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Fantasmas Del Ático

jueves, 30 de junio de 2011

Felizmente sonriente

El amor hace que aprendas a dibujar una sonrisa permanente, que la realidad sea mejor que los sueños, y que a veces algunas de esas pequeñas fantasías rotas que guarda nuestro pequeño corazón se hagan realidad.



Princess_of_Hell

martes, 14 de junio de 2011

Solo Días




Cierro los ojos y pienso en ti mientras suena de fondo “Dear God”, esa canción que tanto te gusta, esa canción que aprendiste a tocar con esa guitarra tan chula que tienes y que cada vez me gusta más.
Sonrío…. Solo queda una semana. Puedo sentir como el tiempo va pasando haciendo que con cada segundo me sienta un poquito más cerca de ti.
Me siento feliz. Tengo una estúpida sonrisa pintada en la cara. Suspiro…. No entiendo la letra de la canción, pero sí recuerdo las traducciones que has hecho a los largo de estos meses… y me pongo a dar saltos de alegría solo con saber que serás tú quien me cuide y no ese Dios que nadie ha visto. Sí…ya lo siento… ya puedo notar el roce de tus labios sobre los míos…

Princess_of_Hell

domingo, 12 de junio de 2011

Kiss Me (XIII)

Sabía que aquellas palabras la habían dolido. Sabía que la había hecho daño. Pero es que toda paciencia tiene un límite… y una cosa era ir con tranquilidad, y otra era que ni siquiera supiese qué era lo que de verdad pensaba o sentía ella. Era tan abstracta…
Nos quedamos en silencio. Poco tiempo después nos trajeron dos platos.

-         ¿Estás de broma? – pregunté realmente sorprendido sin acordarme por unos segundos de lo que acaba de pasar.

Me echó una mirada asesina y solo dijo.

-         Come y calla.
-          Pero es que resulta que los espaguetis a la carbonara los como bastante a menudo.
-         Nunca has comido nada parecido a esto.

Y se puso a comer haciendo que no existía.
La cena transcurrió sin mucha más conversación. Le reconocí que la que la comida estaba riquísima, de hecho, tenía razón. No eran unos espaguetis normales. Tenían algo especial, y no puede identificar qué era. Pero cuando le reconocí su victoria, en vez de ver esa expresión de triunfo en sus ojos de caramelo, lo único que tuve como respuesta fue un leve asentimiento de cabeza, y la media sonrisa más triste que había visto en mi vida. Cuando terminamos, Cris se acercó a ella, y puede escuchar que le decía: “Estoy seguro de que en Highgate encontraras la respuesta. Solo necesitas tiempo pequeña”. Después de eso y una sonrisa sincera, se despidió de él y salimos del local sin pagar.

-         ¿Siempre cenas gratis?
-         Sí.
-         Pues que suerte.
-         Si tú lo dices….
-         ¿Se puede saber qué es exactamente lo que te pasa?
-         No sé ni cómo te atreves a preguntarme eso.

Se metió en el coche. Conducía deprisa. Parecía que tenía prisa.

-         ¿Te corre prisa deshacerte de mí?
-         Has sido tú el que ha dicho que perdíamos el tiempo.

En las dos últimas palabras… en serio. ¿Siempre sería igual de idiota? Quería ocultarlo, pero un par de lágrimas le estaban resbalando por la mejilla. Me sentía fatal. Lo último que quería era verla llorar. Y mucho menos por mi culpa.

-         No me haces perder el tiempo.
-         Déjame en paz.
-         No. Ahora lo que vas ha hacer es callarte y escuchar. Yo lo estropeo todo ¿no? Bueno, pues yo lo arreglo.
-         No quiero que arregles nada. Y mucho menos con tus mentiras.
-         Metete una cosa en la cabeza. Yo nunca te he mentido. Así que me vas a escuchar. No te voy a decir que me retracto de lo que ha pasado antes, porque de verdad pienso eso. Pero no en un sentido tan estricto. Es decir, que no considero que este perdiendo el tiempo contigo, o malgastándolo cuando vamos juntos al teatro, cuando te veo bailar, o cuando tenemos esas conversaciones absurdas. Al contrario… es algo necesario para que dos personas se conozcan y además, contigo cada cita es especial, diferente. Siempre me supone un nuevo reto. Y no las cambiaría por nada. Pero por otro lado, sí que considero una pérdida de tiempo considerar a esto cita, y no una simple quedada de amigos, si tu no tienes ninguna intención de darme una oportunidad. Sí que considero una pérdida de tiempo decirte lo mucho que me importas si yo a ti no te importo nada. Y sí que considero una pérdida de tiempo intentar pasar las vacaciones contigo cuando tú lo único que haces es sacarle pegas a todo. Si pasas de mí, dímelo. Seguiremos quedando. Ya te he dicho que me gusta mucho pasar tiempo contigo. Además, tu pasado es fascinante… pero ya sabré que te tengo que sacar de mi cabeza cuanto antes.
-         Siento ser doña problemas.
-         No eres doña nada. Al menos no doña algo malo.

