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Fantasmas Del Ático

domingo, 18 de noviembre de 2012

Chica conoce a Alguien.

 
No le gustaban las películas americanas. Tampoco los finales felices de los cuentos de hadas. Al menos eso pensaba hasta hacía una semana. Ahora ahí se encontraba, con un vestido negro, largo y suave a juego con unos zapatos de ante con un taconazo de infarto, haciendo tiempo, tumbada con una postura extraña y de niña en el sofá, con un bol de palomitas y una cosa llamada “10 razones para odiarte” reproduciéndose en su DVD.
Pensaba que era una historia en la que chica conoce a Alguien. No sabía si era un chico, un alien, un entretenimiento, un error, un proyecto de mascota o un futuro marido. Era Alguien con quien soñaba todas las noches. Alguien que la sacaba de quicio, que la hacía sentir infantil, que la quitaba el sueño y que la confundía. Pero también era Alguien con quién se sentía bien, con quien aprendía un poco más todos los días, Alguien que la hacía esforzarse por lo que quería y que la escuchaba. La ahogaba el humo de su tabaco, pero sentía que se moría sino estaba con él. Tenía más de 10 razones para odiarle, pero también tenía más de 10 razones para conocerle y enamorarse de él.
El timbre sonó, y cuando abrió la puerta Alguien le dijo que no habría fiesta. Que se había cancelado. Ella le invitó a pasar. Cuando Alguien vio lo que estaba viendo se echó a reír. De nuevo la hizo sentir pequeña e infantil. Alguien cogió el bol de palomitas, se lo llevó a la cocina, las echó azúcar y volvió. Cogió una película de Disney de la estantería, la metió en el reproductor, se dio media vuelta, la cogió de los hombros, la dio un beso en la frente y la obligó a sentarse. Alguien le quitó los zapatos haciéndola sentir como Cenicienta, la abrazó muy fuerte y la susurró: “Siempre serás mi pequeña princesa”.
Entonces supo que Alguien también quería conocer a chica. Chica, o proyecto, o alien, o entretenimiento, o error, proyecto de mascota o futura mujer. No lo sabía.
De momento decidió sonreír porque eso de Chica conoce a Alguien parecía funcionar.
 
 
 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Cosas que aclarar.

 
No sé si es pasotismo, si es fachada, si es mentira, si es de verdad, si es negación, si es un complicado maquillaje sin terminar, si son lágrimas que están a medio derramar, si es un día de lluvia sin nubes, si es un coca cola sin gas, si es una obra de teatro sin guión, si es un perfume sin olor, si es una tarjeta de crédito de cartón… o simplemente es lo que hay. Eso con lo que te conformas cuando no hay nada interesante una tarde de sábado en la televisión.
Voy a buscar en el armario separado por color. Negro o marrón. Soy incapaz de decidir entre los dos. Me decanto por un vestido informal, una coleta bien alta y un maquillaje natural. Todavía no sé si esa nueva imagen es del todo real. Respiro, cojo un libro, mi bolso y salgo de casa decidiendo que da igual. A ver si leer en el tren me recuerda que no todo tiene que cambiar.
Me encanta la novedad, pero espero que entre las letras pueda encontrar eso que quiero recuperar de aquella oscuridad que ya no soy capaz de recordar.
Pero…. Eso en parte es bueno ¿no?
 
 

lunes, 5 de noviembre de 2012

De momento me despido de Paris


 
Bonito, romántico, esencial, inspirador, mágico…
Así es Paris. ¿Verdad? Tú y yo lo sabemos. Las sabanas de seda, el champan, las fresas y la torre Eiffel también. Los poemas olvidados, las caricias perdidas y las miradas infinitas. La esperanza se respira en el ambiente, ¿no? O al menos eso es lo que me escribiste en tu última carta.
A mí Paris me pareció un error, sus carreteras adoquinadas me molestaron, los edificios me provocaron indigestión y tú dejaste mi esperanza encadenada a aquel aeropuerto. Lo siento, pero mi recuerdo es bastante gris, apagado y sin luz. Pero ¿sabes? Creo que en parte tienes razón.

Volveré.Pero en tren, no en avión; a un hotel, no a una suite; a tomar crepes, no champán; a subir a la torre Eiffel, no a sobrevolarla; a destrozarme los pies con unos taconazos de escándalo, pero sin ti. De momento, guárdate tus postales bonitas, tus mentiras y tus sueños que yo... me dedicaré a cumplir los míos.

 
…Bonito, romántico, esencial, inspirador, mágico. Sí… así es como hay que recordar Paris.

viernes, 2 de noviembre de 2012

 
 
Es simple.
Por qué.
Por qué cuando te miro a los ojos me quedo sin respiración. Por qué cuando me tocas me siento como en casa. Por qué una sonrisa tuya apaga mis problemas. Por qué sueño contigo hasta cuando por las noches estas a mi lado. Por qué eres capaz de hacer de cada día, uno especial. Por qué me comprendes aunque sea puro desorden emocional. Por qué me escuchas cuando sabes que no quiero tu opinión. Por qué me dedicas cada día de tu vida sin pedir nada a cambio.
Por qué… por qué… Esa es la gracia ¿no? Que no hay ningún por qué a nada de lo anterior. Solo hay una cosa. Sentimientos. Y aunque suene ñoño, irreal, inseguro, vacilante y estúpido, no cambiaría ninguno de ellos.
Si algún día se rompen, ya se comprará pegamento.
 
 
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