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    Fantasmas Del Ático

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    lunes, 8 de julio de 2013


     
    Era uno de esos días como cualquier otro. Estaba cansada después del trabajo, y el estaba nervioso e inquieto como siempre. Estaba en ese momento del día en el que acaba de anochecer pero todavía había un poco de claridad en las calles, las noticias de la televisión auguraban varias desgracias y cotilleos nuevos, el sofá se convertía en el lugar más cómodo del mundo y mi bol favorito de cereales lucía vacío sobre la mesa del salón. Pero aquella noche acabamos discutiendo. No recuerdo por qué, total, los enfados me duraba segundos, pero esa vez me enfadé de verdad. Y esa noche me acosté decidida a ocupar solo y exclusivamente mi esquina de la cama. Y sumida en mi mal humor me quedé dormida. Y a media noche... me desperté dándome cuenta de que estaba acurrucada entre sus brazos. ¿Cómo había acabado allí? ¿Por qué? En ese momento sentí que había perdido todo mi orgullo y mi dignidad en un segundo. Cerré los ojos muy fuerte para hacerme la dormida. Si me hacía la dormida es como si no contase, ¿no? Como si no fuese consciente de que le estaba abrazando más fuerte para asegurarme de que siempre estaría allí conmigo. Todas las noches. No sabía con certeza si él estaba dormido. Algo me decía que no. Pero daba igual. Ya intentaría recordar por qué se suponía que estaba enfadada. Mientras tanto, esa noche, los dos jugamos ha hacernos los dormidos mientras nuestros sueños se entrelazaban.


    jueves, 6 de junio de 2013

    ...Quería dejar por escrito...


    -  Quiero escribir algo esta mañana. No sé, sobre gatos y conversaciones románticas. Ya sabes. De las que a veces tenemos tú y yo.
    -  Pues tú verás - me contestó.

    Le puse cara de niña buena triste y le dije:

    - ¿No me vas a ayudar? Yo pensaba que me ibas a decir algo bonito. Alguna de tus cursiladas pastelosas. De esas con las que consigues que se me quede cara de idiota.

    Se echó a reír. Estaba claro que pensaba que no tenía remedio, pero de verdad que aquel día quería dejar por escrito una de esas conversaciones sin sentido que tanto me gustaban.

    -  ¿Qué quieres que te diga pequeña gatita presumida?

    Me quedé mirándolo sin reaccionar. Sonrió y me abrazó muy fuerte.

    -  Parece mentira que a estas altura de la vida no te des cuenta de lo pequeñita y adorable que eres.

    Y nos quedamos en silencio. Al final no conseguí una frase para escribir.... pero fue algo que dejó de tener importancia.

     

    lunes, 4 de marzo de 2013

    Eres mi obsesión



    Y pensar que cuando no estas me falta algo. 
    Que cada vez que me despido de ti te llevas una parte de eso que necesito para vivir. 
    Que hecho de menos el roce de tus labios. 
    Que añoro tus caricias... esas que recorren todo mi cuerpo produciéndome pequeños escalofríos.

    Que sí, que es obsesivo, un no parar, un desequilibrio mental. Pero ¿sabes? Me da igual. Tu estate conmigo, a mí lado, y así nada irá mal.



    lunes, 25 de febrero de 2013

    Mi modelo de conducta



    -          Dime, ¿tú qué hubieses contestado a la pregunta que nos ha hecho la señora sobre cuál es tu modelo de conducta?
    -          Que eres tú.
    -          No  a ver. Te lo estoy preguntando en serio jope. Yo dije que parte de mi familia y tu. Pero porque es verdad. Hay cosas que tienes que me sirven a mí para superarme a mí misma. No lo he dicho por compromiso – y le miré mal esperando a que me diese una contestación creíble.
    -          He entendido la pregunta a la primera. Y ya te he contestado.
    -          ¡Pero no puedo ser yo! ¡No tengo nada que merezca la pena seguir como modelo de conducta!
    -          ¿Cómo que no? Lo revoltosa, quiquillosa y pelo bruja que eres.
    Se echó a reír, pero a mí no me hacía gracia.
    -          Anda boba. En serio. Envidio muchas cosas de tu forma de ser… y ese es uno de los motivos por los cuales mi contestación a esa pregunta del test serías tú.