Las lágrimas habían cesado. Me hubiese gustado quitárselas, pero no me atrevía a tocarla. Todo se sumió en un incómodo silencio, pero no creía que esta vez fuese asunto mío encargarme de romperlo. Llegamos a su casa. Dejó el coche en el mismo sitio de antes. Si sus padres no habían llegado a casa, desde luego no se darían cuenta de que lo había cogido.

-         Me alegro de que te haya gustado la cena.
-         No solo me ha gustado la cena. Sino toda la tarde.
-         Bueno, pues ya quedaremos otro día… si quieres.
-         Hacemos una cosa, ¿de acuerdo? Tómate tu tiempo, y cuando sepas si me quieres solo como amigo llámame, me lo dices, y te invito al parque de atracciones.

Asomó una tímida sonrisa. Me acerqué, le di un beso en la frente. Me encantaba besarla así. Parecía una niña tan pequeña….

-         Cuídate.

******

Se estaba alejando. Me estaba comportando como una estúpida, pero sus palabras me habían hecho daño… aunque más bien lo que me había dolido era la verdad que escondían sus palabras. ¿Tanto miedo me daba volver a equivocarme? Cris tenía razón, necesitaba pasar la noche en Highgate. Eso me ayudaría a pensar. Pero puede que para entonces fuese tarde…

-         Pero… ¿qué estoy haciendo? – susurré para mí misma.

¿Desde cuando era precavida? Desde nunca. Además… total, si tenía que irse, si al final me iba a abandonar como “peluche”… entonces mejor que me dejase con una sonrisa en la cara y no con el recuerdo frustrado de unos labios que no sabía a qué sabían. Entonces… a la vez que tomaba la decisión… me acordé de aquel papel.

-         Lucan ¡espera!

Se dio la vuelta sorprendido y yo corrí hasta alcanzarle.

-         ¿Qué quieres Nalla?
-         Yo… - me puse roja – espera un momento.

Me puse a buscar el papel frenéticamente en el bolso, y cuando lo encontré… me lo pegué en la boca como había hecho él en aquella primera cita.

-         Kiss Me… - susurró leyendo las palabras que él mismo había escrito.

Me quité el papel… me acerqué con cuidado… con miedo, aguantando la respiración… nuestras bocas estaban a centímetros de distancia. Él no se acercaba, pero tampoco se alejaba…. Acaricié sus labios con la punta de los dedos… y le besé.  Sus labios eran suaves, perfectos y encajaban a la perfección con los míos. Antes de que pudiese perder el control de la situación me separé. Lo que quería con ese beso no era devorarlo como me pedía que hiciera mi cuerpo, sino darle una respuesta a esa pregunta que tanto miedo le daba. Sonreí sin poder evitarlo…. Me acerqué otra vez hasta que mis labios rozaron su oído cuando le dije:

-         Ahora… I win. Recuérdalo… yo siempre gano.

Le di un beso rápido en la mejilla, metí el papel en su bolsillo y desaparecí por la puerta de casa sin esperar respuesta. Tenía prisa… iba a ser una noche muy larga en Highgate.

"13...Un bonito número... para un momento así"


Princess_of_Hell

sábado, 11 de junio de 2011

Hojas Rotas


Hojas. Montones de hojas acaban en la basura. Hojas escritas, a medio escribir, dobladas, apuntes, exámenes, ejercicios, pequeños poemas, frases, direcciones, hipótesis, historias, momentos… todas, sin excepción comienzan el camino hacia un cubo de basura. Mis manos las rompen con rabia, sin contemplaciones. El sonido que producen al rasgarse, al perder esos pequeños momentos… me resulta agradable. Quiero más. Cuantas más hojas rompo más rabia siento. Cuantas más hojas caen, más quiero tener para seguir escuchando ese último grito de muerte antes de ser olvidadas para siempre. De fondo suena “Vampires will never hurt you”. Con cada nota descargo mi rabia, mi frustración. 

