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Fantasmas Del Ático

viernes, 10 de junio de 2011

Kiss Me (XII)

Nos miramos. Sus ojos verdes parecían prometer cosas que anhelaba… promesas que necesitaba… fantasías rotas que tenía guardadas en mi caja de cristal.

-         Si de verdad existe ese sitio…

Puede que fuese por suerte o por desgracia, pero no pude terminar la frase porque en ese momento llegó Cris con un par de papeles en la mano.

-         Bueno chicos, pedir por esa boca tan joven que tenéis – y se alejó para darnos tiempo.
-         ¿Por dónde empezamos? – preguntó.
-         Pues por los entrantes, como se acostumbra ha hacer.
-         No me refería a la comida, sino a las condiciones que supongo que me pondrás para perderte conmigo.
-         Pues lo siento pero se te ha pasado la vez. El momento mágico se rompió hace un par de minutos. ¿Qué quieres comer?
-         No sé. ¿Hay algo que sea comestible?
-         ¿Quieres hacer otro voto de esos que has hecho antes?
-         Mmm…. Solo si me prometes una cosa.
-         Lo que quieras.
-         Que vendrás conmigo este verano a Noruega.

Abrí muchísimo los ojos.

-         ¿Me lo estas diciendo en serio?
-         Por supuesto.
-         Si me explicas el por qué acepto.
-         Entonces yo haré otro voto de ojos cerrados.
-         ¡Cris! Pon dos de lo de siempre, ¿vale?
-         Por supuesto. – nos dedicó una sonrisa cansada y desapareció
-         Bueno a ver. Explícate. ¿Por qué quieres que vaya a Noruega contigo?
-         Creí que te gustaría ir.
-         No te voy a negar que estaría genial. Pero, ¿dónde nos quedaríamos? ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué haríamos?
-         Por partes Nalla. Nos quedaríamos en mi casa. Hay espacio de sobra y a mi madre no le importará. Te enseñaría la ciudad y la escuela donde baila mi hermana. Podrías dar clases con ella un par de días.
-         ¿De verdad?
-         Claro. Y en cuanto al tiempo… no sé. Puede que quince días esté bien. La segunda quincena de Agosto. Así tienes tiempo de hablar con tus padres y yo puedo sacar los billetes con tranquilidad.
-         Tendría que pensarlo.
-         Lo siento. Demasiado tarde. Ya has aceptado, ¿recuerdas?

Mire hacia arriba y me quedé pensando. Era algo demasiado bonito como para no dudar. Me moría de ganas por salir de Londres y más si era con él. Pero las cosas para entonces… ¿habrían cambiado?

-         ¿Y cómo qué iríamos a Noruega?
-         Me he perdido. – perfecto. De verdad no había entendido la pregunta.
-         Pues que iríamos como amigos, ¿no?
-         ¡¿Cómo amigos?! Yo no invito a amigos a mi casa, querida.
-         Pues entonces tenemos un problema. Porque ahora yo considero que somos eso. Y como las cosas no cambien, o tú no cambies de opinión… creo que irás tú solo a Noruega.
-         No seas así. Además… espera… ¿Qué yo cambie de opinión? ¡Pero si te he dicho por activa y por pasiva que para mí eres más que una amiga! Así que no me digas que el culpable de todo soy yo. Si aquí hay que buscar a algún culpable esa eres tú. No hay quien te entienda.
-         Bueno yo… es que estoy hecha un lío – dije de forma entrecortada.
-         Pues procura deshacer el enredo, porque mientras no te aclares tú, lo único que estas consiguiendo es que ambos perdamos el tiempo.

Princess_of_Hell

1 comentario:

  1. Aaaay, pero ¿y lo bien que se lo pasan "perdiendo el tiempo"?
    Me he quedado intrigada: ¿qué es "lo de siempre"? ¿Qué leches van a comer? (Será la hora, mis tripas rugen... jajaja) ^^

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