    No le pregunté más. Sonreí, le creí, le di un efímero beso y me conformé con aquella respuesta.

    lunes, 21 de enero de 2013

    No te enfades conmigo...


    ... simplemente no sé explicarlo.
    No sé si fueron sus ojos, la forma que tenía de hacerme reír, como me sentía cuando me besaba o el simple hecho de que sacaba lo mejor de mi.

    El caso es que me enamoré... sin más.

    domingo, 13 de enero de 2013

    Eres...

    No era de día, pero tampoco era de noche. Era esos pocos minutos de desorientación al final de la tarde cuando no tienes demasiada idea de qué hora puede ser. La cama era tal vez demasiado pequeña, estrecha, diminuta, minúscula… para que estuviésemos los dos tumbados en ella. En ese momento no me di cuenta. Puede que fuesen sus ojos. Puede que fuese su sonrisa. O tal vez su boca. Tal vez…
    -          Eres Osa
    Le miro desconcertada.
    -          Que eres preciosa. – sonrío como una niña y creo que me pongo roja – Y también eres Ta.
    -          ¿Tonta?
    -          Nooo… Coqueta. Y… Llosa
    -          ¿Quisquillosa?
    -          Jajajaja. Maravillosa. Y también eres Able.
    -          ¿Infumable?
    -          No, adorable. E Ible.
    -          ¿Ible?
    -          Comestible… y por cierto… Ies.
    -          Vale, no se me ocurre nada para eso.
    -          Que te comería desde la cabeza hasta los pies.
     
    Y me beso. Y yo no sabía muy bien dónde estaba, si se había hecho de noche, o si nos habíamos caído de la cama.
     

    miércoles, 19 de diciembre de 2012

    Me encantas


     
    Me encanta cuando estas tumbado perezoso en la cama y yo estoy indecisa delante del armario sin saber qué sacar de él. Todo me parece mal, o todo me parece bien. Te miro con la intención de pedirte ayuda, y te sorprendo comiéndome con la mirada mientras se te ocurren cosas prohibidas y muy tentadoras.
    - ¿Qué me pongo? - acabo preguntándote siempre con la esperanza de que algún día me digas algo con sentido.
    -  Con cualquier cosa estas guapísima.
     Te miró frustrada. Como siempre, esa respuesta no me sirve… y como siempre, lo vuelvo a intentar. Te doy varias opciones para ponértelo más fácil… pero al final acabas dándome la opción que menos me convence. ¿Cómo lo haces? ¿Cómo consigues fallar siempre en tu elección? Desalentada escojo cualquier cosa… y una vez más, como siempre, me dices:
    - ¿Qué más da lo que te pongas? Total, te va a durar un segundo puesto.
    Te acercas, me haces sonreír, me besas, me coges en brazos y me llevas a la cama.
    ¿Qué cosas prohibidas y tentadoras habías pensado? Enséñame todas mi amor. Ya pasearemos mañana.

     

    lunes, 10 de diciembre de 2012

     
    Era fácil. Era sencillo. Era simple. Era solo papel y tinta. Eran letras con sentido y sentimiento. Era una larga descripción. Era un número de hojas que no paraba de cambiar. Era una silueta que no existía. Era un personaje.
    Sí, era esas letras que bebía cada vez que compraba un libro. Era ese chico perfecto que cumplía todos los requisitos que necesitaba, que me gustaban, que me atraían, que me fascinaban, que me aterrorizaban, que me enamoraban. Era el sueño de todas las noches. Era la pesadilla de todas las noches. No era real.
    Ese es el motivo por el cuál te tenía miedo aquel día en el concierto. El motivo por el que te evitaba con todas mis fuerzas. ¿Por qué?
    Porque tú sí que eras real.
     
