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    Fantasmas Del Ático

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    sábado, 12 de marzo de 2011

    Love History: Romeo and Juliet

    Historia de amor
    Los dos éramos jóvenes cuando te vi por primera vez
    Cierro mis ojos
    Y los flashback empiezan
    Estoy esperando aquí
    En un balcón con el aire de verano


    Veo las luces
    Veo la fiesta
    Todos los globos
    Te veo andar através de la gente
    Dices hola
    No sabia...


    Que tú eras Romeo el que tiraba piedras a mi ventana
    Y mi padre te decía que te alejaras de Julieta
    Y yo lloraba en las escaleras
    suplicando que no te fueses, y dije


    Romeo llévame a algún sitio donde podamos estar solos
    Estaré esperando todo lo que tienes que hacer es correr
    Tú serás el principe y yo sere la princesa
    Es una historia de amor, cariño solo di que si


    Asi que pasaré por el jardín para verte
    Nos quedamos callados porque estamos muertos si ellos se enteran
    Asi que cierra los ojos
    Mantengamos el secreto más tiempo


    Porque tú, tú eras Romeo y yo la carta de amor
    Y mi padre te decia mantente alejado de Julieta
    Pero tú lo eras todo para mí
    Y yo te suplicaba que no te fueras y decía


    Romeo llévame a algún sitio donde podamos estar solos
    Estaré esperando, todo lo que tienes que hacer es correr
    Tu serás el principe y yo sere la princesa
    Es una historia de amor, cariño solo di que si


    Romeo sálvame, intentan decirme cómo me tengo que sentir
    Este amor es dificil, pero es real
    No tengas miedo
    Vamos a dejar fuera esta locura
    Es una historia de amor solo di que si, oh,


    Estoy cansada de esperar
    Preguntándome si vendras por aqui
    Mi fe por ti va cayendo
    Cuando te conocí en las afueras de la ciudad dije


    Romeo sálvame, me estoy quedando sola
    Te sigo esperando pero nunca vienes
    Esta en mi cabeza, y no se que pensar
    Él se arrodillo en el suelo y saco un anillo


    Y dijo


    Cásate conmigo Julieta nunca tendras que estar sola
    Te quiero y eso es todo lo que importa
    Ve con tu padre y elige un vestido blanco
    Es una historia de amor solo di si


    Oh, oh, oh


    Oh, oh, oh


    Porque los dos eramos jóvenes cuando nos vimos por primera vez



    Princess_of_Hell

    jueves, 10 de marzo de 2011

    Carta de Julieta

    Querido Romeo:
    No puedo dejar de pensar en ti, en mí, en nosotros, en lo que tenemos, en lo que hemos tenido, en lo que nos queda por tener y en lo que nunca tendremos.
    El ser humano, como imperfecto que es, comete fallos, algunos simples y otros, complicados. Tengo la seguridad de que si fuésemos los personajes de otra obra históricamente famosa, como la de Don Juan Tenorio, yo representaría ese personaje, ya que al final está a punto de ir al infierno, y en el fondo es donde debería ir, pues es de donde pertenezco. En cambio tú, serías Inés, el personaje que cuando fallece son los ángeles los que la dan la bienvenida. ¿Sabes por qué? Porque eres un cielo. Porque eres el que quiere de verdad, sin mentiras, sin engaños, con sinceridad. Fuiste tú, cuando llegaste a mi vida, el que me hiciste vislumbrar y llegar más o menos a conocer ese cielo. Ese mundo perfecto en el que todo el mundo quiere estar. Me encontraste y me llevaste contigo sin importante lo impura que era, lo teñida de negro que estaba mi alma. Hiciste que pasara los meses más maravillosos de mi  existencia. Nunca he sido tan feliz con alguien a mi lado que no fueses tú.
    Como siempre suele pasar, no supe valorar lo que había encontrado. Me dejé llevar, te di de lado, y sin nadie iluminándome el camino correcto cogí la peor opción de todas. Profané tu confianza. Entonces me empecé a plantear que no podía haber nadie tan perfecto. Que no podía ser la única que cometiese fallos. Y así, empecé a ver los tuyos. Tus defectos. Como es natural no me gustaron. Llegue a encontrar los suficientes como para poder dejar la relación. Para tener un motivo que se basase en algo sólido para poder separarme de ti. Aún así, era totalmente consciente de lo que había hecho. Me entró tanto miedo y tanta inseguridad que creí que lo mejor era volver al lugar donde me habías encontrado. Las sombras. Fue entonces, en medio del frío, de la falta de cariño, cuando supe qué fue exactamente lo que había perdido, lo que había dejado escapar y sobre todo, lo que no me había merecido… ¿Quién eres tú en mi vida? Hace poco encontré la respuesta. Mi ángel caído. Sí, un ángel caído del cielo, que me envolvía con sus alas y me hacía sentir una verdadera princesa de un cuento de hadas.
    Hace un par de semanas no cruzamos por la calle. Parece que todo ha vuelto a empezar. Incluso me atrevo a creer que se me ha dado una segunda oportunidad. Pero yo no quiero mentirte. No otra vez. Quiero ser tan buena como tú. Por eso dejé que averiguases la verdad. Una vez más tengo miedo. Uno de los motivos es que no quieras volver a mirarme con esos ojos color chocolate y con destellos verde esperanza. Pero lo que más miedo me da es que pongas en duda todo lo que te he dicho hasta ahora. Que te cuestiones todas esas declaraciones de amor que te hice entonces.
    Creo que el físico no es demasiado importante en esta vida, aunque influye, porque con los años se va perdiendo. A los ojos de los demás puede que no seas el ángel más hermoso del cielo, pero eso me da igual porque a mí me encantan tus rizos, tus labios, tus manos, esas que dan protección y transmiten dulzura. Me encanta apoyarme en tu pecho y sentir que todo va a ir bien aunque no sea verdad, que me digas “Te Quiero” al oído y me des la oportunidad de corresponderte. Me encanta cuando te emocionas por cosas muy simples, cuando te pones nervioso y no encuentras las palabras, me encanta la forma que tienes de conseguir que me desespere cuando te cuesta comenzar a contarme algo. También me encanta el compromiso que tienes con los que consideras tus amigos, cómo te esfuerzas en expresar lo que sientes si una persona te importa, cómo sigues tus gustos sin pensar en qué pensarán los demás, cómo los mantienes aunque te diga que a mí no me gustan y cómo puedo hablar de casi cualquier cosa contigo.
    He hecho cosas mal, sí. No sé si me darás una segunda oportunidad o no, pero lo que sí me gustaría que nunca pusieses en duda, es que todo lo que te escribo en esta carta es verdad. ¿Qué me queda mucho que decir y que explicar? Puede, no te lo voy a negar.

