No sé si tendré tiempo para escribir más cartas porque
podría estar demasiado ocupado intentando integrarme. Así que, si esta acaba
siendo mi última carta, quiero que sepas que me encontraba mal cuando entré en
el instituto… y tú me ayudaste. Aún que no supieras de qué hablaba, ni conocías
a nadie que le hubiera pasado lo mismo, hiciste que no me sintiera solo. Sé que
algunas personas dicen que estas cosas no pasan y que hay personas que olvidan
lo que es tener 16 años en cuanto cumplen los 17… y sé que algún día todo esto se
volverán anécdotas y que nuestras fotos se volverán viejos recuerdos y que
todos nos convertiremos en padres o madres de alguien… pero ahora mismo, estos
momento no son anécdotas. Esto… está pasando. Estoy aquí… y la estoy mirando…
porque es preciosa. Puedo verlo. En ese instante te das cuenta de que no eres
una historia triste. Estás vivo. Te pones de pie… ves las luces sobre los
edificios y todo lo que hace que te asombres… escuchas aquella canción en el
coche con las personas que más quieres en el mundo… y en ese instante… sientes
que… somos infinitos.
sábado, 23 de febrero de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
(2) Porque después de todo, me alegro de haberte conocido
Aprendí a quererte, aunque tú no te lo creas. Y me daba
igual si estabas lejos o a mi lado. Solo quería saber que podía contar contigo
cuando gritase tu nombre. Que podría escuchar tu voz, que podrías abrazarme…
que me harías sentir que existía, que era importante para ti. Y en el fondo me
importabas más que nadie… aunque no te lo demostrase a diario. Y si sentía que
te perdía me faltaba el aire. Y entonces fallo algo. Nunca he conseguido
encontrar qué era aquello que se rompió, pero a estas alturas supongo que
estará lleno de polvo. Y es que todavía tengo tu foto y la miro de vez en
cuando. Es extraño. No quiero volver a compartir mi vida contigo… Pero me
alegro de haberte conocido.
miércoles, 13 de febrero de 2013
No es perfecta. ¿Y qué?
No es una chica de revista. No sé. No es delgada, ni le
quedan bien los vestidos ajustados, ni tiene una cara impecable. A mí me gustan
esas pequeñas pecas que le recorren la nariz y esas pequeñas arrugas de la edad
que empiezan a aparecerle alrededor de los ojos. Son una de las pruebas que
indican todo el tiempo que llevamos juntos. Tampoco es muy alta, ni tiene un
pelo Pantene. Es educada solo cuando
quiere, se enfada a veces con facilidad y es demasiado perfeccionista con su
trabajo. Es también un poco supersticiosa, pero no sé, a mí me gustan como
quedan las calabazas repartidas por la casa. Son un tipo de decoración
peculiar. Mi chica es una chica normal, con miles de defectos y virtudes que la
caracterizan. No es para nada perfecto y puede que para ti sea una persona horrible, pero es mi chica
preferida y es con la que quiero pasar el resto de mi vida.