Todo está difuso. Todo está imperfecto. Todos convierte en pequeñas ilusiones lejanas que nunca van a llegar. Cada día todo está un poco más lejos. Cada día el ayer está un poco más cerca. Cuanto más quiero y necesito estar cerca de ti, más lejos me encuentro. Solo quiero destrozar con la misma frialdad con la que consigo mantener a mi alma destrozada en su sitio. Solo quiero recuperar esa caja de cristal. Pero de momento, solo en los agónicos ruidos de las hojas al romperse encuentro en este momento un consuelo por no estar a tu lado.



Princess_of_Hell

viernes, 10 de junio de 2011

Kiss Me (XII)

Nos miramos. Sus ojos verdes parecían prometer cosas que anhelaba… promesas que necesitaba… fantasías rotas que tenía guardadas en mi caja de cristal.

-         Si de verdad existe ese sitio…

Puede que fuese por suerte o por desgracia, pero no pude terminar la frase porque en ese momento llegó Cris con un par de papeles en la mano.

-         Bueno chicos, pedir por esa boca tan joven que tenéis – y se alejó para darnos tiempo.
-         ¿Por dónde empezamos? – preguntó.
-         Pues por los entrantes, como se acostumbra ha hacer.
-         No me refería a la comida, sino a las condiciones que supongo que me pondrás para perderte conmigo.
-         Pues lo siento pero se te ha pasado la vez. El momento mágico se rompió hace un par de minutos. ¿Qué quieres comer?
-         No sé. ¿Hay algo que sea comestible?
-         ¿Quieres hacer otro voto de esos que has hecho antes?
-         Mmm…. Solo si me prometes una cosa.
-         Lo que quieras.
-         Que vendrás conmigo este verano a Noruega.

Abrí muchísimo los ojos.

-         ¿Me lo estas diciendo en serio?
-         Por supuesto.
-         Si me explicas el por qué acepto.
-         Entonces yo haré otro voto de ojos cerrados.
-         ¡Cris! Pon dos de lo de siempre, ¿vale?
-         Por supuesto. – nos dedicó una sonrisa cansada y desapareció
-         Bueno a ver. Explícate. ¿Por qué quieres que vaya a Noruega contigo?
-         Creí que te gustaría ir.
-         No te voy a negar que estaría genial. Pero, ¿dónde nos quedaríamos? ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué haríamos?
-         Por partes Nalla. Nos quedaríamos en mi casa. Hay espacio de sobra y a mi madre no le importará. Te enseñaría la ciudad y la escuela donde baila mi hermana. Podrías dar clases con ella un par de días.
-         ¿De verdad?
-         Claro. Y en cuanto al tiempo… no sé. Puede que quince días esté bien. La segunda quincena de Agosto. Así tienes tiempo de hablar con tus padres y yo puedo sacar los billetes con tranquilidad.
-         Tendría que pensarlo.
-         Lo siento. Demasiado tarde. Ya has aceptado, ¿recuerdas?

Mire hacia arriba y me quedé pensando. Era algo demasiado bonito como para no dudar. Me moría de ganas por salir de Londres y más si era con él. Pero las cosas para entonces… ¿habrían cambiado?

-         ¿Y cómo qué iríamos a Noruega?
-         Me he perdido. – perfecto. De verdad no había entendido la pregunta.
-         Pues que iríamos como amigos, ¿no?
-         ¡¿Cómo amigos?! Yo no invito a amigos a mi casa, querida.
-         Pues entonces tenemos un problema. Porque ahora yo considero que somos eso. Y como las cosas no cambien, o tú no cambies de opinión… creo que irás tú solo a Noruega.
-         No seas así. Además… espera… ¿Qué yo cambie de opinión? ¡Pero si te he dicho por activa y por pasiva que para mí eres más que una amiga! Así que no me digas que el culpable de todo soy yo. Si aquí hay que buscar a algún culpable esa eres tú. No hay quien te entienda.
-         Bueno yo… es que estoy hecha un lío – dije de forma entrecortada.
-         Pues procura deshacer el enredo, porque mientras no te aclares tú, lo único que estas consiguiendo es que ambos perdamos el tiempo.

Princess_of_Hell

miércoles, 8 de junio de 2011

Hoy hace un buen día, ¿no crees?

-         ¿No te parece que hoy hace un buen día?

-         Mmm… no. Está nublado y lleva tres días lloviendo.

-         ¡Pero si el sol brilla con mucha fuerza! ¿No lo ves?

-         Lo único que veo es una manta de nubes grises.

-         Mira que eres… fíjate bien y veras como pequeños rayos de sol se filtran entre toda esa agua evaporada.

-         ¿Te has tomado algo? Creo que entre tanto potasio, chocolate, valerianas y ibuprofenos al final estas viendo visiones.