    Con cariño Julieta


    Princess_of_Hell

    martes, 1 de marzo de 2011

    Infidelidades

    [No sé muy bien por qué los sueños a veces nos acaban mostrando aquello que nos negamos a ver. Sí, esto es solo un sueño hecho historia, pero que dice y admite más verdades de las que he dicho desde hace un par de meses]

    Era viernes y había quedado con él al día siguiente porque habíamos reservado una habitación en un hotel. Estaba muy ilusionada, ya que al fin y al cabo iba a ser mi primera vez.
    Estaba recogiendo la habitación cuando me encontré su cartera. Debía de habérsela dejado. Decidí que aunque no tuviésemos intención de vernos, me pasaría por su casa a devolvérsela, ya que me parecía la escusa perfecta para poder disfrutar de su compañía. Cogí el coche. Llegué a su casa. Llame a la puerta. Tardó tanto en abrir que pensé que no había nadie. Estaba despeinado.
    -         Cassi, no te esperaba. - Me dejó pasar. Parecía nervioso - ¿Qué haces aquí?
    Le enseñé la cartera.
    -         Te la olvidaste en casa.
    La cogió, la miró y me dijo.
    -         Gracias. Emm…voy un momento arriba para guardarla. Espérame aquí.
    Tenía una actitud… extraña. Estaba segura de que pasaba algo. Al poco tiempo de que hubiese desaparecido por las escaleras, comencé a escuchar algunos ruidos. Cansada de tanto misterio y cada vez más convencida de que ocultaba algo, subí. Cuando llegué a su habitación, me encontré con la peor imagen de mi vida. Su ex novia estaba en ropa interior encima de él mientras le besaba el cuello. La fantasía de cogerla del pelo, llevarla a la ventana y lanzarla a través de ella para luego escuchar el golpe contra el suelo, comenzó a formarse en mi mente. Era una posibilidad demasiado tentadora.
    -         Veo que os lo estáis pasando genial.
    Intenté mantener la tranquilidad.
    -         ¡Cassi!
    -         ¿Desde cuándo? – pregunté.
    -         Desde cuándo ¿qué?
    -         Desde cuando estás con ella.
    -         Yo…
    -         En la cama desde hoy. – contestó el cadáver en potencia por él.
    -         Cassi yo…
    -         No digas nada. – le interrumpí – No te atrevas a dirigirme la palabra.
    -         ¿Eso significa que he ganado? – pregunto la arpía ¿Había dicho proyecto de cadáver? Pues me he equivocado. Era chica muerta.
    -         Eso depende de lo que creas que hayas ganado.
    Me di la vuelta y abandoné la casa para refugiarme en el coche. Intenté relájame cuando me di cuenta de que estaba sujetando con tanta fuerza el volante que tenía los nudillos blancos. Sólo tenía ganas de agárrarme a una botella de alcohol y dormirme borracha en un mundo donde los tíos no existieran. Como no tenía intención de hacerlo en casa de mis padres, tomé la decisión de alquilar una habitación en el hostal que estaba al lado de casa.
    Como siempre, en el momento más oportuno, sonó el móvil. Activé el manos libres antes de cogerlo.
    -         ¿Qué quieres? – pregunté sin saludar.
    -         Nada, solo pensé que te gustaría saber que he puesto a tu perro a dieta.
    -         Matt, no tengo humor para bromas.
    -         Ya lo noto.
    -         ¿Qué quieres? – volví a preguntar.
    -         Ver si te puedes pasar por casa. Quiero enseñarte una cosa.
    Me quedé pensativa. Por un lado no tenía ganas de nada, pero por otro tampoco estaba dispuesta a cambiar mis planes por lo que había pasado.
    -         Voy a comprar un par de cosas y en 20 minutos ya estarás sufriendo mi presencia.
    -         Ok. Adiós.
    Fui a una gasolinera que me pillaba de paso. Entre directa al pasillo para mayores de 18. Al principio pensaba comprar solo una botella, pero acabé cogiendo dos. De camino a la caja, me hice con una tableta de chocolate negro y cuando fui a pagar… los vi. Todos esos paquetes de tabaco de diferentes colores y marcas. Esos que decían que mataban. Yo ya estaba muerta en cuanto al alma se refería, asique me pareció adecuado comenzar a matar mi cuerpo. No había fumado en mi vida, pero aquel día se me antojaba perfecto para empezar.
    Cuand adquirí todo lo que necesitaba, me acerqué a casa de Matt. Si en algún momento había creído que el día no podía ir a peor, es que era una ilusa. Nada más pasar al salón, me encontré con Elliot. Miré a Matt fulminándole con la mirada.
    -         ¿No se te olvido mencionar algo en la conversación?
    -         No. Te dije que quería enseñarte algo.
    -         Ya, pero él es alguien.
