jueves, 26 de julio de 2012
Estrella Mensajera
Me costaba mucho pasar varios días sin estar con él, pero a la vez sabía que eso me hacía más fuerte y más consciente de la realidad. Nunca imaginé lo mucho que me calmaría escuchar su voz.
- Mira al cielo princesa.
- ¿Qué pasa?
- ¿Ves la luna?
- No
- ¿En serio?
- ¿Tú la ves?
- Tampoco – me dio por reír – Bueno, pues busca la estrella más brillante.
- Vale, ya la estoy viendo.
- ¿Has recibido el mensaje que la he enviado?
- Si
En realidad la estrella no me había dicho nada y me lo había dicho todo. No sabía qué era exactamente lo que le había dicho él a la estrella. No sabía si era un te quiero, un te amo, un te echo de menos, o un eres increíble y maravillosa. Pero daba igual, porque aquella noche, ese punto lejano y brillante en el cielo, me transmitió todo lo que podía decirme él cada vez que me miraba a los ojos. Por un momento sentí que le tenía al lado, y agradecí al cielo su asombroso poder de estar en todas partes y a la vez en ningún sitio en particular.
martes, 24 de julio de 2012
Escribir una y otra vez "Te Quiero"
Siempre me había enamorado, siempre conseguía conquistarme y siempre me proporcionaba la misma sensación de libertad e impotencia al mismo tiempo. Odiaba el agua en la cara, pero en cambio, allí, moría por sumergirme bajo la ola para más tarde saltar por encima la siguiente. Aún así, ese día me faltaba algo. Algo más importante que la sal para el mar, o que la playa para las adictas al sol. Me faltaba él. Faltaba la pieza más importante para completar el mosaico de aquel medio día de ese paisaje medio desierto. Sentada en la orilla y acariciada por el mar, escribía una y otra vez “te quiero” en la arena, y una y otra vez el agua venía y lo borraba. Pero daba igual. Así podía escribirlo infinitas veces sin que nadie se diese cuenta. Mis únicos testigos: el mar y la arena. Te quiero tanto que podía gritarlo. Pero en ese momento, quería que fuese un secreto. Nuestro secreto. La próxima vez lo gritaré, pero cuando estés conmigo.