-         Puede que me haya afectado empastillarme tanto estos días… pero te aseguro que hoy hace un día precioso.

-         Y a parte de por el sol… ¿hay alguna razón más real que te lleve a pensar eso?

-         No sé… será que por fin hoy comienzan las vacaciones. Será que por fin hoy comienza el verano para mí y… que por fin… puedo dedicarme a escribir sin preocuparme de los estudios. Será… no sé… será que tengo la sensación de que todo el esfuerzo a merecido la pena. ¿Tú no?

-         Sí… la verdad es que tienes razón. Por fin hoy… nos podemos ir de fiesta.

-         Y por fin hoy… puedo empezar a leer Aquerón.

-         ¡Pero si todavía no lo tienes!

-         ¡Cálla! Destroza ilusiones. Bueno, pues hoy iré a la librería para que me lo traigan.

Me empuja un poco como castigo a hacerle callar, me da un beso en la frente, le saco la lengua en un gesto infantil y nos dirigimos al autobús para abandonar la universidad hasta septiembre… si ese a quien llaman Dios quiere, claro.



Princess_of_Hell

viernes, 3 de junio de 2011

Hoy solo Odio

Los odio. Odio noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo… ¡a todos! Odio tres nombres. Odio tres personas. Odio tres aspectos. Odio tres personalidades. Odio tres existencias. Odio tres formas de pensar. Odio tres formas de escribir.
Los odio. Odio noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo… ¡a todos! Odio tres nombres. Odio tres personas. Odio tres aspectos. Odio tres personalidades. Odio tres existencias. Odio tres formas de pensar. Odio tres formas de escribir.
Los odio. Odio noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo… ¡a todos! Odio tres nombres. Odio tres personas. Odio tres aspectos. Odio tres personalidades. Odio tres existencias. Odio tres formas de pensar. Odio tres formas de escribir.

Hoy no es el mejor día para cotillear. Hoy es uno de los peores días para echarte de menos. Hoy es uno de esos días en lo que me gustaría borrar todo y volver a empezar. Hoy es uno de esos días en lo que me volvería a gustar cumplir 17 años. Hoy es uno de esos días en los que me gustaría haber hecho las cosas mejor. Hoy es uno de esos días que tengo ganas de llorar. Sí, hoy es uno de esos días donde lo mejor es concentrarse, estudiar y olvidar que el mundo existe… porque puede que por odiar tanto dentro de poco me odie a mi misma por volver a fracasar.
Princess_of_Hell

jueves, 2 de junio de 2011

¿Aprendes la lección?

