Quiero perderme entre tu piel, en el mar de tu sonrisa, en el vacío del tiempo que se para cuando me miras a los ojos. Quiero ser el compás que siguen los latidos de tu corazón, la sal de las lágrimas que te recorren las mejillas cuando lloras de alegría, el hilo que enlaza cada uno de tus sueños cuando duermes. Quiero sentir el calor de tus sonrisas todas las mañanas, tu mirada acariciando las letras de tu libro favorito. Quiero ser tus saltos de entusiasmo, tu mundo imaginario, el espejo que se entretiene en dibujar cada detalle de tu cuerpo. Quiero ser un sueño, un deseo, algo fugaz, un destello, tu mundo, tu pensamiento, algo indefinido. Quiero ser algo que ocupe tu pensamiento al menos un segundo al día para poder existir siempre en tu vida.
lunes, 30 de enero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
Vomitando Palabras
De verdad que llegué a pensar que él no supondría un problema. El cómo conseguirlo era muy fácil. Mantener la boca callada. Pero no. Como siempre las palabras acaban siendo vomitadas por mi boca provocando una melodía que anuncia desgracia. Todo en apariencia es sencillo, es como un juego de niños. Dedícate o bien a esquivar preguntas o simplemente a negarte a contestarlas. Qué se tenga un pasado no es igual a tener que contarlo. No hay por qué ocultarlo, pero puede quedarse abandonado y bien guardadito en un baúl mientras este se llena de polvo.
Odio esa cara. Ese momento que de pronto se llena de un incómodo silencio en el que yo me he dado cuenta de que la he cagado y él se dedica a decirme con una sonrisa forzada que no pasa nada, cuando en su mirada fija en la carretera está escrito a fuego que pasa un poco de todo. ¿Por qué narices una persona que ya no existe para mí tiene que joderme algo que ahora es tan importante? ¿Por qué siempre tengo que fallar en lo mismo? Me doy siempre contra una pared invisible que sé que existe pero que nunca puedo llegar a ver a tiempo. Mientras tanto le voy sintiendo un poquito más lejos aunque físicamente le tengo a menos de medio metro.
Odio ese momento de despedida. Ese momento en el que me mira a los ojos, me dice que me quiere y me dice que no pasa nada. Ese momento en el que solo me creo esas dos palabras. Que me quiere. Pero el resto, me suenan a palabras vacías, a mentiras disfrazadas. Es como una fiesta de baile de máscaras. Me da igual que queramos que no pase nada. Ha pasado. Sé que no vas a olvidar lo que te he dicho. Sé que esta noche, o incluso antes, mientras vuelves a tu casa en coche, vas a pensar en ello. Y lo peor es que no puedo evitar odiarme un poquito más solo con pensar que te he podido borrar una sonrisa, aunque solo sea de forma temporal.
A veces odio la imperfección. A veces me gustaría ser perfecta para no hacer “daño” a las personas que más me importan.
sábado, 28 de enero de 2012
Café con Leche
- Eres como el café con leche - le dijo con total sinceridad.
+ ¿Cómo? ¿De verdad me quieres tan poco que para ti soy como un simple y común café con leche?
- No, eres como son para MI los cafés.
+Si bueno, eso lo arreglado todo.
- Eres amargo y dulce a la vez. Somos como dos cosas distintas. No sé si eres mi salvación o el amor de mi dida. Eres algo imprescindible. Eres increible, mi complemento de bolsillo favorito a quien me llevaría a cualquier sitio. Eres una sonrisa permanente. Eres como la leche, inolvidable. Y yo soy el cafe. Esa cosa oscura y a medio hacer. Sin ti no podría vivir. Eres como para mí el cafe con leche. No puede haber uno sin el otro. No podría ser yo si tú no estuvieses a mi lado.