    -         Ups. Un pequeño fallo.
    -         A mí me parece más bien un detalle importante. En fin, ¿qué te trae por aquí Elliot?
    -         He venido a pasar el fin de semana. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos.
    -         Pues lo siento, pero justo hoy estoy ocupada.
    -         Cassi, si me dijiste que precisamente hoy no tenías nada que hacer. – dijo Matt.
    No sé que me pasó, pero esa frase hizo que las lágrimas acudiesen traicioneras a mis ojos. Con una de ellas recorriendo mi mejilla contesté.
    -         Ya… pero los planes cambian según las circunstancias.
    Me fui. Una vez en el coche, puse Versailles de forma que solo existiesen las notas de lo guitarra eléctrica y la voz del cantante.
    Llegué al hostal y cogí la mejor habitación, no por el tamaño ni por la comodidad, sino por la bañera hidromasaje que tenía. Deje la bolsa sobre la cama de matrimonio, me hice con el paquete de tabaco, un mechero y mientras me acostumbraba a ese extraño sabor, el mundo se me cayó encima. Busqué en el móvil Arch Enemy, le di al play, la voz gutural de la mujer llenaba la habitación y ni siquiera el sonido del agua al caer disminuía la intensidad de  la música. Coloqué una de las botellas que había comprado junto con el chocolate, al lado del grifo. Me quité toda la ropa que llevaba, que me sobraba, que me agobiaba, quedándome solo con la camiseta puesta. Alguien llamo a la puerta. Suspiré. Volvieron a llamar. Interrumpí la caída del agua. Llamaron una tercera vez con más insistencia. Al final decidí abrir la puerta. Por segunda vez en ese día, la imagen de Elliot apareció sobresaltándome. Sin esperar a que lo invitara a pasar, entró, cogió el móvil y lo apagó.
    -         ¿Qué haces aquí? – pregunté.
    -         Me has dejado antes preocupado.
    -         ¿Debería sentirme alagada? – cogí de nuevo el paquete de tabaco, encendí mi segundo cigarrillo y me acerqué a la ventana.
    -         ¿Desde cuándo fumas?
    -         Desde hoy.
    -         ¿Por qué? – tenía que admitir que sus ojos transmitían preocupación.
    -         ¿Y por qué no?
    -         Cassi, odias el humo. Desde siempre.
    -         Si no tienes intención de decirme para qué has venido, puedes irte.
    Suspiró.
    -         Veras, es obvio que te conozco lo suficiente como para saber que te ha pasado algo grave. Incluso me atrevería a añadir que él es el problema. Yo, bueno… no sé que habrá pasado, pero he venido a contarte por qué estoy aquí. A lo mejor te ayuda a ver que no es el fin del mundo. - Le miré con curiosidad – Lo he dejado con ella. – musitó.
    -         ¿Lo has dejado tú?
    -         Sí.
    -         Entonces me alegro. – me miró sorprendido – Se supone que su has roto tú esa fantasía que te traías de Death Note, es porque así lo has querido.
    -         Me enteré de que me puso los cuernos. Asique sí, lo he dejado, pero no precisamente por voluntad propia. No sé qué te habrá pasado a ti, pero no creo que sea peor. Seguro que se arreglará.
    Me reí sarcásticamente y con amargura.
    -         Querido Romeo, una vez más te equivocas. Habíamos reservado para mañana una habitación y creo que podrás imaginar lo importante que era para mí. Hoy cuando he ido a su casa, lo he encontrado en la cama con su ex. Siento estropearte el drama, pero creo que el mío gana por goleada.
    -         Lo siento.
    -         No lo hagas. Solo se ha demostrado lo que ya intuía. He dejado escapar a una persona increíble – le mire significativamente – por un imbécil que no podía hacerme feliz. Contéstame a una cosa. A quién has querido más, ¿a mí o a ella?
    -         … Sabes que  ti.
    -         ¿Te sigo atrayendo lo suficiente como para tener una aventura conmigo?
    -         Qué pregunta más estúpida.
    -         ¿Tienes algo que hacer esta noche?
    -         No.
    -         Báñate conmigo y hazme el amor – musité.
    -         No estás en condiciones como para pedirme eso.
    -         Por favor… Siempre supe que serías tú. Siempre quise que fueras tú.
    El tabaco quedó olvidado, las botellas sin empezar, nosotros mojados, el chocolate desapareció poco a poco consiguiendo que nuestros besos fuesen más dulces que nunca, más irresistibles. Las sábanas acabaron arrugadas, nuestros cuerpos entrelazados en la cama, la noche fue eterna, las caricias prohibidas y en ese momento, en nuestro momento, después de dos años, volvieron a existir un nuestro, un Romeo y Julieta.