No puedo más, las paredes de la habitación cada vez se me antojan más pequeñas y el oxigeno desaparece por momentos según van aumentando las ganas que tengo de ti. Me has dicho que te deje tranquilo, pero es lo último que me apetece hacer hoy. Sé que necesitas estudiar y que estarás absorbido por las notas de las partituras que te tienes que aprender para el concierto, pero es que yo no quiero que les prestes más atención a ellas que a mí. Sí, eso haré. Y si te enfadas conmigo te diré que es a lo que te arriesgabas al jugar con la princesa del infierno. No suelo ser fiel a mi palabra.
Me levanto, abro el armario y elijo que ponerme. Cogo el vestido negro de botones, ese que me marca la cintura y te gusta tanto poder desabrochar. Antes de ponérmelo hago acopio de la lencería más atrevida que tengo. Esa de encaje negro y rosa que te vuelve loco. Antes de salir de casa, me miro al espejo y estoy convencida de que voy a ganar la partida.
Camino por la calle, cojo el bus que me dejará en la puerta de tu casa y rezo porque no haya tráfico. Cada segundo se me hace eterno y el papelito que me ha dado el conductor se ha convertido en pedazos en mis manos nerviosas e impacientes. Intento respirar, tranquilizarme… pero es que me muero de ganas por verte.  El cielo está oscuro y justo cuando me tengo que bajar, empiezan a caer pequeñas gotas de lluvia. No me importa, no pasa nada. Recorro las dos calles que me separan de tu casa y cuando estoy delante, llamo. Pero nadie contesta. Y aunque lo intento varias veces la respuesta que recibo es el silencio. Me pregunto a dónde habrás ido, porque creía recordar que estarías toda la tarde en casa. Frustrada, me siento en los escalones que hay en tu portal. La lluvia me sigue mojando y cierro los ojos para disfrutar de la sensación que me producen las caricias de las gotitas que resbalan por mi cara. Poco tiempo después ya estoy empapada, pero no me apetece levantarme porque el sonido de la ciudad en  un día de lluvia me relaja. Me hace gracia los diálogos que mantienen las madres con sus hijos mientras luchan por encontrar un paraguas, los coches que de pronto tienen más prisa de lo normal y el olor a tierra mojada del parque vacío.
-          ¿Qué haces aquí?
Abro los ojos sobresaltada al escuchar tu voz. Me he metido tanto en mi mundo que ya ni me acordaba de donde estaba. Vas vestido de negro, como siempre. Los pantalones ajustados te sientan genial y la camisa un poco desabrochada es tu forma de rebeldía para decir al mundo que odias la lluvia.
-          He venido a buscarte.
-          ¿Y al ver que no estaba no se te ocurre otra cosa que sentarte a esperarme mojada?
-          Mojada estoy, y no solo en el sentido literal cariño. Pero no, me he sentado para disfrutar de la lluvia.
-          No tienes remedio. Ven aquí bajo el paraguas.
Miro al trozo de plástico  que sostienes sobre tu cabeza gracias a un palo de aluminio y se me ocurre una idea. Me levanto y veo como me miras y se enciende el deseo en tus ojos.
-          Si de por sí ese vestido es ajustado, con la lluvia lo único que has hecho es que parezca que no llevas nada. – dices intentando parecer serio.
-          ¿Y eso te molesta?
-          Cuando significa que puede verte cualquiera sí.
-          Pero es que aquí no hay nadie más que nosotros. – digo mientras miro la calle vacía.
No contestas. Solo me miras. Aprovecho que estas distraído para arrebatarte el paraguas de la mano y salir corriendo hacia el parque.
-          ¡¿Qué haces?! – me gritas enfadado.
Corres detrás de mí, pero sé que aunque sea por poco tiempo yo voy a ser más rápida que tú. Por eso aprovecho esa pequeña ventaja temporal  para alcanzar un cubo de basura y deshacerme del paraguas. Para cuando has querido alcanzarme, ya es muy tarde.
-          ¿Qué has hecho? ¿Cómo se te ocurre tirar mi paraguas?
-          No lo necesitas. – digo mientras me encojo de hombros.
-          Yo no soy tan infantil como tú y además tengo que estudiar. – te estabas haciendo el enfadado y se te da fatal.
-          No, tienes razón.  – me acerco a ti hasta que mis labios rozan tu oído – Pero sí que me deseas tanto como yo te deseo ahora. Y estarás de acuerdo conmigo que no hay mejor melodía que la de dos personas haciendo el amor bajo la lluvia.
-          No seas exagerada.
-          No seas escéptico. Pienso demostrarte cuan agradable puede ser la lluvia si sabes con qué música acompañarla.
Y antes de que puedas protestar te beso. Al principio lentamente, con cariño, para estar segura de que he ganado. Después con rabia, con anhelo y al final con pura lujuria. Bajas las manos poco a poco desde la cintura hasta mi culo para pegarme más a ti y para que al final me puedas alzar y te rodeé la cintura con mis piernas. El parque está vacío y en mi último momento de lucidez te digo que me lleves a tu cama.
-          ¿No querías enseñarme las ventajas de la lluvia? – me preguntas con la voz grave llena de deseo.
-          Con saber que estas dispuesto a aprender la lección me vale por hoy. Llévame hasta tu cama y hazme el amor antes de que me vuelva loca.
-          No es precisamente la cama donde tengo en mente llevarte.
Muerta de intriga y curiosidad dejo que me lleves en brazos como una niña pequeña hasta tu casa mientras te robo besos de vez en cuando. Una vez dentro, en vez de girar a la izquierda hacia el dormitorio, me llevas hasta el baño. Allí tienes un jacuzzi lleno de agua.
-          ¿Y esto?
-          Salí de casa para comprar cerillas.
-          ¿por qué?
-          Porque como no fumo no tengo mechero y necesitaba algo para encender las velas.
-          ¿Te bañas con velas?
-          Yo solo no, pero contigo sí.
-          ¿Sabías que iba a venir?
-          Por supuesto. No puedes vivir sin mí. Y… ¿te cuento un secreto? Yo tampoco.
Me dejas en el jacuzzi, enciendas las velas y te reunes conmigo un par de minutos después. Me molesta el hecho de que seas tan pícaro, pero estoy dispuesta a aprovecharme de la situación. Esos dos minutos han sido suficientes para que mi cuerpo ya te echara de menos. Nos besamos, nos quitamos la ropa que queda olvidada en el suelo del baño. El agua acompaña nuestras caricias. Las más castas y las más atrevidas. Al final no sé qué es lo que tenías que estudiar, pero la melodía que compusimos esa tarde a mí me pareció perfecta.
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