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Fantasmas Del Ático

sábado, 7 de junio de 2014

Perderse en tus ojos



Era completamente de noche y en ese momento me arrepentí de no poder haber quedado antes. El tiempo pasaba tan rápido que me dio por pensar que nunca tendría suficiente. 
Estaba nerviosa. Como siempre. Y tu  tan guapo como te recordaba, lo cuál, no ayudaba nada.
Aquel banco aparentemente normal, cada vez se me antojaba más pequeño. Tenía la sensación de que estabas demasiado cerca. En ocasiones me faltaba la respiración y me daba cuenta de que nunca llegaba a tener las cosas bajo control cuando estaba contigo.
Además, no me quedaba otra que reconocer que tenía miedo de mirarte. La oscuridad había vuelto tus ojos casi de color negro y cuando me mantenías la mirada sentía que me quedaría una eternidad perdida allí, como una tonta en esas películas románticas. 
En un impulso de salir corriendo decidí que a lo mejor todo era culpa del banco, que encogía y hacía que tuviese ganas de besarte. Frustrada por estar en el mismo punto muerto de siempre me levante.

- ¿A dónde vas?
- Em... ¿a pasear?

Al final me rendí y me di como caso perdido. Seguía faltándome el aire. Caminé a tu lado sin  de decir nada demasiado coherente. Me daba igual que fuese una cama, un banco o un parque. Podría volver a estar toda la noche contigo hasta que el sol, sin preguntar, hiciese su aparición en el horizonte. 


1 comentario:

  1. La fotografía que ilustra tu artículo tiene todos los derechos reservados, es decir, no se puede usar sin consentimiento de su autor, que soy yo (http://www.guillemcalatrava.com/2012/05/16/marco-natural-en-el-lac-leman/).
    Te agradeceré que la elimines de tu web. Gracias.

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