     

    viernes, 2 de noviembre de 2012

     
     
    Es simple.
    Por qué.
    Por qué cuando te miro a los ojos me quedo sin respiración. Por qué cuando me tocas me siento como en casa. Por qué una sonrisa tuya apaga mis problemas. Por qué sueño contigo hasta cuando por las noches estas a mi lado. Por qué eres capaz de hacer de cada día, uno especial. Por qué me comprendes aunque sea puro desorden emocional. Por qué me escuchas cuando sabes que no quiero tu opinión. Por qué me dedicas cada día de tu vida sin pedir nada a cambio.
    Por qué… por qué… Esa es la gracia ¿no? Que no hay ningún por qué a nada de lo anterior. Solo hay una cosa. Sentimientos. Y aunque suene ñoño, irreal, inseguro, vacilante y estúpido, no cambiaría ninguno de ellos.
    Si algún día se rompen, ya se comprará pegamento.
     
     

    jueves, 26 de julio de 2012

    Estrella Mensajera



    Me costaba mucho pasar varios días sin estar con él, pero a la vez sabía que eso me hacía más fuerte y más consciente de la realidad. Nunca imaginé lo mucho que me calmaría escuchar su voz.
    -          Mira al cielo princesa.
    -          ¿Qué pasa?
    -          ¿Ves la luna?
    -          No
    -          ¿En serio?
    -          ¿Tú la ves?
    -          Tampoco – me dio por reír – Bueno, pues busca la estrella más brillante.
    -          Vale, ya la estoy viendo.
    -          ¿Has recibido el mensaje que la he enviado?
    -          Si
    En realidad la estrella no me había dicho nada y me lo había dicho todo. No sabía qué era exactamente lo que le había dicho él a la estrella. No sabía si era un te quiero, un te amo, un te echo de menos, o un eres increíble y maravillosa. Pero daba igual, porque aquella noche, ese punto lejano y brillante en el cielo, me transmitió todo lo que podía decirme él cada vez que me miraba a los ojos. Por un momento sentí que le tenía al lado, y agradecí al cielo su asombroso poder de estar en todas partes y a la vez en ningún sitio en particular.
     

    martes, 24 de julio de 2012

    Escribir una y otra vez "Te Quiero"


    Siempre me había enamorado, siempre conseguía conquistarme y siempre me proporcionaba la misma sensación de libertad e impotencia al mismo tiempo. Odiaba el agua en la cara, pero en cambio, allí, moría por sumergirme bajo la ola para más tarde saltar por encima la siguiente. Aún así, ese día me faltaba algo. Algo más importante que la sal para el mar, o que la playa para las adictas al sol. Me faltaba él. Faltaba la pieza más importante para completar el mosaico de aquel medio día de ese paisaje medio desierto. Sentada en la orilla y acariciada por el mar, escribía una y otra vez “te quiero” en la arena, y una y otra vez el agua venía y lo borraba. Pero daba igual. Así podía escribirlo infinitas veces sin que nadie se diese cuenta. Mis únicos testigos: el mar y la arena. Te quiero tanto que podía gritarlo. Pero en ese momento, quería que fuese un secreto. Nuestro secreto. La próxima vez lo gritaré, pero cuando estés conmigo.
     

    domingo, 29 de abril de 2012



    No te vayas. Bésame otra vez. Cierra los ojos y déjame tocarte, sentirte, aprenderme cada parte de tu cuerpo de memoria. Sigamos acariciándonos hasta el amanecer. Ya sabes que me robaste el corazón con el primer beso, así que ahora te pido que no te alejes y te quedes aquí en la cama conmigo. Regálame una mirada llena de sentimiento, susúrrame un “te quiero” de verdad. Quítame la ropa.
     Esta noche tengo ganas de ti.
     



    viernes, 24 de febrero de 2012

    Por ti...

    - ¿Piensas irte así?
    + ¿Qué pasa?
    - Que llevas los pantalones del pijama. ESO es lo que pasa. ¿De verdad que no tienes intención de cambiarte de ropa?
    + No. Total, para lo que voy a hacer...

    Le miré todo lo mal que pude. ¿Pero cómo podía ser así?

    - Como no te pongas otra cosa me niego a ir contigo por la calle.
    + ¿Me lo dices enserio?
    - Por supuesto. Lo que me faltaba... seguro que al final cuando vivamos juntos y llevemos diez años casados iras sin afeitar, con zapatillas de estar por casa, sin peinar.... apuff. ¡Prefiero no imaginármelo! Si no te cambias me voy a casa yo sola.

