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    Fantasmas Del Ático

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    jueves, 26 de septiembre de 2013

    Pensé en decirte que eras mi príncipe de la oscuridad.
    Pero no lo hice.
    Después de pensar un poquito más.... me di cuenta de que para mí eras mucho más que eso.

    miércoles, 3 de abril de 2013

    Y...

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    SOL.
    MAR.
    TRANQUILIDAD.

    Y SOBRE TODO TIEMPO.
    Y SOBRE TODO LIBERTAD.

    Y COMO MUCHO LAS GAVIOTAS COMO BANDA SONORA.

    lunes, 10 de diciembre de 2012

     
    Era fácil. Era sencillo. Era simple. Era solo papel y tinta. Eran letras con sentido y sentimiento. Era una larga descripción. Era un número de hojas que no paraba de cambiar. Era una silueta que no existía. Era un personaje.
    Sí, era esas letras que bebía cada vez que compraba un libro. Era ese chico perfecto que cumplía todos los requisitos que necesitaba, que me gustaban, que me atraían, que me fascinaban, que me aterrorizaban, que me enamoraban. Era el sueño de todas las noches. Era la pesadilla de todas las noches. No era real.
    Ese es el motivo por el cuál te tenía miedo aquel día en el concierto. El motivo por el que te evitaba con todas mis fuerzas. ¿Por qué?
    Porque tú sí que eras real.
     
     

    lunes, 5 de noviembre de 2012

    De momento me despido de Paris


     
    Bonito, romántico, esencial, inspirador, mágico…
    Así es Paris. ¿Verdad? Tú y yo lo sabemos. Las sabanas de seda, el champan, las fresas y la torre Eiffel también. Los poemas olvidados, las caricias perdidas y las miradas infinitas. La esperanza se respira en el ambiente, ¿no? O al menos eso es lo que me escribiste en tu última carta.
    A mí Paris me pareció un error, sus carreteras adoquinadas me molestaron, los edificios me provocaron indigestión y tú dejaste mi esperanza encadenada a aquel aeropuerto. Lo siento, pero mi recuerdo es bastante gris, apagado y sin luz. Pero ¿sabes? Creo que en parte tienes razón.

    Volveré.Pero en tren, no en avión; a un hotel, no a una suite; a tomar crepes, no champán; a subir a la torre Eiffel, no a sobrevolarla; a destrozarme los pies con unos taconazos de escándalo, pero sin ti. De momento, guárdate tus postales bonitas, tus mentiras y tus sueños que yo... me dedicaré a cumplir los míos.

     
    …Bonito, romántico, esencial, inspirador, mágico. Sí… así es como hay que recordar Paris.

    martes, 30 de octubre de 2012

    Un cuaderno de colegio.

    Aquella noche de lluvia la dediqué a hacer un repaso del supuesto libro de mi vida. Aunque más bien yo creo que más que un libro es un cuaderno. De esos de cuadros que llevan los niños al colegio, escrito a boli, con tachones, un poco arrugado y desgastado. Un cuaderno que ya no tenía cuentos. Un cuaderno que se había vuelto demasiado real.
    ¿Los días? Los días son todos normales. Somos nosotros los que los hacemos especiales. Son las personas con las que lo compartimos y son la forma que tenemos de escribirlos.  Al menos eso pensaba aquella noche de lluvia con mi pijama nuevo, rosa e infantil. Entonces lo supe.
    Faltaba magia. MI magia. En algún momento la había perdido por el camino.
     
