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Fantasmas Del Ático

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿Sólo un sueño? (Tercera parte)


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Demasiado silencio. Demasiado cómoda. No recordaba qué había pasado, pero sí recordaba un ambiente hostil, y por lo que me hacía llegar mis sentidos, el lugar donde me encontraba no correspondía con ese marco.
Tenía un dolor de cabeza tortuoso, y toda la luz blanca que parecía rodearme me molestaba. Con un esfuerzo tremendo conseguí abrir los ojos y ver donde me encontraba. Blanco. Solo blanco.
Aterrada ante la imagen, me incorpore de inmediato, algo de lo que me arrepentí segundos después. Estaba en una habitación cerrada, sin ventanas, de paredes acolchadas… una palabra me vino a mi mente.
Psiquiátrico…
Imposible. Era imposible. ¡Sólo me había emborrachado!
Psiquiátrico, psiquiátrico, psiquiátrico, psiquiátrico…
Una puerta. Había una puerta. Me ayude de la pared para levantarme y conseguir llegar hasta ella. Nada más alcanzarla comencé a golpearla con todas mis fuerzas mientras gritaba sin poder evitarlo, de pura desesperación.  Algo llamó mi atención y al darme la vuelta vi como de forma incomprensible salía humo de las paredes. ¿Humo? A los segundos no sólo veía humo, sino también fuego. Poco tiempo después toda la habitación estaba en llamas. Me costaba respirar y no paraba de toser.
Mátalo…
Acabe en el centro de la habitación aterrada.
MÁtalo…
Comencé a chillar.
MÁTalo…
Seguía chillando.
MÁTAlo…
Me tape los oídos para no escuchar.
MÁTALo…
Seguía escuchado la voz.
MÁTALO…
-         ¿A quién? – grite a la desesperada.
A ÉL…
Una imagen de Eliot con Tamara apareció entre las llamas.
Mátalo…
Se estaban besando.
Mátalo…
Una rabia y un odio desconocido crecio dentro de mí y me animaba a seguir el consejo de la voz.
Mátalo…
Me había traicionado.
Mátalo…
Puede que se lo mereciera. O conmigo o con nadie.
Mátalo…
Se lo merecía.
-         Mátalo.
Dijimos los dos a la vez. Sin saber cómo, tenía un cuchillo entre mis manos.
-         Lo mataré- Afirme.
Yo te ayudare…
Dijo la voz triunfal. La puerta se abrió y Eliot entro por ella al infierno. Yo levante el cuchillo y el al verme puso cara de terror. Comencé a avanzar hacia él cuando grito:
-         ¡Ayuda!
Esa voz… no era de Eliot. Cerré los ojos y cuando los volví a abrir, en su lugar, había un hombre de blanco que no había visto en mi vida, y el fuego había desaparecido. Todo volvía a estar en orden excepto el cuchillo que seguía en mi mano. Minutos después estaba rodeada de personas que hablaban rápido, con palabras incomprensibles, haciendo desaparecer el arma de mi vista y encerrándome en una camisa de fuerza. No podía moverme, me costaba respirar. Vi cómo me acercaban la jeringuilla más grande que había visto en mi vida. Sentí como el líquido se repartía por mis venas, como mi cuerpo lo aceptaba, y observe como me dejaban sola, olvidada, en un rincón de la habitación.
Me quede pensando. Todo había transcurrido demasiado deprisa como para que mi cerebro recordase los detalles. ¿Desde cuándo tenía instintos asesinos?
Poco a poco, mis neuronas iban dejando de funcionar.
A lo mejor era verdad que estaba loca y era un peligro social. Si era verdad no tenía ningún interés en seguir con vida. ¿Para qué? En cuestión de horas toda mi vida estaba patas arriba.
Mis neuronas seguían apagándose, y aprovechando el sueño y el cansancio que tenía, me quedé dormida.

Princess_of_Hell

1 comentario:

  1. dos cosas... siento no poder leerme tu historia, lo tengo pendiente ha hacer, prometido. Al final no aguanté el poner la cancion... de la que habla la historia, soñé con aquella cancion y sigo llorando cuando llega a una parte en la cancion, es muy bestia.

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