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Fantasmas Del Ático

martes, 8 de febrero de 2011

Un 13 de Abril al Atardecer

[En el 2012, el 13 de abril cae en viernes. Si quiere el peluche puede comprovarlo]


Sonó el timbre y suspire de felicidad. Esa última clase de física cuántica había sido horrorosa. Mientras estaba metiendo las pocas cosas que llevaba en la mochila, lamente haberle dejado el coche a mi madre. Tenía por lo menos una hora de camino hasta llegar a casa. Los pasillos seguían llenos de actividad a pesar de ser las siete de la tarde. Cuando estaba pasando por la sala común, deje atrás personas que estaban estudiando, jugando a las cartas o  haciendo uno de esos famosos trabajos en grupo que nos mandaban.
******
La estaba esperando en la puerta para darla una sorpresa. Había decidido el día anterior cumplir aquello que la dije. Además, estaba seguro de que se alegraría porque odiaba el transporte público. Una gran cantidad de estudiantes pasaban a mi lado, pero ninguno era ella. Cuando la vi, me quede observando cómo se acercaba. Se había vuelto a aislar asique deduje que había tenido un mal día, porque si no, nunca llevaba los cascos puestos. Cuando paso por mi lado, la cogí del hombro y la dije:
-         Que pasa, ¿qué me he vuelto invisible de repente?
******
Me sobresalté, me gire y me quede realmente sorprendida. Mientras me quitaba los cascos le pregunte:
-         ¿Qué haces aquí?
-         Raptar a mi chica favorita.
-         No seas mentiroso – me acerque para darle dos besos - ¿Has venido en coche?
-         Claro.
-         ¿Y a dónde me vas a llevar cuando me raptes?
-         ¿No te parece que eres un poquito interesada?
-         ¡Jo! Es que estoy cansada…
-         Anda, vamos al coche.
Cuando se puso a andar aproveché para observarle. Desde que le conocí siempre había combinado al andar la seguridad y la prepotencia. ¿Se había hecho algo en el pelo? No pude identificar el qué, pero sí que estaba guapísimo. Más adorable que de costumbre, si eso era posible.
Cuando llegamos al coche me pudo la curiosidad.
-         ¿A dónde vamos?
-         ¿Te acuerdas de que el otro día te dije que me gustaría llevarte a donde solía ir a pensar?
-         Si – me emocione - ¡¿Vamos a ir?!
-         Esa es la idea.
-         ¿De verdad?
-         No seas desconfiada.
******
Quería ver si podía ser tan intuitiva como parecía, asique la dije:
-         ¿Quieres que te enseñe una canción?
-         ¿Cuál?
Tenía todo preparado, por lo que solo tuve que encender el equipo de música. “Abrí los ojos”, esa canción, nuestra canción, inundó el coche. Antes de dar tiempo a que comenzase la letra, preguntó:
-         ¿Por qué has decidido llevarme hoy?
-         Escucha.
[Nuevo abril estrena otro disfraz. Hay un muerto encima del sofá. Viernes 13 rojo, otra vez, impar]
-         Viernes 13… - susurró.
-         Si…
-         Hoy es viernes 13.
-         Por eso te llevo. Porque, ¿qué mejor día que este, ya que es nuestro?
La mire y pude observar como sus mejillas se teñían de un delicioso color rosado. La cogí de la mano para llamar su atención.
-         A ver si te gusta.
No dijimos nada más en todo el camino. El repertorio de canciones que había seleccionado hablaban por mí mientras ella las escuchaba.
******
Mire el reloj. Habíamos tardado media hora en llegar. Observe a mi alrededor para recordar todos los detalles de aquel lugar. Estábamos en la cima de una colina, y toda ella constituía un jardín. Lo que más me impresiono fue descubrir un cenador blanco donde la hiedra había conseguido abrirse paso, tiñéndolo de verde.
Le mire, me cogió de la mano y me llevo al banco que habitaba en el interior del cenador.
-         ¿Te gusta?
-         Es un lugar mágico. Es precioso.
Nos sentamos y me di cuenta de que estaba atardeciendo.
-         Viernes 13 rojo… ¿lo tenías todo pensado?
-         Todo. Para ti.
Al mirarle se me ocurrió una idea.
-         ¿Sabes cómo podrías hacer que fuese perfecto?
Me miro con cara de curiosidad, y de pronto, me sentí cohibida ante su mirada.
-         Yo… bueno, nunca me has hablado en inglés.
-         ¿A qué viene eso?
-         Déjame acabar, por favor. Yo y el inglés nunca nos hemos llevado bien. Por otro lado, siempre te cuesta mucho decirme lo que piensas…  ¿Podrías decirme lo que sientes, lo que pasa por tu cabeza… en inglés? No entenderé nada, pero sería fascinante.
-         mmm… puedo intentarlo.
Me quede callada a la expectativa. Me abrazó y comenzó a hablar. Las palabras que salían de sus labios con fluidez eran incomprensibles para mí, pero me parecía que formaban una melodía preciosa. Le abrace con más fuerza y  me deje acunar por esa fascinante pronunciación. El sol estaba ocultándose, y después de un tiempo que no quería que acabase, me cogió la cara entre sus manos y su boca atrapo la mía para darme el beso más dulce de mi vida. Se separó, para finalmente decirme muy despacio asegurándose de que lo entendía.
-         I love you.

Princess_of:Hell

1 comentario:

  1. uohh mui chulooo!, como se nota que eres madrileña porque el laismo lo noto :) pero le da un toque madrileño bastante bueno, mi familia paterna es de allí, yo fui de pequeño mucho...
    en definitiva mui xulo princess ;D
    PD: la canción del coche, muy buen gusto xD

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