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    Fantasmas Del Ático

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    domingo, 10 de marzo de 2013

    Su mejor composición

     
    Terminó de garabatear el último pentagrama de lo que consideraba su mejor composición. Aquella tarde había conseguido perderse en el tiempo con aquel piano viejo que descansaba en el salón. Decidió ducharse. Cuando cerró el grifo con un suspiro escucho:
    -          Hola cielo. Ya estoy en casa.
    Sonrió, se vistió rápido y fue al encuentro de su mujer. La encontró mirando su partitura, y después de darle un beso le pidió que se la tocara. Aceptó, y se dispuso a acariciar las teclas del piano con orgullo mientras su mujer cerraba los ojos tumbada en el sofá, cansada de todo el día. Era un momento especial que solían compartir a menudo en el que no hacían falta ni miradas, ni palabras, ni nada…
    Cuando finalizó la melodía, se miraron sin decir nada y ella asintió levemente. No hacía falta nada más. La había gustado, y cualquier palabra rompería ese momento. La cogió en brazos y la llevó a la cama. Empezó a quitarle la ropa pausadamente mientras recorría cada curva de su cuerpo. La besó con dulzura en un beso interminable, y poco tiempo después a ella se la escapó un pequeño gemido. La poca luz que entraba de la calle era suficiente para que pudiese admirar a la mujer que tenía delante. Entonces se dio cuenta de una cosa. Aquella tarde no había creado su mejor composición, sino que hacía mucho tiempo que la había tenido entre sus manos. Cada noche, cada segundo de su vida en el que ella había estado presente… desde el momento en que se aprendió de memoria cada tecla de su cuerpo y se había deleitado en acariciarlas y saborearlas… había creado la mejor música que podía existir. La de ella… La de ellos. La de el roce de su cuerpo bajo las sábanas de aquella cama mientras aquel piano viejo los miraba en silencio.

    miércoles, 13 de febrero de 2013

    No es perfecta. ¿Y qué?

     
     

    No es una chica de revista. No sé. No es delgada, ni le quedan bien los vestidos ajustados, ni tiene una cara impecable. A mí me gustan esas pequeñas pecas que le recorren la nariz y esas pequeñas arrugas de la edad que empiezan a aparecerle alrededor de los ojos. Son una de las pruebas que indican todo el tiempo que llevamos juntos. Tampoco es muy alta, ni tiene un pelo Pantene.  Es educada solo cuando quiere, se enfada a veces con facilidad y es demasiado perfeccionista con su trabajo. Es también un poco supersticiosa, pero no sé, a mí me gustan como quedan las calabazas repartidas por la casa. Son un tipo de decoración peculiar. Mi chica es una chica normal, con miles de defectos y virtudes que la caracterizan. No es para nada perfecto y puede que para ti sea una persona horrible, pero es mi chica preferida y es con la que quiero pasar el resto de mi vida.
    


    sábado, 5 de enero de 2013

    Eres mi historia favorita

    Llegué a casa. Aquella tarde el camino hasta la librería se me había hecho eterno. No me apetecía hablar con nadie… y justo en ese momento, mi madre me interceptó  a mitad de camino de las escaleras.
    -          Cielo.
    -          Dime.
    -          Tienes visita. – y miró hacia la puerta de mi habitación.
    Estupendo. Lo que me faltaba. Aún así… cuando entre en mi cuarto, me quede sin palabras. ¿Qué hacía él allí? O mejor. Corrijo. ¿Qué hacia él solo en mi habitación?
    -          - ¿No ves que en la puerta pone llamar antes de entrar? Si llamas y no contesta nadie, no puedes pasar.
    -          Esa norma te la acabas de inventar. Bueno, ¿a dónde te habías ido? – me preguntó cambiando de tema. Si las miradas matasen puede que aquel hubiese sido mi primer asesinato. – Vale, Vale. No contestes. A ver qué me dices de esto… Como tardabas tanto he leído tu libro de historias.
    -          ¿QUÉ?
    -          Anda, cállate, sientate y escucha. – No tuve más remedio que hacerle caso. De pronto me sentía desnuda, sabía que me había puesto roja (no sabía si de ira o de vergüenza) y no conseguía emitir ningún sonido que considerase que tuviese sentido. - ¿Cómo lo haces? ¿Cómo consigues que tus historias sean tan especiales? Una de las cosas que más me gustan es la forma en la que evolucionan contigo.
    -          No te entiendo.
    -          El ejemplo más claro son los lugares. Empiezas en el instituto…. Luego el escenario cambió a la politécnica… ¿y ahora qué va a ser? ¿Una universidad con forma de instituto? No me mires así. Es cómo la describes cuando me hablas de ella. También lo haces con las personas. Según aparecen y salen de tu vida vas cambiando los personajes.
    -          ¿Cómo lo sabes?
    -          ¿Cómo no lo voy a saber?
    -          Supongo que me alegro de que te gusten, pero no tenías que haber leído nada. ¿Sabes lo que es la intimidad? Así que fuera de mi habitación. No sé qué querías, pero me da igual.
    -          De acuerdo, me voy pero… ¿Te cuento un secreto?
    Se acercó, me dio un beso en la mejilla y me dijo muy bajito:
    -           Eres mi historia favorita.
    Y se fue.
     