     
     

    sábado, 7 de julio de 2012

    Puede que un poco Infantil


    Coger una piedra, una tiza, algo cortante, un bolígrafo…. Y escribir en cualquier parte. Dibujar una sonrisa en una piedra que nunca más volverás a ver. Tener un compás al lado y trazar un círculo sin él. Mirar en el metro a personas con su Ipad y en cambio  llevar yo un libro con hojas de verdad en el bolso. Ir a comprar ropa y volver con una bolsa llena de ropa interior que la gente consideraría infantil, con dibujos de piolín, de la pantera rosa o de silvestre.
    A veces tengo la sensación de que sigo siendo en muchas cosas infantil. Que me cuesta madurar, que me distraigo fácilmente, que a veces las cosas me quedan demasiado grandes. Que me sigo quedando abstraída viendo los dibujos de la tele, que mi película favorita es de Disney, o que me sigo enamorando de cada peluche que veo en los escaparates de las tiendas. Que soy poco responsable o que he fracaso este año en mi carrera. Pero también a veces…. Solo a veces me siento bien. Miro alrededor, hacia las personas que conozco de toda la vida, y veo que muchas se han quedado estancadas siendo igual que hace 4 años. Entonces, es cuando pienso que a lo mejor no soy tan niña como creo. No lo sé. Puede. A lo mejor.
    Da igual, porque la próxima vez que vaya de compras… volveré a comprarme un pijama de vaquitas o ropa interior de dibujitos.
     

    miércoles, 28 de marzo de 2012

    ¿Cómo dirías que es tu vida?

     El despertador consigue que lo tire a través de la ventana, vivo en un tercer piso. Me da igual, ya comprare otro. Me quito la ropa, la tira al suelo, y la tiro al baño. La misma rutina de siempre, la misma monotonía. El agua está congelada. Hace tres días que no hay agua caliente en el edificio. Me siento valiente y heroico cuando siento cuando mis huesos congelan. El espejo me muestra un rostro desmejorado, el pelo despeinado, los ojos apagados y una barba de varios días. Tengo el suelo lleno de papeles, de poesías, de historias imposibles, de recuerdos, y de miles de canciones de esas que te hacen llorar. Llorar de alegría. Tengo las paredes vestidas de cuadros sin nombres, de cuadros especiales. De esos que cuando los miras ves formas cambiantes dependiendo del día y del humor.
    Las risas de los niños a la entrada del colegio, me saca una sonrisa. Echo de menos mi infancia. Echo una mirada general a la habitación antes de salir de casa. Siempre me ha dado la impresión de que mi piso es una burbuja cambiante y diferente.
          -Entonces, ¿Cómo dirías que es tu vida?
          -Mi vida es aquella que está escrita con palabras.
          -¿Y qué pasa cuando te quedas sin ellas? – Replica la mujer que me está entrevistando.
          -Entonces dibujo. De ahí los cuadros.
          -¿Y si no sabes que dibujar?
          -Compongo  - Antes de que replique añado – siempre se pueden expresar de alguna forma las cosas, se pueden escribir los recuerdos, se pueden dibujar los estados de ánimo, y se puede expresar con la música los sentimientos. De una forma u otra, si queremos, podemos dejar nuestra vida en una caja en un conjunto de objetos.
          -Pero… por ejemplo, ¿y si no sientes nada?
          -Entonces deja un folio en blanco, listo para llenar el siguiente con cualquier cosa nueva.
          -¿Y si solo tienes ganas de llorar?
          -Pues llora.
          -Pero… ¿Cómo lo guardas?
          -Como quieras, para algo tenemos imaginación. ¿No?

     
                   
    

    domingo, 19 de febrero de 2012

    Resúmeme la Vida

    Resúmeme la vida en alguna palabra, en alguna cosa de esas que se nos escapan.

    En esa última calada.
    En ese polvo rápido en la parte de atrás del coche.
    En esa burbuja de jabón donde te viste reflejada.
    En ese suspiro de añoranza.
    En esa última palabra que escribió tu bolígrafo antes de morir.
    En esa gota de sangre que perdiste cuando un folio intentó matarte.
    En la última página de tu libro favorito.
    En aquel atisbo de sonrisa perfecta.
    En aquel infinito arcoíris.
    En esa última copa.
    En esos nueve números que componen su número de teléfono.

    Resúmeme la vida en algún momento único, pequeño, casi invisible. En algún momento personal, irrepetible...

