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Fantasmas Del Ático

sábado, 21 de abril de 2012

Simplemente cierro los ojos y me olvido de todo lo demás.


Salgo de casa dando un portazo. Me sorprende ver que mi madre no me persigue o algo. Otra pelea más. Odio esa palabra. Odio como queda en su boca, cuando me la grita reprochándome miles de cosas. RESULTADOS. ¿De verdad se piensa que a mí no me gustaría tenerlos? Cojo el coche y me voy. No sé a dónde, pero me da igual. Se que cualquier sitio es mejor que el que dejo atrás. Se me ha olvidado coger el móvil. Pero bueno. Qué más da. Así seguro que nadie me puede localizar. Dicen que muchas veces, las personas viven de ilusiones, pero nunca te suelen contar qué se hace cuando te las quitan. Me siento frustrada. Parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo en hacerme sentir una fracasada. Hay un hostal a lo lejos. Parece que se va a caer de lo antiguo que es y lo destrozado que está. Dejo el coche en cualquier lugar, saco el poco dinero que llevo en el bolsillo y cuando llego a recepción pido una habitación al hombre viejo, de pelo gris y de ojos tristes que esta allí. Ya que no puedo desaparecer del mundo, haré que el mundo piense que he desaparecido. Quiero estar sola. Lo deseo más que nunca. Abro la puerta y me encuentro una habitación cuadrada, con olor a humedad, con algo de polvo y mal iluminada. Al menos allí no hay ruido. Ni teléfono. Ni televisión. Entro en el baño. El espejo minúsculo está lleno de nombres. Firmas que pertenecen a personas desconocidas que antes estuvieron allí. Suspiro con satisfacción. Hay una bañera y parece que está limpia. Abro el grifo, me quito la ropa y dejo que el agua me moje. Como si fuese una señal, empiezo a llorar en silencio. Siento que me rompo, que he llegado a un límite en el que no puedo más. Los minutos pasan, el baño se llena de vapor y cuando pienso que el consumo del agua empieza a no ser proporcional a lo que he pagado por esas cuatro paredes, cierro el grifo. Acabo sentada , con el pelo chorreando, tiritando y echa un ovillo, allí, dentro de esa antigua bañera. Sigo llorando. Al final los ojos me duelen, y el cansancio me atrapa. Me acurruco abrazándome a mí misma y empiezo a quedarme dormida. Tengo que tener una pinta ridícula desde fuera. Lo más civilizado sería salir, secarse, vestirse y dormirse en la cama. Si me quedo aquí a lo mejor mañana tengo una pulmonía o algo. Pero la verdad es que me da igual. No tengo fuerzas ni ganas para levantarme. Así que simplemente cierro los ojos y me olvido de todo lo demás.
 

5 comentarios:

  1. A veces los enfados son difíciles de entender y de expresar lo que realmente queremos expresar. Al enfadarnos también cometemos el error de no valorar cuánto va a afectar el enfado a la persona en cuestión. Aunque suene horrible, intenta ver el mejor lado de todo.

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  2. De piedra me has dejado.
    Te espero por fuckitforme.blogspot.com

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  3. cerrar los ojos y olvidarse solo sirve a veces.

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  4. Puede que hayas olvidado durante unos momentos del mundo,pero el mundo no se ha olvidado de ti, seguirá siendo aquél que conoces,y lo mejor al final,siempre será enfrentarte a él..

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  5. Hola amiga, me gusta mucho tu blog y me parece muy interesante, andaba buscando algo parecido desde hace tiempo, espero que sigas asi sorprendiendonos cada dia un poco mas y con mejores articulos.

    Es todo un placer para mi poder visitarte y aprender sobre algunas cosas nuevas porque el saber no ocupa lugar y cuanto mas sepamos, mucho mejor.

    Gracias por el blog,
    Un saludo,
    Francisco M.

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