    Y es que no sabía que tenían sus ojos



    Y es que no sabía muy bien que buscar en aquel extraño día de sol. Tomar café con leche en la terraza de un bar parecía lo más adecuado. La sobraba la bufanda, el gorro y la ropa en general. Y es que no sabía a qué se debía, pero la gustaba la ausencia de nubes en un cielo que ya no recordaba tan azul. Tenía… calor sentada en ese vagón de tren. Puede que tuviese la música demasiado alta, pero la daba igual. Había entrado en su burbuja complicada, transparente y particular. Y es que no podía parar de pensar en sus ojos, en su mirada… en su forma de mirarla. Y es que la verdad que no la miraba a ella, sino a sus ojos. No sabía explicarlo, pero es que solo la miraba a los ojos. De forma intensa, casi dolorosa. Y la gustaba. La gustaba eso que sentía en el estómago, la gustaba no saber qué pensar de aquel chico de ojos chocolate, la gustaba lo romántico absurdo de la situación.

    El tren se para y ella se baja. El frío la golpea con fuerza. La burbuja explota y suspira. Y es que no sabía qué tenían sus ojos, pero ya habría tiempo para averiguarlo.
     
     

    domingo, 18 de noviembre de 2012

    Chica conoce a Alguien.

     
    No le gustaban las películas americanas. Tampoco los finales felices de los cuentos de hadas. Al menos eso pensaba hasta hacía una semana. Ahora ahí se encontraba, con un vestido negro, largo y suave a juego con unos zapatos de ante con un taconazo de infarto, haciendo tiempo, tumbada con una postura extraña y de niña en el sofá, con un bol de palomitas y una cosa llamada “10 razones para odiarte” reproduciéndose en su DVD.
    Pensaba que era una historia en la que chica conoce a Alguien. No sabía si era un chico, un alien, un entretenimiento, un error, un proyecto de mascota o un futuro marido. Era Alguien con quien soñaba todas las noches. Alguien que la sacaba de quicio, que la hacía sentir infantil, que la quitaba el sueño y que la confundía. Pero también era Alguien con quién se sentía bien, con quien aprendía un poco más todos los días, Alguien que la hacía esforzarse por lo que quería y que la escuchaba. La ahogaba el humo de su tabaco, pero sentía que se moría sino estaba con él. Tenía más de 10 razones para odiarle, pero también tenía más de 10 razones para conocerle y enamorarse de él.
    El timbre sonó, y cuando abrió la puerta Alguien le dijo que no habría fiesta. Que se había cancelado. Ella le invitó a pasar. Cuando Alguien vio lo que estaba viendo se echó a reír. De nuevo la hizo sentir pequeña e infantil. Alguien cogió el bol de palomitas, se lo llevó a la cocina, las echó azúcar y volvió. Cogió una película de Disney de la estantería, la metió en el reproductor, se dio media vuelta, la cogió de los hombros, la dio un beso en la frente y la obligó a sentarse. Alguien le quitó los zapatos haciéndola sentir como Cenicienta, la abrazó muy fuerte y la susurró: “Siempre serás mi pequeña princesa”.
    Entonces supo que Alguien también quería conocer a chica. Chica, o proyecto, o alien, o entretenimiento, o error, proyecto de mascota o futura mujer. No lo sabía.
    De momento decidió sonreír porque eso de Chica conoce a Alguien parecía funcionar.
     
     
     
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