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Fantasmas Del Ático

miércoles, 6 de abril de 2011

Morado y Verde

Una vez más me sentía frustrada. Una vez más habíamos discutido. Y una vez más se había ido y me había dejado sola. Esta vez habían sido las cortinas. Moradas o verdes. Verdes o moradas. Moradas y verdes. Verdes y moradas. ¿Qué más daba? Las paredes todavía se estremecían ante el eco de los gritos que quedaban suspendidos en el ambiente. Solo tenía el consuelo del silencio, y ni eso, porque en la casa de al lado alguien estaba tocando una melodía de piano, cuya escala de Fa se colaba hasta acompañarme, haciéndome sentir más aislada, estúpida. Una vida con banda sonora.
Las sábanas estaban cada vez más mojadas del agua salada de mis lágrimas al caer, que fluían desesperadas por abandonarme.
La escena se volvió a reproducir en mi mente como en muchas otras ocasiones. Se había convertido en una rutina. Surgía un problema, nos enfadábamos, nos gritábamos, me miraba como si estuviese loca y se marchaba dejándome con la incertidumbre de no saber so iba a volver.

Voy al baño y espero que el agua pueda llevarse todos los sentimientos para al final poder quedarme vacía. Pero el agua que cae fría, muy fría, solo consigue que sea más consciente de mi soledad. Empiezo a temblar, cierro el grifo y me hago un ovillo. Parece que el silencio se niega a hacerme una visita. Gotas periódicas caen produciendo un sonido hueco. A lo mejor es verdad que estoy loca. A lo mejor es verdad que lo mejor es que te vayas y no vuelvas. Puede que sea adicta a tus gritos y a las peleas.

Llaman a la puerta. No quiero ver a nadie, pero el individuo no empático que está tras la puerta no deja de insistir mientras me tortura los oídos. Me deslizo fuera, me tapo con una toalla verde y morada. Río con amargura al darme cuenta de ello. Aún así, me fijo con más atención. Y no. No es morada, tampoco es verde, ni siquiera es morada y verde. Es verde y morada. Por eso creo que al final el color de las cortinas debería ser morado y verde para hacer contraste.

Voy y abro. Me quedo petrificada. No esperaba verle tan pronto. Nunca había vuelto tan pronto. Su imagen me recuerda todo lo que le quiero. Estoy condenada a él porque mi corazón es suyo. Lo decidí en su día y no hay vuelta atrás. Estoy muy quieta. Cuando sonríe me queda claro que no entiendo nada. No huele a alcohol, no huele a tabaco, no está despeinado y su ropa esta impecable.

-         Pensé que te habías ido. – me atrevo a admitir.
-         Sí pero… me he dado cuenta de que prefiero discutir contigo antes de hacer el amor con otra.




Princess_of_Hell

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