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    Fantasmas Del Ático

    lunes, 12 de noviembre de 2012

    Cosas que aclarar.

     
    No sé si es pasotismo, si es fachada, si es mentira, si es de verdad, si es negación, si es un complicado maquillaje sin terminar, si son lágrimas que están a medio derramar, si es un día de lluvia sin nubes, si es un coca cola sin gas, si es una obra de teatro sin guión, si es un perfume sin olor, si es una tarjeta de crédito de cartón… o simplemente es lo que hay. Eso con lo que te conformas cuando no hay nada interesante una tarde de sábado en la televisión.
    Voy a buscar en el armario separado por color. Negro o marrón. Soy incapaz de decidir entre los dos. Me decanto por un vestido informal, una coleta bien alta y un maquillaje natural. Todavía no sé si esa nueva imagen es del todo real. Respiro, cojo un libro, mi bolso y salgo de casa decidiendo que da igual. A ver si leer en el tren me recuerda que no todo tiene que cambiar.
    Me encanta la novedad, pero espero que entre las letras pueda encontrar eso que quiero recuperar de aquella oscuridad que ya no soy capaz de recordar.
    Pero…. Eso en parte es bueno ¿no?
     
     

    lunes, 5 de noviembre de 2012

    De momento me despido de Paris


     
    Bonito, romántico, esencial, inspirador, mágico…
    Así es Paris. ¿Verdad? Tú y yo lo sabemos. Las sabanas de seda, el champan, las fresas y la torre Eiffel también. Los poemas olvidados, las caricias perdidas y las miradas infinitas. La esperanza se respira en el ambiente, ¿no? O al menos eso es lo que me escribiste en tu última carta.
    A mí Paris me pareció un error, sus carreteras adoquinadas me molestaron, los edificios me provocaron indigestión y tú dejaste mi esperanza encadenada a aquel aeropuerto. Lo siento, pero mi recuerdo es bastante gris, apagado y sin luz. Pero ¿sabes? Creo que en parte tienes razón.

    Volveré.Pero en tren, no en avión; a un hotel, no a una suite; a tomar crepes, no champán; a subir a la torre Eiffel, no a sobrevolarla; a destrozarme los pies con unos taconazos de escándalo, pero sin ti. De momento, guárdate tus postales bonitas, tus mentiras y tus sueños que yo... me dedicaré a cumplir los míos.

     
    …Bonito, romántico, esencial, inspirador, mágico. Sí… así es como hay que recordar Paris.

    viernes, 2 de noviembre de 2012

     
     
    Es simple.
    Por qué.
    Por qué cuando te miro a los ojos me quedo sin respiración. Por qué cuando me tocas me siento como en casa. Por qué una sonrisa tuya apaga mis problemas. Por qué sueño contigo hasta cuando por las noches estas a mi lado. Por qué eres capaz de hacer de cada día, uno especial. Por qué me comprendes aunque sea puro desorden emocional. Por qué me escuchas cuando sabes que no quiero tu opinión. Por qué me dedicas cada día de tu vida sin pedir nada a cambio.
    Por qué… por qué… Esa es la gracia ¿no? Que no hay ningún por qué a nada de lo anterior. Solo hay una cosa. Sentimientos. Y aunque suene ñoño, irreal, inseguro, vacilante y estúpido, no cambiaría ninguno de ellos.
    Si algún día se rompen, ya se comprará pegamento.
     
     
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