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Fantasmas Del Ático

sábado, 19 de mayo de 2012

Lo importante... El poema.

-          Anda mira. Pero si es Don Despistado.
-          Para tu información esta vez no me ha olvidado nada.
-          Si. Tu sonrisa.
-          Eso no se puede olvidar.
-          Pero mira que eres borde. ¿Se puede saber qué te pasa?
-          Necesito una gran inyección de moral y de ánimo.
-          Jum…. ¿Eso se vende en algún sitio? Aunque… algo tan necesario… ¡a lo mejor hasta lo regalan en las farmacias!
-          ¿Pero cómo puedes ser tan tonta?
-          Pues sabiendo que al final de cada tontería te asoma una sonrisa tímida. Mira, el otro día leí un poema que decía:
“El éxito comienza en la voluntad. Si piensas que estás vencido, lo estás. Si piensas que no te atreves, no lo harás. Si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes, no lo lograrás. Si piensas que perderás, ya has perdido. Piensa en grande y tus hechos crecerán. Piensa en pequeño y te quedarás atrás. Piensa que puedes y podrás, todo está en el estado de la mente. Tienes que estar seguro de ti mismo antes de intentar ganar un premio. Las batallas de la vida no siempre las gana el hombre más fuerte o más ligero, porque tarde o temprano aquel que gana es aquel que cree poder hacerlo”
(Poema de R. Kipling)
-          Eso queda muy bonito, pero no ayuda mucho.
-          Piensa un poco besugo sin neuronas. El poema lleva razón. Tienes que darte cuenta de que hasta ahora, todo lo que te has propuesto lo has conseguido.
-          Eso no es verdad.
-          Bueno. ¡No seas egoísta!  La suerte hay que repartirla. Además, no había terminado – le saca la lengua de forma infantil – No sé por qué estas así. Pero te queda muy poco para poder disfrutar de un verano increíble. Si necesitas ayuda para animarte, pídela. Siempre podemos salir algún día todos juntos. Estoy segura de que mucha gente de la que te rodea, está dispuesta a hacer cualquier tontería para animarte un poco. Yo de momento de camino a casa, voy a ver si encuentro una inyección de esas.


 

jueves, 10 de mayo de 2012

...

Hacía mucho, mucho tiempo. Mucho tiempo que no salía a esa terraza minúscula que hay tras el ventanal de su habitación. Mucho que no fumaba mirando a las estrellas. Mucho que no se sentía tan perdida. Más de lo habitual. También hacía mucho que pensaba que había superado la falsedad de la gente que la rodeaba, los gritos de su madre y esas inseguridades estúpidas que no tenían razón lógica aparente. Solo se escuchaba el viento. Solo se escuchaban sus pensamientos. Solo se escuchaba el sonido de las lágrimas al caer. Solo estaba ella, la noche y las estrellas acompañadas con humo artificial.

 

domingo, 6 de mayo de 2012

Soy Masoca, ¿Y QUE?

-          No te entiendo.
-          Bueno, soy masoca ¿y qué?
-          No puedo contestarte a eso.
Se quedó extrañada.
-          No buscaba una respuesta… pero por curiosidad, ¿por qué me dices eso?
-          Porque no sirve de nada que nadie te diga las miles de formas de no pensar, ni que te digan que no merece la pena, ni nada. Todo lo que te digan te parecerá superficial y lo más probable, es que pienses que es muy fácil hablar, pero que en realidad… todos en tu situación estarían igual.
-          No sé a dónde quieres ir a parar.
-          “Soy masoca, ¿y qué?” A eso solo te puedes contestar TÚ. Solo cuando de verdad estés mentalmente preparada, serás tú misma la que dirás que no merece la pena, la que borrarás su número del móvil, la que dejarás de contestar a sus llamadas, la que cambiará las contraseñas de todo y la que empezará a vivir sintiéndose un poco más libre cada día. Te darás cuenta de que cada uno tiene que seguir su vida, y que tú no eres resposable de todo lo que pasa a tu alrededor. Serás tú la que te des cuenta de que nada es más importante que tu felicidad. Que aunque sea duro, eres lo suficientemente fuerte como para seguir adelante porque es el único camino correcto. Y sobre todo, serás tú la que probablemente te digas algún día: “tardé demasiado en tomar la decisión correcta”. Mientras tanto, serás la única que le encuentre sentido a tu masoquismo.
 

martes, 1 de mayo de 2012

 
 
-          Es bonita.
-          ¿Y ya está?
-          ¿Y qué más quieres que te diga?
-          No sé… algo como “has mejorado”, o “esta canción es mucho más complicada de lo normal”, o algo así.
-          Sabes que yo no sé de música.
Apartó la mirada decepcionado. Estábamos en un parque y me acaba de tocar una nueva canción con su inseparable guitarra.
-          No estaría mal que te interesases un poco…
-          Vamos a dejar algunas cosas claras. Yo me intereso por lo que haces. Siempre. Solo que a mí no me gusta eso de componer, ni de las notas, ni del ritmo… Pero presto atención cuando me cuentas algo nuevo, escucho e intento aprender cada cosa nueva que me cuentas. Solo que no hay nada más allá. Cuando me preguntes si me gusta, te responderé según lo que me hayas hecho sentir. Para mí la música buena, es aquella que es capaz de conseguir que cierre los ojos e imagine miles de historias distintas. Y cómo no aceptes ciertas cosas sobre mí, no nos vamos a llevar muy bien.
-          ¿Cosas como qué?
-          Cómo que nunca aprenderé música, como que nunca tendré una forma concreta de vestir, como que nunca te podré contestar a la pregunta de cuál es mi color favorito porque no tengo. Como que adoro los pijamas y la ropa interior un poco infantil. Como que cuando me despiertes por las mañanas probablemente te devuelva un gruñido, como que cuando tenga ganas de besarte, haré que pierdas la noción del tiempo, ó como que no hay nada que me guste más como el chocolate.
Se echó a reír. Después de meditar un rato su respuesta, me contestó:
-          Muy bien señorita. Aceptaré todo eso con mucho gusto, ya que es por todas esas cosas por las que te quiero. Solo te pondré una condición.
-          ¿Cuál?
-          Que no las cambies nunca.

 

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