     

    sábado, 4 de febrero de 2012

    Y de repente ocurre


    Y de repente se encuentra sonriendo como una estúpida mientras mira por la ventana. Y sin darse cuenta necesita esa jeringuilla imaginaria con la droga hecha con tus miradas. Suspira y el cristal se empaña. Busca en su imaginación buscando inventar palabras voladoras del color del arcoíris llenas de optimismo, porque en el diccionario no las había encontrado. La caja de música que se encargaba de los latidos de su corazón parecía que estaba rota, porque cuando te veía perdía el tempo. Los latidos se volvían locos, desordenados, eufóricos.
    Y de repente, cuando menos lo imaginaba, se encontraba divagando sobre qué fue lo último que comió, porque desde hacía tiempo solo sentía cosas raras en el estómago. Cosas indefinidas. ¿Translúcidas o transparentes? ¿De colores o en negatico como si fuesen diapositivas antiguoas y medio estropeadas? ¿Grandes y pocas o pequeñas y muchas? No lo sabía. Algo pasaba. Ella no sabía definirlo, no sabía ponerle nombre. Algunos lo llamaban mariposas en el estómago y algo así como estar enamorado. Pero eso era demasiado simple para explicar algo tan grande, difuso, emocinante y arrollador. Sí, no sabía si la forma correcta era esa que decían los demás, pero para ella, no existían palabras ni frases sifucientes para nombrar las millones de cosas que se apoderaban de ella con solo pensar en ti.
     

    domingo, 18 de diciembre de 2011

    ¿Qué crees que soy?

    -          ¿Qué crees que soy?
    -          Eres una soñadora sin remedio, eres con un cigarro a medio fumar que no sabes si lo correcto es tirarlo o reciclarlo. Eres como un globo sin atar, como un día sin sol, como un dibujo sin pintar. Estás sin terminar. No sabes si estas hecha en blanco y negro o a color, si desprendes alegría o dolor. Eres una cara con una sonrisa distorsionada, un lápiz blanco que no pinta nada, un cuento sin final, una idea que sin que te des cuenta echa a volar. Eres una fantasía sin sentido, sin rumbo, sin objetivo definido. Eres un corazón de cristal, una muñeca delicada y especial. Eres una mirada llena de esperanza, una indecisión constante sentada en una terraza.
    -          ¿Y cómo consigues aguantarme sin mirarme mal, sin retirarme la palabra, sin odiarme cada día un poquito más?
    -          Porque no se trata de lo que crea que eres, sino de lo que eres para mí. Una princesa sin reino difícil de olvidar, que conquistó mi corazón con una sonrisa infantil, que hace que cierre los ojos y solo piense en ti.

    Princess_of_Hell

    lunes, 24 de octubre de 2011

    Solo una niña bajo la Lluvia

    Comienza a llover sin que apenas sea consciente de ello. El suelo comienza a dibujar circulos abstractos bajo mis pies. El aire furioso enreda mi pelo sin contemplaciones. Me acerco a un banco y abandono la mochila y la chaqueta allí. Un paragüas sin estrenar queda olvidado llorando lágrimas invisibles ante una injusta decisión. Me quedo muy quieta. Sonrío. Me retiro el pelo de la cara y miro al cielo. Dejo que la lluvia me moje, que las gotas de agua resvalen por mi cara y que alguna despistada se cuele en mi boca. Que se moje mi ropa me da igual. Que el tiempo pase me da igual. Que la gente me mire extraño me da igual. Yo solo dejo que mis ganas de llorar se vayan. Que el agua se lleve todo lo malo, que se lleve los recuerdos, el dolor, la desesperación, la frustración... dejo que se lleve hasta el amor. Al final de todo... por un momento que parece mágico e irreal... solo quedamos la lluvia y una niña mojada de una infancia lejana donde no existían las cosas complicadas, donde todo eran sonrisas y los chicos no existían para destrozarte la vida.
    Ahora ya no estoy en un parque vacío. Estoy en mi mundo, en mi luna, en mis sueños, en... en un sitio que ni siquiera es sitio. Los segundos transcurren a su ritmo. Huele a tierra mojada. Por un momento pienso en que pasaría si... estuvieses conmigo... todo fuese como antes de verano. Como antes de que el sol nos axfisiara sin contemplación. Mierda. Mala idea. Se acabó ser una niña sin más. He vuelto a tener ganas de llorar. He vuelto al mundo real.