    Quise decirte al oído…
    Quise llorar por lo que fue.
    Quise enhebrar nuestros hilos por última vez,
    y que la noche, nos llevase a aquel ayer…


    Princess_of_Hell

    viernes, 18 de febrero de 2011

    Casa Abandonada

    [Pesadilla hecha Historia]



    Una casa abandonada que en su día perteneció a una antigua conocida, pero que ahora, se alzaba entre las sombras que producía el atardecer dando una imagen completamente desolada. Los grandes jardines, que en su día fueron verdes, que transmitían vida, ahora mostraban el paso del tiempo estando secos en un paisaje sumamente árido. Una piscina que tuvo aguas claras, transparentes, donde los niños aprovechaban para pasar buenos momentos, actualmente esta negra, prácticamente vacía. Las bandas de la calles se habían encargado de romper todos los cristales, de destrozar los pocos muebles que la familia dejó atrás y de pintar sus paredes con cutres grafitis. Sin electricidad recorriendo las habitaciones, se ven desperdigados de forma desordenada por las diferentes plantas antiguos muñecos, utensilios, cintas de video…
    Un lugar perfecto para pasar un rato divertido con los amigos o… para esconder a personas en su interior…

    Un grupo de amigos aburridos de la tarde y de la monotonía del tiempo, decidieron ir a visitar por enésima vez esa casa llamativa por su aire siniestro. Callejearon hasta llegar a la parte más alejada del jardín donde había un hueco bastante amplio sin vallas que permitía el paso sin ninguna dificultad. Avanzaron con cuidado de no arañarse con las ramas de los árboles mientras reían y se gastaban bromas entre ellos. Como siempre, el primer lugar a visitar era la piscina donde encontraban el tobogán, el futbolín y varios botes de pintura vacíos. Eran seis amigos, pero de forma distinta a las veces anteriores, una de las chicas se separó de grupo dirigiéndose directamente al interior de la casa en la que le pareció ver un destello de luz inusual. Fue con cuidado de no tropezarse con nada y cuando llegó a la entrada, la cual consistía en una puerta arrancada y con un centenar de cristales repartidos por el suelo, se introdujo en el rectángulo que pertenecía a lo que en su día fue la cocina. Los familiares armarios blancos, desconchados, pintados y algunos arrancados por el tiempo le dieron la bienvenida. Cruzó casi mecánicamente hasta llegar al pasillo que daba entrada al salón buscando el origen de ese destello que creía a ver visto, pero… Ensimismada con la intención de entrar al viejo salón no se percató de un movimiento a su espalda. Una mano negra apareció de la nada en su campo de visión y la tapó la boca. Sintió como un cuerpo masculino, fuerte y un poco gordo se pegaba al suyo dándola un abrazo casi mortal en el cuál casi no podía respirar. Sus ojos se agrandaron de la sorpresa y del pánico del momento. Intentando todavía comprender su situación, el hombre la cogió por las muñecas con un cuchillo en la mano y la hizo dos profundos cortes verticales en ambos brazos. El dolor que sintió hizo que se le nublara la vista cuando miró horrorizada al hombre que tenía delante. Era más bajito de lo que había creído y una barba de varios días le crecía dándole junto con una mirada enloquecida la imagen de un monstruo. El hombre comenzó a hablarla, o eso creyó ella al ver que se movían sus labios. Le plantó algo en la cara para asegurarse de que lo veía. Una cámara de video. La iba a grabar mientras que, ¿se desangraba? Había dejado de oír las voces de sus amigos, de hecho, ya casi ni siquiera se acordaba de ellos. La idea de que iba a morir, la certeza de ello, hizo que comenzase a llorar. Mientras que miraba cómo la sangre abandonaba su cuerpo con rapidez, la imagen de un chico tomó forma en su mente. Se dio cuenta de que no la asustaba ni la disgustaba la idea de morir, sino el hecho de hacerlo sin poder haberse despedido de él. De que todo se hubiese quedado en conversaciones telefónicas y no hubiese tenido oportunidad de probar sus labios. Con las pocas fuerzas que le quedaban a su cuerpo se incorporó, se volvió para ponerse cara a cara con la pared y uso sus brazos como un pincel. Comenzó a escribir con un solo pensamiento, él. Mientras, el hombre reía a sus anchas tomando diferentes puntos de vista para su estupendo video. La chica sentía como se apagaba poco a poco sin poder remediarlo, cómo un dolor insoportable la iba venciendo, pero que, gracias a su férrea determinación consiguió durar un par de segundos más en pie para terminar de escribir una L. Ya estaba hecho, ya había escrito su nombre, el del chico al que amaba. Ella moriría pero su último pensamiento quedaría grabado en aquella pared con la esperanza de hacerle llegar lo mucho que le quería. Cayó  al suelo casi inconsciente. Lo último que escucho antes de que todo se volviese negro fue unos gritos que le parecieron muy lejanos y una imagen borrosa de una chica abalanzándose sobre ella mientras gritaba desesperadamente su nombre.