    Se echó a reír. Me reconí a mí misma que a lo mejor había sido un poco exagerada, pero me daba igual. Se acercó, me abrazó y me dijo al oído para que solo lo escuchase yo:

    + Por ti iría todos los días de traje si tú me lo pidieses.
    - Si tú no tienes de eso.
    + Da igual, me los compraría.

    Y al final, antes de cambiarse me dio uno de esos besos que me dejaban en un mundo paralelo donde desaparecía hasta el tiempo. 


     

    domingo, 12 de febrero de 2012

    Págame con Besos



    - Bueno, en cuanto cobre el mes que viene te devuelvo los seis euros que me has prestado.
    - No hace falta.
    - Claro que sí.
    - Pero es que yo no quiero que me des el dinero... no sé.
    - Bueno, pues te invito a merendar. Qué más da. El caso es que te debo seis euros.
    - ¿Y por qué no me los devuelves en besos?
    - Los besos no cuestan dinero.
    - Pues por eso. Así me tendrías que dar infinitos besos.

    jueves, 9 de febrero de 2012

    Te Sonrisa es mi Perdición

    [Reto aceptado de Vereth. "Si tantas veces te dedicas a repetir una frase mirándome a los ojos, escríbeme una historia con ella"]



    -          Ya está, hemos llegado al sitio. Puedes quitarte la venda de los ojos. Espera. Te ayudo. Bueno… ¿dime?, ¿Qué te parece?
    Ella tardó unos minutos en enfocar la visión, pues llevaba casi media hora con los ojos tapados totalmente con un pañuelo, escuchando la voz del Vampiro que estaba de fondo. El sitio donde se situaban los dos, estaba totalmente oscuro. El hombre levantó la mirada al cielo y se reflejo la luna entre su mano, la cual, poco a poco, acercó a ellos como si le hubiera lanzado una caña de pescar.
    -          ¿Qué te parece enana? Si te gusta, mañana preparo el viaje en primera clase y en menos de lo que tardas en mirarme a los ojos, nos encontraríamos allí… luego todo demás estaría en nuestra imaginación. ¡A lo mejor hay coches verdes y todo!
    -          ¡¡Apuff!! Esto es espectacular. Si te digo la verdad, sería nuestra perdición intentar pasar toda la vida en este lugar, ya que sería todo para nosotros, y nadie más sabría de nuestra existencia ni lo que nosotros estamos sintiendo en este momento, ¡sería algo que nadie más pudiera llegar a conseguir!
    Se quedo fijamente mirando al Vampiro, porque se dio cuenta de que no estaba prestando atención a las palabras que decía. En cambio, observó que tenía una sonrisa de lado a lado en su cara y que tenía la mirada clavada en sus labios.
    -          ¿Se puede saber qué te ocurre?- Pregunto ella.
    -          Sabes que soy de pocas palabras, porque con quedarme aquí quieto, tu sonrisa me lo dice todo. Estamos hablando de que todo esto sería una perdición, pero si te das cuenta, hasta las cosas más insignificantes pueden llegar a ser la perdición de algo… o alguien… Entonces, si las cosas pequeñas pueden ser nuestra perdición, tu sonrisa que no tiene adjetivo alguno, y que es más grande que cualquiera de los sentimientos que te podría decir en estos momentos, es la mía. Te...
     

    sábado, 4 de febrero de 2012

    Y de repente ocurre


    Y de repente se encuentra sonriendo como una estúpida mientras mira por la ventana. Y sin darse cuenta necesita esa jeringuilla imaginaria con la droga hecha con tus miradas. Suspira y el cristal se empaña. Busca en su imaginación buscando inventar palabras voladoras del color del arcoíris llenas de optimismo, porque en el diccionario no las había encontrado. La caja de música que se encargaba de los latidos de su corazón parecía que estaba rota, porque cuando te veía perdía el tempo. Los latidos se volvían locos, desordenados, eufóricos.
    Y de repente, cuando menos lo imaginaba, se encontraba divagando sobre qué fue lo último que comió, porque desde hacía tiempo solo sentía cosas raras en el estómago. Cosas indefinidas. ¿Translúcidas o transparentes? ¿De colores o en negatico como si fuesen diapositivas antiguoas y medio estropeadas? ¿Grandes y pocas o pequeñas y muchas? No lo sabía. Algo pasaba. Ella no sabía definirlo, no sabía ponerle nombre. Algunos lo llamaban mariposas en el estómago y algo así como estar enamorado. Pero eso era demasiado simple para explicar algo tan grande, difuso, emocinante y arrollador. Sí, no sabía si la forma correcta era esa que decían los demás, pero para ella, no existían palabras ni frases sifucientes para nombrar las millones de cosas que se apoderaban de ella con solo pensar en ti.
     