    Princees_of_Hell

    martes, 18 de octubre de 2011

    ¿Qué pasaría si...?

    ¿Qué pasaría si me planto ante tu clase todas las mañanas para decirte “Buenos días”?

    ¿Qué pasaría si pierdo el tiempo escribiendo tu nombre en las hojas del cuaderno?

    ¿Qué pasaría si invento notas secretas que nunca existieron?

    ¿Qué pasaría si escribo mil y una tonterías para cada día de la semana y las escondo entre las hojas de tus libros?

    ¿Qué pasaría si quiero regalarte todas mis sonrisas?

    ¿Qué pasaría si decido pasar las tardes de tiempo invisible contigo?

    ¿Qué pasaría si grito “Te Quiero”?

    ¿Qué pasaría si confieso que cuando te miro no puedo evitar sonreír?

    ¿Qué pasaría si dedico mi tiempo a conquistarte otra vez?

    ¿Me dejarías? ¿Me darías la oportunidad? ¿Aceptarías mis inusuales ideas?

    Princess_of_Hell

    lunes, 3 de octubre de 2011

    Estrella de la Ilusión

    Mira allí… si  si, allí en el horizonte. Intenta mirar más allá de donde te alcanza la vista. ¿La ves? ¿Ves la estrella? ¿Quieres que te cuente un secreto?  Es la estrella de la ilusión. En ella todavía habitan las princesas y los polvos de hada. Dicen que si estás triste y consigues encontrarla en medio de tantas estrellas… es capaz de dibujarte una sonrisa en la cara. Sí, lo sé, es como Peter Pan. La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer. ¿No me crees? Inténtalo. Lo sabía, has sonreído. En el fondo te queda esperanza. Verás como cuando la mires tendrás la sensación de que las cosas irán mejor.
    ¿Sabes una cosa? Dice la historia que si alguna vez consigues llegar hasta ella… tendrás el poder de robar la Luna. Sí, vale… es surrealista, ¿pero acaso el amor en sí no lo es? Yo por si acaso seguiré soñando con que alguien algún día me regale la luna. Un día me ofrecieron el sol… pero al final llegué a la conclusión de que no lo quería, porque yo no quiero más luz que no sea la de su mirada.
    ¡Mira! Una estrella fugaz. ¿Has pedido un deseo? ¿No?  Pues acuérdate de hacerlo la próxima vez. Son de las pocas cosas que hoy en día conservan toda la mágica que contienen los sueños.

    Princess_of_Hell

    lunes, 19 de septiembre de 2011

    Otoño


    Estaba en la parada del bus. Acababa de salir de un maldito edificio y  ya tenía que tener puestas las gafas de sol para protegerse de esa luz excesiva que tanto la molestaba. De pronto, tuvo frío. Por un momento maldijo al viento y se arrepintió por no haberse quedado con la sudadera puesta aquella mañana, pero justo en el momento siguiente se llamó estúpida. La temperatura había bajado considerablemente, lo cual significaba que el calor agobiante del verano estaba cada día un poquito más lejos. Significaba que el otoño estaba a punto de imponer su presencia, que podría volver a disfrutar de la ropa de invierno, de la lluvia, de ese frío que te llegaba hasta los huesos y que tanto la gustaba, del aire que te congela la cara, que te revuelve el pelo…. Sí… Tenía frío y nada que ponerse encima, pero a la siguiente corriente de aire, mientras se abrazaba a sí misma, sonrió contenta de lo que aquello significaba. Al fin y al cabo… parecía que la vida no para de demostrarle que casi siempre las peores cosas que marcaban su vida, tenían la dichosa manía de tener lugar en verano.