    Princess_of_Hell

    sábado, 12 de febrero de 2011

    Rosa Negra

    Salgo de la ducha. Gotitas de agua mojan el suelo de forma intermitente pero contínua. Cojo el secador para ponerle fin y tardo 15 minutos en volver a apagarlo. Es el tiempo suficiente para dejar que mi mente vague demasiado buscando entre los recuerdos. Aún llevando siglos viviendo, o más bien existiendo entre los humanos, y haber entendido sus despreciables sentimientos, me sorprendía a mí misma volviendo a caer en algo tan banal como eso. Suspiro y dejo vagar la mirada por el reflejo del espejo para encontrarme con la misma imagen de siempre. Ninguna. Cuando llego a mi cuarto, saco del armario un vestido de seda negra y lo deslizo con suavidad por mi cuerpo hasta que queda en el sitio correcto. Cuando me giro la veo y todos esos recuerdos que había conseguido retener a duras penas, salen a la superficie dándome la fuerza suficiente como para hacerme con la rosa y en un movimiento estúpido percibir el  aroma que desprendía. SU aroma. Entonces recuerdo con claridad.
    “Estábamos en el estudio mientras él terminaba de arreglarse para salir a cenar. Cuando le vi sacar ese frasco de colonia, le pedí si podía dejármelo un momento. Después de preguntarme por qué, y de haberle confesado lo que pretendía hacer, se dio media vuelta rumbo a mi cuarto. Aunque le pregunté qué es lo que pensaba hacer, no me contestó. Volvió con una sonrisa de triunfo dibujada en la cara y me dijo que desde ese momento siempre podría recordarle por su olor”.
    Si, todavía recuerdo esa sonrisa, y en cierto modo me arrepiento de haber hecho esa petición que ahora, me parecía una chiquillada. Sin que mi mente traicionera me diera un descanso, caí entre las imágenes de otro recuerdo.
    “El mensajero había traído algo esa mañana. Una caja grade y verde ocupaba el centro de la mesa. Nada más acercarme a ella supe sin necesidad de abrirla que era suya. En su interior estaba ella. Una rosa de mentira pero eterna. Junto a ella y una carta, una cruz con una nota.
    Mi alma reside en el interior de este amuleto, y con esto te entrego mi amor eterno.
    Me sentí la mujer más dichosa del mundo aunque sabía que era una gran carga que tendría que soportar a lo largo de los años”.
    Qué ingenua fui entonces. Ahora era cuando de verdad era totalmente consciente de lo que significaban aquellas palabras. Aquellas palabras que en cierta forma me sonaban a mentira. Cargaba y cargaría con ese peso toda mi vida. Aunque tenía que reconocer que era de lo más llevadero, bonito y… emotivo, para qué negarlo, que me había pasado. Que un humano dejase en sus manos algo que era tan importante para ellos.  Hundo mi nariz en la rosa y aspiro para que solo sea él el que inunde mis sentidos. Siento cómo mis colmillos se alargan progresivamente según sigo recordando sin poder evitarlo.
    “Era nuestro momento. Todo mi cuerpo estaba atento a sus movimientos. Cerré los ojos y me deje llevar por la sensación de sentirse amada. De dejar que me quisieran y de concederme el honor de creerme que todo era verdad. Sus manos recorrían mi cuerpo explorándolo ansiosas. Sus labios atrapaban los míos con avidez para luego dejar un camino de besos a lo largo de mi cuello. Su lengua experta me conseguía llevar hasta la locura…”
    Me duelen las encías. Los colmillos han empezado a tomar su tamaño original. No puedo permitirme echar de menos algo que simplemente no puedo tener. Al menos tengo un consuelo. Aunque un consuelo egoísta. Tiro la rosa sobre la mesa, me acerco a una caja y saco de ella el amuleto. Esa cruz… Él le había entregado su amor eterno junto con aquella cruz fría que absorbía el poco calor que le proporcionaba mi mano. Por lo tanto era algo que le pertenecía. Algo que era suyo, y que ninguna otra mujer iba a poder obtener.
    Con esa determinación, abandono la habitación para ver si como algo del cuello de algún humano y consigo despejarme la mente.


    Princess_of_Hell

    lunes, 7 de febrero de 2011

    Un Final Más




    En una playa escondida, que vive a los pies de un acantilado y que desaparece cada mañana cuando subía la marea, había un antiguo árbol con grandes raíces. De repente, en lo más alto de la montaña apareció una chica con una cuerda en la mano. Estaba cerca el amanecer, pero aún tenía el tiempo suficiente para hacer lo que se proponía. Minutos después sus pies descalzos ya descansaban sobre la arena, y su mirada vacía buscaba la raíz adecuada. Cuando creyó haberla encontrado se acercó y ató con destreza la cuerda a la raíz y sucesivamente el otro extremo a su tobillo. Aprovechando la longitud de la cuerda se encaramó a una roca cercana y se sentó a esperar. Su cabeza era un hervidero de acusaciones, no solo para sí misma, sino también para él. Por lo general siempre se había sentido bastante sola, hasta que le encontró. Fue tan ilusa como para pensar que podía ser diferente. Encontró en él el cariño, el apoyo y la confianza que creía que nunca hallaría en el sexo apuesto. Incluso cuando se acabó su romance había seguido conservando esa opinión. Pero no. Al final resultó ser como el resto. La había hecho desconfiar de todos y detestaba incluso cualquier tipo de contacto físico. Todo le parecía falso, risible e irreal.

    Cada cierto periodo de tiempo la faltaba la respiración, se ahoga sin causa aparente, y un tremendo dolor se instalaba en su pecho sin ser bienvenido. Un día le vio, pero hizo caso omiso a su presencia. Sólo le sirvió para tomar su decisión. ¿Para qué morir todos los días medio ahogada? Lo mejor sería ahogarse del todo y así liberarse de la obligación de respirar. Por eso estaba allí. Sola, siempre sola.

