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Fantasmas Del Ático

lunes, 7 de febrero de 2011

Un Final Más




En una playa escondida, que vive a los pies de un acantilado y que desaparece cada mañana cuando subía la marea, había un antiguo árbol con grandes raíces. De repente, en lo más alto de la montaña apareció una chica con una cuerda en la mano. Estaba cerca el amanecer, pero aún tenía el tiempo suficiente para hacer lo que se proponía. Minutos después sus pies descalzos ya descansaban sobre la arena, y su mirada vacía buscaba la raíz adecuada. Cuando creyó haberla encontrado se acercó y ató con destreza la cuerda a la raíz y sucesivamente el otro extremo a su tobillo. Aprovechando la longitud de la cuerda se encaramó a una roca cercana y se sentó a esperar. Su cabeza era un hervidero de acusaciones, no solo para sí misma, sino también para él. Por lo general siempre se había sentido bastante sola, hasta que le encontró. Fue tan ilusa como para pensar que podía ser diferente. Encontró en él el cariño, el apoyo y la confianza que creía que nunca hallaría en el sexo apuesto. Incluso cuando se acabó su romance había seguido conservando esa opinión. Pero no. Al final resultó ser como el resto. La había hecho desconfiar de todos y detestaba incluso cualquier tipo de contacto físico. Todo le parecía falso, risible e irreal.

Cada cierto periodo de tiempo la faltaba la respiración, se ahoga sin causa aparente, y un tremendo dolor se instalaba en su pecho sin ser bienvenido. Un día le vio, pero hizo caso omiso a su presencia. Sólo le sirvió para tomar su decisión. ¿Para qué morir todos los días medio ahogada? Lo mejor sería ahogarse del todo y así liberarse de la obligación de respirar. Por eso estaba allí. Sola, siempre sola.

Según el cielo iba cambiando su color, el agua iba ganando terreno hasta alcanzarla. En un tiempo record vio como sus pies se mojaban. Como el agua le llegaba a la cintura, al pecho… comenzaba a flotar. La cuerda se tenso, sin permitirla tener la opción de escapar, y poco tiempo después quedo totalmente sumergida. La faltaba el aire, pero ya estaba acostumbrada. El pelo le acariciaba la cara. Cerró los ojos y antes de que de forma instintiva intentase respirar llenando sus pulmones de agua… una sonrisa se dibujo en su cara por haber conseguido su objetivo. Mientras tanto, el sol protagonizaba el alba de un nuevo día… sin ella.


Princess_of_Hell


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