    Princess_of_Hell

    viernes, 15 de julio de 2011

    xD

    No pasa nada queridos niños. Lo sé, son momentos duros, momentos de miedo....
    Momento torrija, momento empanada... ¡No pasa nada!

    Princess_of_Hell

    viernes, 8 de julio de 2011

    ¿?


    El cielo está formado por un billón de asteriscos y ninguna explicación


    Princess_of_Hell

    sábado, 7 de mayo de 2011

    Déjate caer

    ¿Y qué se siente con la libertad?
    ¿Y qué se siente sin problemas?
    ¿Y qué se siente sin responsabilidades?
    ¿Y qué se siente sin nada que te agobie alrededor?

    Tú solo mira al vacío, no pienses en nada, respira y…

    Déjate caer.

    El viento será tu aliado, las nubes los jueces y la nada… tu mejor amiga.

    Después si quieres… vuelves a la realidad, pero de momento… solo déjate llevar.



    Princess_of_Hell

    domingo, 20 de marzo de 2011

    Historia de un Papel



    Sentía cómo me trituraban, me fragmentaban en millones de trocitos de papel y perdía parte de mí por el camino. No sabía que estaba pasando. En el trayecto me acompañaban miles de papeles de otros lugares y con  otras vidas. Al final de lo que había parecido el purgatorio, nos fusionaron a todos en uno solo. Entonces, nacimos de nuevo.

    Ahora soy un papel reciclado con una nueva vida y millones de recuerdos que antes no tenía. Es curioso. Parece mentira, pero vivimos en una sociedad muy parecida a la de los humanos. Todos nacemos del mismo lugar, con la misma materia prima, pero a lo largo de nuestra existencia, cada uno tiene vidas muy distintas. Creo que juntando todas las memorias, podré convertirlas en una sola haciéndome así, una idea general de todo ese mundo hasta ahora desconocido. Estamos predestinados a realizar una función en concreto, condicionados a formar parte de una clase social.
    Algunos somos muy longevos y desempeñamos funciones importantes, como formar parte de la Constitución. Otros, aunque no lleguemos a tener tanto prestigio, tampoco nos quedamos atrás, estando así, entre las páginas de una gran tesis científica o de un buen cuaderno de física cuántica. Pero otros, por desgracia, no son tan afortunados. Son el papel de cocina o el papel higiénico. Lo siento, pero no quiero profundizar en el tema. Los recuerdos que obtengo son bastante desagradables.
    Tengo imágenes del cielo, de flores o de grandes y lujosos escenarios. Es que algunos, somos pilotos, formando así, aviones de papel. Otros, aficionados a la papiroflexia, son jardineros, constituyendo flores preciosas, entre ellas las rosas. Y otros, son artistas. Pueden convertirse en trabajos manuales, o pueden ser el diálogo de grandes películas y obras de teatro.
    Y como no podía ser de otra manera, también he descubierto que tenemos creencias religiosas. Al principio pensaba que era normal creer en la reencarnación, pero por lo que veo en los recuerdos de los demás, no era tan obvio. No entiendo por qué, si al final nos hemos reencarnado en algo nuevo.
    Es increíble la gran cantidad de cosas que podría contar. Algo curioso, es la sensación que se tiene cuando nos escriben. Es difícil describir qué se siente. Por un lado, nos es incómodo porque es como si profanasen nuestro cuerpo. Por otro lado, es una gran satisfacción saber que tenemos una misión en el mundo. Mientras el bolígrafo se desliza sobre nuestra tez blanca, dejando a su paso la tinta de diferentes colores, nos recorre una sensación de cosquilleo.