    Según el cielo iba cambiando su color, el agua iba ganando terreno hasta alcanzarla. En un tiempo record vio como sus pies se mojaban. Como el agua le llegaba a la cintura, al pecho… comenzaba a flotar. La cuerda se tenso, sin permitirla tener la opción de escapar, y poco tiempo después quedo totalmente sumergida. La faltaba el aire, pero ya estaba acostumbrada. El pelo le acariciaba la cara. Cerró los ojos y antes de que de forma instintiva intentase respirar llenando sus pulmones de agua… una sonrisa se dibujo en su cara por haber conseguido su objetivo. Mientras tanto, el sol protagonizaba el alba de un nuevo día… sin ella.


    Princess_of_Hell


    domingo, 6 de febrero de 2011

    Un Te Amo Ajeno

    ¿Por qué?
    ¿Por qué me tiene que afectar? ¿Desde cuando me importa que una persona siga con su vida?
    ¿Por qué odio ver un te amo hacia él de una persona que no sea yo?
    ¿Por qué acabo llorando como si hubise perdido algo que es mio y que en realidad no lo es?

    No puedo evitarlo. Según la idea va tomando forma en mi cabeza, cada vez me cuesta más respirar. Empiezo a hiperventilar. Las manos se me empiezan a dormir por el exceso de oxígeno y al final no me queda más remedio que admitir que estoy sufriendo un ataque de ansiedad.

    lunes, 31 de enero de 2011

    Confesiones de una Bruja Condenada

    [Cinco minutos para amanecer y sigo escondido
    entre las dudas y las mitades que me han elegido.
    Para que puedas seguir volando entre mis recuerdos]



    Solo una vela ilumina esta estancia y solo me acompañan una pluma y un pergamino. Necesito confesarle a algo lo que siento, ya que alguien no lo entendería. Encontrar las palabras adecuadas a veces es complicado, pero esta vez me da igual no expresarme con claridad, y me da igual que una persona I, J, M o A lleguen a leerlo e interpreten algo que no es. A estas alturas, sola y al borde de la locura, creo que la opinión de los demás es solo una propuesta para mejorar, pero siempre existe la posibilidad de hacer caso omiso a nuestro alrededor.
    La última carta que me escribiste me llegó al alma, y no he encontrado otra forma de deshacerme del dolor, que encerrarme en esta habitación tan vacía como mi interior, para que nadie pueda ver como las lágrimas recorren mis mejillas.
    Soy fuerte, cargaré con la culpa y con el sufrimiento que me corresponde. Soy consciente de que una de mis virtudes es destrozar las vidas de las personas que me importan, y aún así te deje acercarte y recibí con ilusión todo lo que decidiste enviarme. Aún así, ambos sabíamos que algún día todo se acabaría porque yo lo estropearía todo. Porque siempre en una relación hay una persona que quiere más que la otra, y parece ser que yo soy incapaz de amar lo suficiente como para atarme a alguien.
    Las manchas de tinta, el abuso de los puntos suspensivos, la diferencia del trazo de las letras… solo muestran y dan evidencia a algo que ya intuía pero que no quería ver.
    Siento todo lo que puedes estar pasando. Siento no creer en el futuro y haber hecho que tú hagas lo mismo.
    No sé cómo lidiar con el peso de la culpa. Solo sé que detrás de esa vieja puerta de roble hay muchas personas que quieren quemarme en la hoguera. Sería bonito observar como mi traje se quema, como el fuego me devora y se lleva los sentimientos consigo. Pero es un castigo demasiado tentador. Como bruja que soy, escaparé y me esconderé, para que ese sentimiento de culpabilidad me recuerde lo que he hecho y lo que no quiero volver a hacer.
    Porque cuando uno no sabe lo que quiere, lo mejor es quedarse a un lado hasta tomar una decisión, sea acertada o no.

    Princess_of_Hell

    martes, 18 de enero de 2011

    Abrázame (Segunda Parte)

