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Fantasmas Del Ático

lunes, 17 de enero de 2011

Abrázame (Primera Parte)

Estaba nerviosa. Hacía mese que no le veía y ahora… Me encontraba en casa de Elena. Respire antes de llamar porque no conseguía controlar las mariposas que tenía en el estómago. Sonó el timbre y con el dicte mi sentencia de muerte. Comenzaba a darme la vuelta para irme corriendo cuando se abrió la puerta.
-         ¿A dónde vas?
-         Em.… déjalo, luego te cuento. – conteste derrotada.
Pase hasta el salón. Dani estaba sentado en el sofá viendo la televisión.
-         ¿Qué haces? – pregunté – Pareces un abuelo acabado.
-         Calla peluda. Es que arriba están demasiado locos.
-         ¿Arriba?
-         Sí. Cuscús y tu Romeo están con el Mac.
Eché a Elena una mirada asesina.
-         Qué graciosa.
-         Bueno, subo para asegurarme de que no lo rompen.
-         Vale – dije rendida por los nervios mientras me dejaba caer sobre el brazo del sofá.
-         ¿Qué te pasa?
-         Estoy histérica.
-         Bueno, pues relájate.
Me cogió del hombro y me caí de espaldas. Mi cabeza quedo apoyada en las piernas de Dani y comenzó a acariciarme el pelo. Cómo me conocía. Segundos después ya estaba más tranquila. Cerré los ojos y le dejé hacer.
-         Gracias. – conseguí decir medio dormida.
Los minutos pasaron. Llego un momento en el que ya no era consciente de la televisión. Estaba cansada, el cuerpo me pesaba. No había dormido más de dos horas en toda la noche. Asique me dejé llevar. Segundos después… nada.
***************
-         Cassi, despierta.
-         Mmm…
-         Venga, espabila.
-         Estoy en la Gloria. Dame un segundo para volver al mundo real.
Que pesada era mi madre… no, espera. ¡Estaba en casa de Elena! Abrí los ojos para encontrarme con la cara de Dani. Tenía cara chiste.
-         ¿Me he quedado dormida?
-         No, es una ilusión. – contestó Matt.
-         Vete a la mierda.
-         Qué buen despertar tienes.
-         De siempre. – contestó por mí Elena – Los he sufrido en varias ocasiones.
Mientras todos se reían por la broma, me incorporé y automáticamente por la costumbre, me coloque y peine el pelo con los dedos. Como era de esperar, Matt dijo:
-         ¡Uy! Cuidado que se nos despeina.
Le mire y entro él en mi campo de visión. Intenté no mirarle, pero su cara, que parecía de piedra, no me paso desapercibida.
-         Al contrario de lo que piensas,  el pelo no se desenreda solo.
-         Pues haz como yo. No te peines
-         Si claro. Y voy por la vida con los pelos de loco con los que vas tú.
-         Déjalo Cuscús. Es demasiado complicado para ti. – me ayudo Elena.
-         Eso. Vete a dar de comer al perro.
Antes de que Cuscús pudiese contestarnos, él, dijo:
-         Voy un momento arriba. Se me ha olvidado una cosa.
-         Claro Elliot.
Nada más desaparecer por las escaleras los dos se volvieron hacia mí con una mirada acusadora.
-         Menuda bienvenida Cassi. – me recrimino Cucús.
-         Yo… - no sabía qué decir.
-         Ve a hablar con él – me aconsejó Dani.
Mire a Elena, que asintió y me sonrió para darme ánimos. Derrotada por segunda vez en la misma tarde, comencé a subir las escaleras.
El ruido que hacían mis zapatos de tacón al estilo Mary Popins, delataban mi presencia. Aún así, según fui recorriendo el pasillo hasta llegar a la habitación de Elena, el actuó como si no existiera.

Princess_of_Hell

2 comentarios:

  1. Me gusta!!! :) .Por cierto,quien es Matt¿? Sascha¿?

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  2. JAJAJAJA no!!! Matt es Cuscús. Al principio se llamaba Matías pero... es que el padre de Mikel se llama así y no me parecía plan....

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