    Me cuesta seguir el hilo de mis pensamientos. Algo me está causando dolor. Me acaban de agujerear e introducir en una funda de plástico junto con muchos más como yo. Supongo que mi nueva vida consistirá en formar parte de un archivador de alguna persona ecológica.


    Princess_of_Hell

    No a las Celebraciones.

    No me gustan las celebraciones. Las odio. No sirven para nada. De hecho, he prometido que no asisteré a mi funeral.

                                                                                                          (Por cortesía del profesor de historia)


    Princess_of_Hell

    miércoles, 16 de marzo de 2011

    Inconvenientes de un mal estudio de la Historia

    Estaba cansada de historia, de Fernando VII y del Trienio Liberal.  La ventana de mi cuarto me ofrecía una vista espectacular del bosque que rodeaba la casa. A mis padres no se les había ocurrido otra cosa que pasar tres días, los del puente de mayo, en la sierra, justo cuando el martes tenía examen de tres temas de historia. Concentrarse era imposible. Al sol todavía le quedaba dos horas para desaparecer. Me levanté, abrí la ventana y deje que aquel aire limpio, con olor a pino inundase la habitación. Miré al horizonte ensimismada. Unos minutos después me pareció ver algo. Intenté enfocar la imagen, pero estaba demasiado lejos. Daba la sensación de que los árboles se estaban cayendo de forma sucesiva y periódica. Mis padres siempre me habían dicho que era muy curiosa. Tenían razón. Me puse unas botas de montaña, volé escaleras abajo, salí de casa y me introduje en el bosque.  Comencé a correr pero poco tiempo después un zorro me cerró el paso distrayéndome… tenía la mirada inteligente.
    -         ¿A dónde te crees que vas?- preguntó. Haciendo caso omiso al animal intenté evitarle – He hecho una pregunta. – insistió consiguiendo que me enfadara.
    -         Tengo prisa, asique déjame pasar.
    -         Si vienes conmigo te lo pasarás mucho mejor.
    Suspiré malhumorada. Me estaba haciendo perder el tiempo.
    -         No me interesa. Gracias. – dije secamente.
    Le di la espalda y comencé a correr de nuevo.
    -         Te matarán. – sentenció el zorro antes de desaparecer.
    No había sido una advertencia, ni una suposición, sino una afirmación. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero algo hizo que siguiese hacia delante. Al poco tiempo se comenzaron a escuchar sonidos extraños. Parecían espadas. Pero eso era imposible. O al menos eso creía. Cuando llegué al claro, me quedé paralizada. Ante mí se extendía miles de conejos vestidos. Algunos luchaban, otros cavaban, otros forjaban y otros, que eran los conejos más grandes que había visto en mi vida, eran los que se encargaban de derribar los árboles. Parecían… ¿agresivos? ¿Adorables? Era difícil clasificar con un solo adjetivo algo así.
    -         Perdone señorita, pero no puede estar aquí.
    A mi derecha había un conejo con un traje antiguo, gafas y una pluma en la mano.
    -         ¿Cómo? ¿Sois franceses? – pregunte sorprendida ante el acento tan marcado que tenía.
    -         Oui. – contestó.
    -         ¿Qué hacéis aquí? – la curiosidad una vez más, tomó el mando.
    -         Nos conocen como los Cien Mil Hijos de San Luis. Pero aquí nuestros hombres suman ciento cuarenta mil. – explicó orgulloso.
    -         ¿Pero ese gran ejército no es del siglo XIX? – pregunté una vez más desconcertada. ¡Si lo estaba estudiando para el examen!
    -         Claro. Venimos para instaurar el absolutismo.
    No daba crédito a lo que estaba oyendo. Aquel conejo debía de estar loco.
    -         Señor, estamos en el siglo XXI y vivimos una democracia.