    lunes, 30 de enero de 2012

    Quiero perderme en el mar de tu sonrisa.


    Quiero perderme entre tu piel, en el mar de tu sonrisa, en el vacío del tiempo que se para cuando me miras a los ojos. Quiero ser el compás que siguen los latidos de tu corazón, la sal de las lágrimas que te recorren las mejillas cuando lloras de alegría, el hilo que enlaza cada uno de tus sueños cuando duermes. Quiero sentir el calor de tus sonrisas todas las mañanas, tu mirada acariciando las letras de tu libro favorito. Quiero ser tus saltos de entusiasmo, tu mundo imaginario, el espejo que se entretiene en dibujar cada detalle de tu cuerpo. Quiero ser un sueño, un deseo, algo fugaz, un destello, tu mundo, tu pensamiento, algo indefinido. Quiero ser algo que ocupe tu pensamiento al menos un segundo al día para poder existir siempre en tu vida.

     

    sábado, 28 de enero de 2012

    Café con Leche



    - Eres como el café con leche - le dijo con total sinceridad.

    + ¿Cómo? ¿De verdad me quieres tan poco que para ti soy como un simple y común café con leche?

    - No, eres como son para MI los cafés.

    +Si bueno, eso lo arreglado todo.

    - Eres amargo y dulce a la vez. Somos como dos cosas distintas. No sé si eres mi salvación o el amor de mi dida. Eres algo imprescindible. Eres increible, mi complemento de bolsillo favorito a quien me llevaría a cualquier sitio. Eres una sonrisa permanente. Eres como la leche, inolvidable. Y yo soy el cafe. Esa cosa oscura y a medio hacer. Sin ti no podría vivir. Eres como para mí el cafe con leche. No puede haber uno sin el otro. No podría ser yo si tú no estuvieses a mi lado.

    lunes, 23 de enero de 2012

    Recuerda los momentos.



    -          Ven. Mira. Cierra los ojos.
    -          Si cierro los ojos no puedo mirar.
    -          Claro que sí.
    Cierra los ojos y me coge de las manos.
    -          Recuerda los momentos que hemos vivido. Recuerda esas tardes de sabor a tabaco en un mirador perdido en medio del campo. Recuerda los bailes infantiles que nos arrancaron las risas más sinceras e infantiles. Recuerda el sabor, la inocencia y la inseguridad de nuestro primer beso. Recuerda esas tardes perdidas en el tiempo mientras paseábamos por cualquier lugar, a cualquier hora, con cualquier rumbo.
    Sonríe
    -          ¿Por qué me dices todo esto?
    -          Porque me encanta saber que eres capaz de regalarme una sonrisa infantil con solo pensar en mí.
    Se ríe. No se esperaba esa respuesta. Me mira con esos ojos negros verdosos acaramelados y me reprocha:
    -          Eres una guerrillera morenera.
    -          No. Soy TU guerrillera morenera.

     

    domingo, 22 de enero de 2012

    Escribamos nuestra historia


    Escribamos una historia. Una historia de las de verdad. De esas en las que no todo es perfecto porque la vida sería más aburrida sin esas cosas que nos hacen desesperar. Una historia que no sea de color de rosa, que está muy visto. Que sea de colores, en blanco y negro, borrosa, teñida, transparente o translúcida. Como tú quieras. Como yo quiera. Una historia que no tenga un típico final feliz, es decir… hagamos una historia infinita, sin final. Hagamos una historia libre, sin fechas, sin ataduras, sin compromisos. Hagamos algo divertido, nada convencional, algo diferente, algo nuestro, personalizado, único. Escribamos una historia. Pero escribámosla juntos.

     
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