    La tensión y el malestar del ambiente se podían cortar, y yo anhele no tener un cuchillo para hacerlo.
    -         ¿Por qué tienes esa cara de funeral?
    No contestó.
    -         Vale… ¿pues puedes explicarme entonces cómo es eso de llevarnos genial a base de mensajes y que luego no me mires a la cara cuando nos vemos?
    -         ¿Y tú puedes explicarme qué sentirías si después de tres meses sin verme la primera imagen que tienes de mí es cómo una tía me toca el pelo mientras duermo encima de ella?
    ¿Qué le contestaba a eso? Tenía razón. Si me encontrase en una situación parecida me parecería más a una leona que a una persona.
    -         Técnicamente no tienes motivo para estar así.
    -         Tú lo has dicho. Técnicamente. Pero aquí eso no funciona. Sabes lo mucho que me importas. Si no quieres que le acabe partiendo la cara a Dani, podrías tener un poco más de cuidado.
    -         Yo… supongo que lo siento.
    -         ¿Supones?
    -         Sí, supongo. Reconozco que si estuviera en tu lugar me sentiría igual, pero estaba cansada y nerviosa, y Dani lo único que ha hecho es que… - mire la hora en el reloj – en la media hora que habéis tardado en bajar yo no estuviese al borde del infarto por el nerviosismo y con ganas de salir corriendo. Asique por ese lado no tengo por qué disculparme. Pero por otro lado sí, porque me entristece verte así por mi culpa, y no quiero. Eres demasiado importante.
    Las últimas palabras solo fueron un susurro.
    -         ¿Salir corriendo? Si no querías verme no sé por qué te has quedado. No te necesito. Y no me digas que soy importante.
    Esas palabras me llegaron al alma. Era el momento idóneo para dejar de lado mi orgullo. Negando con la cabeza le dije:
    -         No has entendido nada. El problema era que quería verte con toda mi alma. Llevo toda la noche sin dormir por la emoción. Pero me daba miedo nuestra reacción, sobre todo la mía, porque no quiero darte a entender algo que no es… o que simplemente yo decidí que no fuera.
    Cambió su cara pero no dijo nada. Estábamos muy cerca.
    -         Ya.
    ¿Ya? ¿Sólo eso? Di un paso hacia atrás poniendo distancia entre nosotros.
    -         ¿Eso es lo único que vas a decirme? – esperé unos segundos, pero siguió callado – veo que es un poco tarde. Aún así… me… me gustaría pedirte una cosa.
    -         El qué.
    -         … un abrazo. Pero déjalo. No tengo ningún derecho a pedírtelo. Podría decirte que lo hago por ser amigos que hace tiempo que no se ven. – mientras decía lo que pensaba me iba alejando poco a poco – Podría decirte que lo hago porque  somos amigos y simplemente por eso. O… podría decirte la verdad, y confesarte que te pido un abrazo porque lo necesito. Porque te necesito – me di la vuelta para irme – pero da igual. Total, no quiero un abrazo por caridad. Vamos, nos están esperando.
    -         Pues que esperen.
    Sentí como me cogía del brazo, tiraba de mí hacia atrás, me daba la vuelta y me abrazaba con fuerza. Me entregue al abrazo, hundí mi cara en su pecho y comencé a sollozar.
    -         No llores. – dijo antes de darme un beso en la frente – Lo siento.
    -         ¡Tú que vas a sentir! – conseguí decir.
    -         Estás llorando por mi culpa. Y por cierto, puedes pedirme un abrazo cuando quieras mi leelan.
    Cogió mi cara entre sus manos y nos quedamos mirándonos a los ojos gritando los sentimientos que las palabras no puede expresar. Entonces, susurro:
    -         Yo también te necesito.
    Nuestros labios cada vez estaban más cerca, se rozaban… nos besamos. Sus labios parecían de hielo,  mientras que los míos, por el contrario, estaban cálidos. Fue un beso en el que se transmitía el anhelo, la necesidad… y entonces sólo existíamos nosotros. No quería que ese momento terminase nunca. Por eso, mentalmente pedí un deseo…
    … y que dos alas nos otorguen…
    … para volar muy alto…
    … y que nadie nos encuentre…

    Princess_of_Hell

    lunes, 17 de enero de 2011

    Abrázame (Primera Parte)

    Estaba nerviosa. Hacía mese que no le veía y ahora… Me encontraba en casa de Elena. Respire antes de llamar porque no conseguía controlar las mariposas que tenía en el estómago. Sonó el timbre y con el dicte mi sentencia de muerte. Comenzaba a darme la vuelta para irme corriendo cuando se abrió la puerta.
    -         ¿A dónde vas?
    -         Em.… déjalo, luego te cuento. – conteste derrotada.
    Pase hasta el salón. Dani estaba sentado en el sofá viendo la televisión.
    -         ¿Qué haces? – pregunté – Pareces un abuelo acabado.
    -         Calla peluda. Es que arriba están demasiado locos.
    -         ¿Arriba?
    -         Sí. Cuscús y tu Romeo están con el Mac.
    Eché a Elena una mirada asesina.
    -         Qué graciosa.
    -         Bueno, subo para asegurarme de que no lo rompen.
    -         Vale – dije rendida por los nervios mientras me dejaba caer sobre el brazo del sofá.
    -         ¿Qué te pasa?
    -         Estoy histérica.
    -         Bueno, pues relájate.
    Me cogió del hombro y me caí de espaldas. Mi cabeza quedo apoyada en las piernas de Dani y comenzó a acariciarme el pelo. Cómo me conocía. Segundos después ya estaba más tranquila. Cerré los ojos y le dejé hacer.
    -         Gracias. – conseguí decir medio dormida.
    Los minutos pasaron. Llego un momento en el que ya no era consciente de la televisión. Estaba cansada, el cuerpo me pesaba. No había dormido más de dos horas en toda la noche. Asique me dejé llevar. Segundos después… nada.
    ***************
    -         Cassi, despierta.
    -         Mmm…
    -         Venga, espabila.
    -         Estoy en la Gloria. Dame un segundo para volver al mundo real.
    Que pesada era mi madre… no, espera. ¡Estaba en casa de Elena! Abrí los ojos para encontrarme con la cara de Dani. Tenía cara chiste.
    -         ¿Me he quedado dormida?
    -         No, es una ilusión. – contestó Matt.
    -         Vete a la mierda.
    -         Qué buen despertar tienes.
    -         De siempre. – contestó por mí Elena – Los he sufrido en varias ocasiones.
    Mientras todos se reían por la broma, me incorporé y automáticamente por la costumbre, me coloque y peine el pelo con los dedos. Como era de esperar, Matt dijo:
    -         ¡Uy! Cuidado que se nos despeina.
    Le mire y entro él en mi campo de visión. Intenté no mirarle, pero su cara, que parecía de piedra, no me paso desapercibida.
    -         Al contrario de lo que piensas,  el pelo no se desenreda solo.
    -         Pues haz como yo. No te peines
    -         Si claro. Y voy por la vida con los pelos de loco con los que vas tú.
    -         Déjalo Cuscús. Es demasiado complicado para ti. – me ayudo Elena.
    -         Eso. Vete a dar de comer al perro.
    Antes de que Cuscús pudiese contestarnos, él, dijo:
    -         Voy un momento arriba. Se me ha olvidado una cosa.
    -         Claro Elliot.
    Nada más desaparecer por las escaleras los dos se volvieron hacia mí con una mirada acusadora.
    -         Menuda bienvenida Cassi. – me recrimino Cucús.
    -         Yo… - no sabía qué decir.
    -         Ve a hablar con él – me aconsejó Dani.
    Mire a Elena, que asintió y me sonrió para darme ánimos. Derrotada por segunda vez en la misma tarde, comencé a subir las escaleras.
    El ruido que hacían mis zapatos de tacón al estilo Mary Popins, delataban mi presencia. Aún así, según fui recorriendo el pasillo hasta llegar a la habitación de Elena, el actuó como si no existiera.