    No sé qué pasó, pero el pelo que antes era blanco… ¡Estaba rojo! Como si estuviesen conectados, todos los conejos se tiñeron de rojo y me miraron fijamente. Las palabras del zorro resonaron en mi mente. Justo en el momento en el que pensaba que me iba a convertir en comida para conejo, millones de águilas aparecieron en el cielo. Alguien gritó:
    -         ¡Los liberales!
    Y todo se volvió del revés, quedando olvidada en medio de una guerra que no era mía. Algo tiró de mi camiseta hacia atrás. Era un mapache. Llevaba una camiseta de Mago de Oz y una bandolera.
    -         Sígueme. – no me inspiraba ninguna confianza, pero era la mejor opción que tenía. – Bueno, pequeña saltamontes, ¿te gusta la música de la batalla? – en las batallas hasta el momento, que yo supiese, no había música. Aunque le contesté, pareció no escuchar, porque hizo una pregunta totalmente distinta - ¿Cómo te llamas? Bueno, da igual. Yo soy más importante. Soy Beethoven.
    Me salió del alma contestarle:
    -         Pero si Beethoven está muerto. – me fulminó con la mirada.
    -         Ya. Eso es lo que dice todo el mundo. Esperaba que fueses más inteligente. – nos acercamos a una cascada – Pero ya veo que no. No estoy muerto. Lo que pasó es que un brujo desagradable me convirtió en un mapache inmortal. En fin, no me sirves para nada.
    Extendió el brazo hacia mí, puso mirada de loco, una sonrisa malvada y me empujó al río. Mientras me caía por la cascada, pude escuchar su risa en la lejanía.
    -         ¡Juas, juas, juas!
    Caí al agua fría, que estaba inexplicablemente salada. Me faltaba el aire y en el fondo sabía que no iba a poder llegar a la superficie a tiempo. De pronto, algo me cogió la parte de atrás de la camiseta y me llevó a la orilla. Cuando conseguí dejar de toser, miré a mi salvador. Cuan fue mi sorpresa al encontrarme mirando una morsa rosa con un flequillo rubio teñido. En medio de esa absurda situación, sólo se me ocurrió formular una pregunta igual de absurda.
    -         ¿Por qué te tiñes el pelo?
    -         Es que mi color natural no era lo suficientemente cool. – contestó para mi sorpresa. Descubrí que era un chico.
    -         ¿Y qué haces aquí en vez de en el polo norte?
    -         Es que me echaron por ser mejor que ellos. – dijo mientras hacía un movimiento de cabeza y el flequillo se movía con él – No es culpa mía ser tan perfecto. ¿Te gusta mi perfil? – le miré con los ojos como platos.
    -         Si claro… em… es tan perfecto como el resto. Gracias, encantada, pero tengo que irme.
    Y salí corriendo. No sé de donde salió, pero sin darme un respiro apareció una tortuga corriendo a mi lado. Estaba de pie, era rubia, bueno, más bien rubio, y tenía una pesa en la mano, pata, o lo que sea que tienen las tortugas.
    -         Venga, corre, corre, corre más rápido. No, no, vas demasiado despacio. Eres una fracasa peluda.
    Me estaba poniendo de los nervios.
    -         ¡Para de una vez! Nadie te ha dicho que corras conmigo.
    -         ¿Sabes que las proteínas son muy buenas? Deberías tomar más hidratos de carbono, estas muy delgada. Antes de correr siempre me como un brazo de gitano, ¿y tú? ¿Ingieres algo?
    Me paré en seco. La tortuga siguió corriendo y antes de perderla de vista grito:
    -         Fracasada, ¡estudia historia!
    Desconcertada, miré al árbol de al lado. En una de sus ramas, había una lechuza blanca que lucía unas gafas azules preciosas de forma rectangular. Me estaba observando. Después de haberme encontrado a tantos personajillos extraños, no sabía que esperar de ella. Alzó el vuelo y cuando pasó por mi lado me dijo al oído.
    -         ¡Despierta!
    Me desperté tumbada encima del libro bastante alterada. Miré por la ventana. Estaba cerrada. Había anochecido. Todo había sido un sueño.

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