Páginas

Fantasmas Del Ático

viernes, 29 de abril de 2011

A Ti Te Mataré la Última

Estrés, estrés, estrés.

Lengua, inglés, física, mate, historia, lengua, inglés, física, mate, historia…

Todo gira entorno a lo mismo. Exámenes, trabajos, clases. Hay nueve meses de curso. Nueve malditos meses. ¿Y los profesores son tan ineptos como para no hacer un buen calendario escolar? No es suficiente la selectividad, no. También tenemos que tener antes dos semanas infernales con las cuales sabes que vas a acabar agotado.
Me dan ganas de coger el calendario y comenzar a arrancar hojas. Una detrás de otra. Hacer desaparecer los días como si fuesen los pétalos de una margarita.

Deshojando margaritas. Deshojando calendarios.
Deshojando margaritas. Deshojando calendarios.

Pero esa solución no existe. Por eso estoy aquí, en la entrada del instituto, con My Chemical Romance sonando en mi iPod, la capucha de mi sudadera negra puesta y una pistola en la mano.

Somos estudiantes. Es verdad. Pero no somos máquinas de estudiar. Hay una gran diferencia que los profesores parece que no son capaces de ver. El día tiene 24 horas, y por mucho que queramos cambiarlo, eso también es imposible. No hay tiempo material ni para respirar.
Los comentarios de texto en vez de narrar una noticia parece que lo único que saben es gritarte que no sabes buscar las formas verbales, las metáforas o que no tienes ni idea de las estructuras o la tipología textual. Se ríen de ti viendo como sufres buscando ejemplos o decidiendo si es una subordinada sustantiva o advervial.
Llega un punto en el que hasta los soldados y los reyes que se estudian en historia comienzan a hablarte para decirte que por más que estudies, no es compatible aprenderse Nietzsche y las 525 fechas importantes del siglo XX. Te dicen que no vale la pena, porque cuando llegues al examen en vez de escribir que el ferrocarril se creo en tal año, o que Cánovas pensaba tal cosa, escribirás que lo único que importa es el perceptivismo de Ortega ya que la visión del mundo depende del punto de vista de cada uno.
Y así con cada una de las asignaturas que constituyen nuestro curso.

Lengua, inglés, física, mate, historia, lengua, inglés, física, mate, historia…

Estrés, estrés, estrés.

Hay algo que sí se puede hacer. Y por eso estoy entrando en el pasillo de los profesores. Hoy tengo ganas de matar a alguien. ¿Y quién mejor que a aquellos que nos quitan el oxigeno a cada segundo?

Estan todos ahí, tranquilos, hablando mientras se ríen y toman café. Pero dicen que quien ríe el último, ríe mejor.

Entro. Todos me están mirando. Levanto la pistola. Primero caerá la profesora de inglés. Gritan, pero la música no me permite escucharlos. Solo veo expresiones de terror y palabras silenciosas que salen de sus bocas. No quieren morir. Pero nosotros tampoco. Y sino desaparecen ellos, desapareceremos los estudiantes porque acabaremos en algún psiquiátrico alejado de la mano de Dios, porque después de estar hasta las cuatro, las cinco o las seis de la mañana estudiando… esa persona que se sienta delante de la pizarra con aires de superioridad, te pone un cuatro en el examen, suspendes y tu esfuerzo no ha servido para nada.

Disparo. Cae la de inglés. Disparo. Cae el de historia.

La profesora de ampliación de inglés me está diciendo algo. La miro sin ningún tipo de emoción en el rostro. Leo sus labios. “Por favor, no nos mates”. Una sonrisa amarga se dibuja en mi cara. Entonces, la respondo:

-         Como me caes bien… a ti te mataré la última.

Y sigo disparando hasta que toda la habitación queda con total ausencia de movimiento.




Princess_of_Hell

2 comentarios:

  1. Sandra! :) soy Sandra XD que te digo que me ha encantado esta historia y tenia que comentarte :D jajaja esta genial, bueno esta y todas las que he leido ^.^ Se te da genial escribir historias sigue asi :D Un beso!

    ResponderEliminar
  2. Desátate como puedas, la cuestión es hacerlo :)

    PD: Si robaras las distancias...¿dónde meterías a los países, a las personas o a las cosas?
    Adiós ^^

    ResponderEliminar

Chat gratis