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Fantasmas Del Ático

sábado, 22 de enero de 2011

2 - Un Bonito Atardecer

Los pantalones italianos que se compro por su cumpleaños le quedaban genial. El polo negro, conseguía el toque de niño pijo que le caracterizaba, que a su vez, acompañaba a la actitud arrogante. Aquella imagen superficial conseguía esconder a una persona encantadora. Me acerque poco a poco dudando entre dos posibles opciones. Opté por la más casta. Me senté a su lado a 20 cm de distancia.

-          ¿Qué haces?
-          Pensar.
-          ¿Es que tú sabes hacer eso?
-          Qué graciosa.
-          No sé, te noto un poco apagado. – era verdad…. Tenía un matiz diferente que no conseguía identificar.
-          Hace una semana lo deje con Sofía.
-          ¿Tu novia?
-          Ex.
-          Bueno sí. ¿Y eso por qué?
-          Estaba cansado de discutir con ella. No sabes cómo se puso cuando le dije que me iba a la playa. Además, me dio por seguir tu ejemplo y todo empeoró.
-          ¿Mi ejemplo? - ¿A qué se refería?
-          Sabes que una de las cosas que más me gustan de ti es que siempre dices la verdad. Pues eso hice. Le dije que venía contigo. Fue lo que al final hizo que la dejara.
-          Lo siento.
-          No lo hagas. Además, por pasar un finde de buceo contigo merece la pena. – sonrió. No sabía qué decir a eso. – Vamos, que te enseño mis super gafas.

Tenía el don de cambiar radicalmente de tema. Yo con el tiempo había aprendido a perfeccionar el mío de no dejarle hacerlo, pero en ese caso, era mejor dejarlo pasar.
Le acompañe hasta su coche, y del maletero saco unas gafas enormes. Eran transparentes con el borde amarillo fosforito.

-          Qué gafas más raras.
-          Son especiales. Funcionan como una lupa y además con ellas tienes una visión panorámica.
-          Son bonitas – dije mientras me las probaba. – Me quedan enormes. Es imposible que me encajen en la cara. Me entraría agua.
-          Es que tienes la cara muy pequeña. Estoy deseando que llegue mañana.
-          ¿Para comprobar que sigo buceando mejor que tu?
-          No boba. Para hacerte la vida imposible mientras que asustas con un mero.
-          Jajaja – tenía razón en lo del mero, pero no iba a dársela - Si me asusto de algo, será de ti.
-          ¿Me estás llamando feo?
-          No, solo difícil de ver.

Nos echamos a reír. El sonido de su móvil nos interrumpió. Un mensaje. Por su cara intuí que era Sofía.

-          Toma – me daba el móvil.
-          No…
-          Léelo.

Tuve que echarle un vistazo un par de veces. No conseguí entender el por  qué de tantos insultos juntos. Para quitar seriedad a la situación le dije:

-          ¡Qué boba! Esto es que seguro que se lamenta de haber perdido a un chico tan estupendo como tú.

Hipé. Una, dos y tres veces como acostumbraba a hacer. Por cada hipo, él ladraba una vez. Me eché a reír. Entonces me miro y me dijo algo que no esperaba.
-          Me… ¿me das un abrazo?

Cuando usaba ese tono de niño pequeño, que con el tiempo me había pegado, no podía negarle nada. Era tan, tan… le abracé.

-          Mi osito de peluche… - dije imitando su voz infantil.

Tuve que admitirme a mí misma que podría estar una eternidad en sus brazos y no cansarme nunca de ellos. Cuando se puso a guardar las gafas dije:

-          Te espero en las rocas.
-          Vale.

Estaba anocheciendo, y por costumbre, me senté abrazándome las rodillas mirando al mar. Escuche como se acercaba. Me rodeo con sus brazos desde atrás apoyando su cabeza en mi hombro.

-          Es precioso, ¿verdad?
-          Si – me contesto al oído.

Y como si  nos hubiesen sacado de una película romántica, vimos como el horizonte iba cambiando su color anaranjado, mientras el sol se escondía cansado de brillar, el mar se teñía de negro y el cielo se cubría de estrellas.

                                                                                                              (Continuará)




Princess_of_Hell

1 comentario:

  1. Oh! :)
    siempre hay algo por lo que merece la pena continuar!

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