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Fantasmas Del Ático

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Me encantas


 
Me encanta cuando estas tumbado perezoso en la cama y yo estoy indecisa delante del armario sin saber qué sacar de él. Todo me parece mal, o todo me parece bien. Te miro con la intención de pedirte ayuda, y te sorprendo comiéndome con la mirada mientras se te ocurren cosas prohibidas y muy tentadoras.
- ¿Qué me pongo? - acabo preguntándote siempre con la esperanza de que algún día me digas algo con sentido.
-  Con cualquier cosa estas guapísima.
 Te miró frustrada. Como siempre, esa respuesta no me sirve… y como siempre, lo vuelvo a intentar. Te doy varias opciones para ponértelo más fácil… pero al final acabas dándome la opción que menos me convence. ¿Cómo lo haces? ¿Cómo consigues fallar siempre en tu elección? Desalentada escojo cualquier cosa… y una vez más, como siempre, me dices:
- ¿Qué más da lo que te pongas? Total, te va a durar un segundo puesto.
Te acercas, me haces sonreír, me besas, me coges en brazos y me llevas a la cama.
¿Qué cosas prohibidas y tentadoras habías pensado? Enséñame todas mi amor. Ya pasearemos mañana.

 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ya no soy la misma, he cambiado, y por tanto nada parece ser igual


Al final recuerdo una frase que lo simplifica todo y que lei en una entrada de un tal 5 de marzo.
"No puedo olvidar el pasado ya que aprendí muchas cosas de él.
Ahora me siento bien... sin más. No quiero llegar a nada. Solo disfrutar"
 
Al menos de momento...
 
¿Importa algo más? ;)

 

domingo, 16 de diciembre de 2012

...


Algo… Hoy siento algo y te echo mucho de menos. Hoy pienso demasiado y tú no estás aquí y ahora para besarme y hacerme sonreír.

El cielo esta gris. Al menos es lo que se ve desde la ventana. Tiene pinta de hacer mucho frío. Los huesos se me congelan solo de pensarlo. Puedo sentirlo.
…Frío
Miradas que ya no sé qué significan y me producen escalofríos. Son caras desesperadamente desconocidas fundidas con fragmentos de pequeños recuerdos bonitos. El pasado me pesa. Y mucho. A veces creo que me ahogo entre las sábanas oscuras de mi cama, que me falta el aire y me vuelvo chiquitita, microscópica. Siempre encuentras algo que te recuerda lo mal que lo hiciste, lo mal que te comportaste, lo impulsiva que fuiste, lo mucho que te dejaste llevar por algo puntual y momentáneo.
Hoy es un día malo. Me lo han dicho las nubes. Sé que en parte lo he hecho bien. No soy tan desastre, ¿no? Bueno, en verdad sí, pero entre tanto fallo al final la fórmula final salió bien. ¿Problema? Demasiados daños colaterales y explosiones por el camino.
…Caminos
Más bien vías de tren. Las cosas pasan con demasiada rapidez como para verlas con claridad. Puedes caerte y morirte en el intento. De momento, esta noche prefiero congelarme en mi vagón, donde las cosas se mantienen medio estables, bastante definidas y puedo olvidar al mundo refugiada en tus besos.
 
 
 
Hay recuerdos que con el tiempo superas y acaban olvidados en la basura...
Pero hay otros... de los que simplemente te resulta imposible
deshacerte, y aprendes a convivir con ellos.
 
 
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

 
Era fácil. Era sencillo. Era simple. Era solo papel y tinta. Eran letras con sentido y sentimiento. Era una larga descripción. Era un número de hojas que no paraba de cambiar. Era una silueta que no existía. Era un personaje.
Sí, era esas letras que bebía cada vez que compraba un libro. Era ese chico perfecto que cumplía todos los requisitos que necesitaba, que me gustaban, que me atraían, que me fascinaban, que me aterrorizaban, que me enamoraban. Era el sueño de todas las noches. Era la pesadilla de todas las noches. No era real.
Ese es el motivo por el cuál te tenía miedo aquel día en el concierto. El motivo por el que te evitaba con todas mis fuerzas. ¿Por qué?
Porque tú sí que eras real.
 
 
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