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Fantasmas Del Ático

viernes, 17 de diciembre de 2010

Reino de Cuento de Hadas



Creo que ha sido una buena idea ir a dar un paseo. De todas formas da igual lo que piense porque se acaba de cerrar la puerta y no he cogido las llaves. Hasta que no vuelva mi madre no podré volver a entrar, lo cual significa que tendré que empezar a Fingir de nuevo.
Fingir…
Mala idea. El teatro no está hecho para mí pero parece que últimamente me estoy convirtiendo en una buena actriz. Lo mejor será que me dé el aire asique más vale que comience a bajar las escaleras. No, mejor el ascensor, es más rápido.
Mientras veo como el botón se enciende y una flechita inquieta aparece en la pantalla, me sorprendo sintiéndome identificada con el ascensor. Es como la vida. Sube, baja, se para… tres movimientos, pero todos iguales y mortalmente monótonos. También, cuando estoy poniendo un pie en su interior caigo en la cuenta de que esta igual de solo que nosotros. Siempre está lleno, todo el mundo lo necesita, pero a la hora de la verdad nadie va a contar con Él. Si se rompe lo cambian, lo dejan de lado…
ÉL…
Cuando me encuentro de pie sobre los escalones de la calle, suspiro de felicidad. El frío me aclara las ideas y lo agradezco, ya que parecía que el ascensor me estaba robando todo el oxígeno en un impulso egoísta.
No soy consciente de haber cogido las llaves de mi coche, pero han aparecido en el interior de mi mano. Lo tengo decidido. Daré un paseo lejos, comenzando un camino sin Destino aparente.
Destino…
Estoy conduciendo y el velocímetro supera los 100 km/h . Estoy asustada y no puedo evitar tener la sensación de que hay algo persiguiéndome, aunque gracias a los espejos sé que no hay nadie más que yo en esa carretera secundaria de camino al bosque, en el que jugaba de Pequeña cuando la palabra problema no estaba en mi vocabulario.
Pequeña…
No tengo muy claro por qué he cerrado el coche cuando aquí no hay nadie, pero reconozco que sólo cuando he escuchado el mando hacer ese sonidito tan repelente típico de él, es cuando me he quedado tranquila. Así me aseguro de que cuando llegue a casa los gnomos no me Sorprenderán escondidos en la parte de atrás.
Sorprender…
Mientras me subo al capó blanco y me tumbo sobre el parabrisas, no dejo de regañarme por pensar en gnomos. Todo el mundo dice que no existen, que son cuentos de niños, y yo me escondo entre la gente para que no descubran la verdad. No solo he visto gnomos, sino también hadas y ninfas. En realidad si existen pero están escondidos y no los podemos ver si no creemos en ellos. Las personas de hoy en día son demasiado realistas y desechan con demasiada prontitud esas Fantasías que creen que no existen.
Fantasías…
Todo a mi alrededor esta negro y solo mi coche destaca en el paisaje. Estoy cerca de un precipicio que a mí se me atoja de una altura vertiginosa, y todo el valle se extiende a mi alcance. Puedo distinguir los árboles y el cauce del tranquilo del río donde se Refleja la luz de la Luna.
Reflejo…
Sigo pensando perdida en el tiempo, sin llegar al final del camino. Cuando el sol comienza a emerger en el horizonte, regalándome una imagen otoñal, pienso y decido que estoy cansada de FINGIR, de hacer que nada me importa, cuando en realidad, sólo estoy esperando a que ÉL venga a buscarme. Pero soy dueña de mi DESTINO y aunque me siento PEQUEÑA nadando por este mundo, me SORPRENDO dándome cuenta de que yo soy la princesa de mi reino de cuento de hadas. Porque las FANTASÍAS existen, porque las creamos nosotros, y porque decidimos vivirlas y hacerlas realidad. Porque en realidad mi mundo sólo es un REFLEJO del de los demás y no necesito ningún príncipe que consiga sacarme una sonrisa de felicidad.
Fingir/Él/Destino/Pequeña/Sorprender/Fantasías/Reflejo

Princess_of_Hell

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