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Fantasmas Del Ático

viernes, 18 de febrero de 2011

Casa Abandonada

[Pesadilla hecha Historia]



Una casa abandonada que en su día perteneció a una antigua conocida, pero que ahora, se alzaba entre las sombras que producía el atardecer dando una imagen completamente desolada. Los grandes jardines, que en su día fueron verdes, que transmitían vida, ahora mostraban el paso del tiempo estando secos en un paisaje sumamente árido. Una piscina que tuvo aguas claras, transparentes, donde los niños aprovechaban para pasar buenos momentos, actualmente esta negra, prácticamente vacía. Las bandas de la calles se habían encargado de romper todos los cristales, de destrozar los pocos muebles que la familia dejó atrás y de pintar sus paredes con cutres grafitis. Sin electricidad recorriendo las habitaciones, se ven desperdigados de forma desordenada por las diferentes plantas antiguos muñecos, utensilios, cintas de video…
Un lugar perfecto para pasar un rato divertido con los amigos o… para esconder a personas en su interior…

Un grupo de amigos aburridos de la tarde y de la monotonía del tiempo, decidieron ir a visitar por enésima vez esa casa llamativa por su aire siniestro. Callejearon hasta llegar a la parte más alejada del jardín donde había un hueco bastante amplio sin vallas que permitía el paso sin ninguna dificultad. Avanzaron con cuidado de no arañarse con las ramas de los árboles mientras reían y se gastaban bromas entre ellos. Como siempre, el primer lugar a visitar era la piscina donde encontraban el tobogán, el futbolín y varios botes de pintura vacíos. Eran seis amigos, pero de forma distinta a las veces anteriores, una de las chicas se separó de grupo dirigiéndose directamente al interior de la casa en la que le pareció ver un destello de luz inusual. Fue con cuidado de no tropezarse con nada y cuando llegó a la entrada, la cual consistía en una puerta arrancada y con un centenar de cristales repartidos por el suelo, se introdujo en el rectángulo que pertenecía a lo que en su día fue la cocina. Los familiares armarios blancos, desconchados, pintados y algunos arrancados por el tiempo le dieron la bienvenida. Cruzó casi mecánicamente hasta llegar al pasillo que daba entrada al salón buscando el origen de ese destello que creía a ver visto, pero… Ensimismada con la intención de entrar al viejo salón no se percató de un movimiento a su espalda. Una mano negra apareció de la nada en su campo de visión y la tapó la boca. Sintió como un cuerpo masculino, fuerte y un poco gordo se pegaba al suyo dándola un abrazo casi mortal en el cuál casi no podía respirar. Sus ojos se agrandaron de la sorpresa y del pánico del momento. Intentando todavía comprender su situación, el hombre la cogió por las muñecas con un cuchillo en la mano y la hizo dos profundos cortes verticales en ambos brazos. El dolor que sintió hizo que se le nublara la vista cuando miró horrorizada al hombre que tenía delante. Era más bajito de lo que había creído y una barba de varios días le crecía dándole junto con una mirada enloquecida la imagen de un monstruo. El hombre comenzó a hablarla, o eso creyó ella al ver que se movían sus labios. Le plantó algo en la cara para asegurarse de que lo veía. Una cámara de video. La iba a grabar mientras que, ¿se desangraba? Había dejado de oír las voces de sus amigos, de hecho, ya casi ni siquiera se acordaba de ellos. La idea de que iba a morir, la certeza de ello, hizo que comenzase a llorar. Mientras que miraba cómo la sangre abandonaba su cuerpo con rapidez, la imagen de un chico tomó forma en su mente. Se dio cuenta de que no la asustaba ni la disgustaba la idea de morir, sino el hecho de hacerlo sin poder haberse despedido de él. De que todo se hubiese quedado en conversaciones telefónicas y no hubiese tenido oportunidad de probar sus labios. Con las pocas fuerzas que le quedaban a su cuerpo se incorporó, se volvió para ponerse cara a cara con la pared y uso sus brazos como un pincel. Comenzó a escribir con un solo pensamiento, él. Mientras, el hombre reía a sus anchas tomando diferentes puntos de vista para su estupendo video. La chica sentía como se apagaba poco a poco sin poder remediarlo, cómo un dolor insoportable la iba venciendo, pero que, gracias a su férrea determinación consiguió durar un par de segundos más en pie para terminar de escribir una L. Ya estaba hecho, ya había escrito su nombre, el del chico al que amaba. Ella moriría pero su último pensamiento quedaría grabado en aquella pared con la esperanza de hacerle llegar lo mucho que le quería. Cayó  al suelo casi inconsciente. Lo último que escucho antes de que todo se volviese negro fue unos gritos que le parecieron muy lejanos y una imagen borrosa de una chica abalanzándose sobre ella mientras gritaba desesperadamente su nombre.


Princess_of_Hell

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