    Princess_of_Hell

    sábado, 15 de enero de 2011

    Su programa necesita ser formateado


    ¿Se puede saber todo de una persona con una relación a distancia?
    Sí, se puede.
    ¿Se puede saber todo de una persona con una amistad a distancia?
    No. Solo cuando la amistad es muy fuerte. Que no es el caso...

    Entonces tenemos que formatear el programa. Nesesita ser actualizado porque no funciona correctamente.

    Dedícate a escuchar lo que te cuente.
    Dedícate a leer lo que escribe.
    Pero nunca preguntes por qué aunque no lo entiendas.
    Simplemente dedícate a aceptarlo.
    Sonríe y asiente a no ser que te pregunte tu opinión.


    Princess_of_Hell

    jueves, 13 de enero de 2011

    Grita mi Nombre y Apareceré




    La casa está vacía. Se han ido todos al cine mientras que yo me he quedado a solas con mis pensamientos. Si Grito algo sé que solo encontrare la respuesta del eco.

    Gritar…

    En el fondo solo es eso lo que me apetece, gritar. Si lo hago a lo mejor me deshago de esta sensación de vacío.
    Creo que ha sonado el móvil, pero en el fondo reconozco que ha sido mi imaginación porque hace mucho que me móvil no habla, no suena, no reclama mi atención. Me obligo a moverme hasta que lo cojo y no me sorprendo al verlo apagado.
    Llevo un día muy nostálgico y creo que me apetece recordar y vivir unos minutos en el pasado. Voy a la bandeja de entrada y comienzo a leer desde el primer mensaje que conservo suyo. Acabo sonriendo. Hace mucho que debería haberme deshecho de ellos, pero son demasiado bonitos para Perderlos.

    Perder…

    Con una cansada sonrisa abandono el móvil en la cama y voy al armario para coger una caja. La caja…
    No sé si abrirla… la abro. Me encuentro las cartas en el mismo orden en que las deje la última vez. Cojo una y me la llevo a la nariz. Cierro los ojos. Si, puede que me haya vuelto loca, pero todavía sigue quedando algo de su colonia. Su imagen me viene a la mente y mientras voy leyendo una de sus cartas, no desaparece, acompañándome a unos meses donde todo era perfecto. Cuando levanto la vista y miro alrededor todas las cartas que me rodean esparcidas por el suelo, él esta sentado junto a mí mirándome a la expectativa. Perfecto. Ahora veo Fantasmas.

    Fantasmas…

    Le miro y tomo la decisión de borrar los mensajes del móvil. Cuando estoy a punto de eliminar el primero, le he visto una mirada de tristeza. Suspiro. Tengo que reconocer que no puedo hacerlo. ¿O si? “Tengo que ir a por folios, los necesito”. Cuando tenía las hojas en la mano y después me he hecho con un bolígrafo, es cuando he sabido que estaba haciendo lo correcto. Me tumbo en el suelo con el móvil al lado y el primer mensaje abierto. Lo leo y comienzo a copiarlo.
    Cuando termino de hacerlo, elimino el mensaje del móvil.

    -         Jajaja. Has conseguido sorprenderme.

    Estoy desconcertada. Le miro. Me sonríe.

    -         Si bueno. Es la única forma de deshacerme de ti sin que desaparezcas.

    Tengo que seguir escribiendo. No podía seguir hablando con un fantasma. Pero es difícil concentrarse en algo cuando su risa no me deja tranquila. Al final no soy consciente del tiempo. Solo puedo escribir y borrar, escribir y borrar, escribir y borrar.
    Eliminar. Sí. Fin. No queda ninguno.

    -         Gracias.
    Me había olvidado de su presencia, pero él de la mía no. Pero… está desapareciendo… me esta dejando Sola.

    Sola…

    Suspiro, guardo con cuidado las cartas y las hojas. Cierro la caja sabiendo que acabo de terminar el último capítulo del libro. Un final triste. Pero la vida es así.
    Sin darme cuenta, me doy cuenta de que acabo de gritar su nombre. Tu nombre. Recuerdo que un 22 de marzo me dijiste: “grita mi nombre y apareceré”.
    Te necesito, y a mi grito sólo me responden el silencio y la soledad.

    Entonces, de fondo, soy conciente de que suena una canción del Sueño de Morfeo…

    Sino estás,
    Me traiciona el subconsciente.
    Sino estás,
    Me descubro de repente… nombrándote
    Y me siento tan perdida…

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