Páginas

Fantasmas Del Ático

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Como NaNa



-         Que, ¿has conseguido llegar a la primera?
-         Claro. Por suerte mis neuronas funcionan mejor que las tuyas. –le digo mientras le saco la lengua en un gesto infantil.
-         Anda, calla peluda. –me abraza mientras me lo dice.
Cuando se separa no puedo evitar preguntar:
-         ¿Por qué el cementerio?
-         Pensé que te gustaría la idea. Hace seis meses te gustaban.
-         Y me siguen gustando. Pero, ¿justo el cementerio Jardín?
-         Bueno… es que lo descubriste gracias a mí.
-         Vaya, que detallista… ¿ó sólo es nostalgia?
-         Mira que eres lerda. Veo que hay cosas que nunca cambian por mucho tiempo que pase.
-         Si… eso parece.
Me ha parecido percibir un cambio en el tono de voz en su última frase. Desde luego, parece que hay cosas que nunca cambian, y no se si por suerte o por desgracia. A lo mejor es por desgracia, porque si no, no me explico por qué me siento mal. No consigo quitarme esa sombra de culpabilidad que me persigue desde que íbamos a la E.S.O.
Estamos llegando a la puerta del tanatorio y tenemos dos opciones. Podemos girar a la derecha o atravesar el edificio. Sin que haga falta decir nada, ambos nos introducimos en el hall.
-         Espera un momento. Voy al baño.
-         Jajajaja… ¡Cómo no!
Me sonríe y miro como se aleja hasta que desaparece por la puerta. Han sido seis meses. Me parece una eternidad. Desde que fuimos a universidades distintas casi no nos vemos, y aún así, por mucho que cambien las cosas, le sigo considerando un hermano.
Manipuladora…
Siempre la misma acusación para el mismo pensamiento.
Egoísta…
No tengo claro exactamente lo que pasa. Sólo sé que durante mucho tiempo ha sido una misma relación con sentimientos distintos.
Aprovecho que ha salido y viene de cara para darme cuenta del cambio que ha dado. Creo que se ha vuelto a poner en serio con el deporte, porque a pesar de la chaqueta se nota lo fuerte que esta. Le pregunto sobre el tema y ya tenemos conversación. Es agradable saber que siempre podrás hablar con alguien de cualquier cosa.
Estamos llegando a la salida que nos da paso a la otra zona del cementerio. No puedo evitar acordarme de la primera vez que estuvimos aquí los dos, leyendo los nombres de los muertos y especulando sobre cómo habían sido sus vidas.
-         Mierda, está lloviendo.
-         Es verdad… bueno, no pasa nada. – sonrío con sinceridad y abandono el techo que me mantiene seca para dejar que las gotas de agua me acaricien la cara. Dani se acerca y me abraza por detrás.
Manipuladora…
Llueve… y las palabras se quedan mudas.
Egoísta…
Llueve… siempre las mismas dudas. Puede que si de verdad fuese su amiga, optara por la opción correcta y me alejaría de él. Cuando se pone a caminar a mi lado de nuevo seguimos hablando, poniéndonos al día, con nuestras bromas más típicas.
Sigue lloviendo, estamos mojados, pero seguimos recorriendo nuestro camino invisible sobre tumbas conocidas. Es increíble la paz que me transmiten estos lugares.
Se nos ha hecho de noche y ni siquiera me he dado cuenta. Es tarde y tenemos que volver a casa. Mientras nos estamos dirigiendo a la salida, echo un vistazo atrás para no conseguir ver nada. Tenía la sensación de que algo nos seguía, pero solo veo oscuridad.
-         Bueno Vic, cuídate mucho – me abraza- y no te preocupes por algebra. Verás como mejoras el próximo trimestre.
-         Eso espero.- le sonrío- Cuídate mucho. A ver si nos vemos antes la próxima vez.
-         Muy bien.
Me da un beso y se aleja hacia su coche.
Manipuladora…
Llueve… y la lluvia guarda nuestro secreto.
Egoísta…
Llueve… pero me da igual seguir mojándome. Se está alejando su coche y he visto una sombra pasar junto a él. Ya sé quien me perseguía en la oscuridad, qué era esa sensación de frío y angustia.
-         La culpabilidad.
Llueve… intento seguir buscando una explicación.
Manipuladora…
Llueve… y acabo de encontrar un atisbo de explicación.
Egoísta…
Llueve… sigue lloviendo. Ajena a ello, sonrío antes de marcharme, recordando una serie que vi hace tiempo. NaNa… Yasu…

Princess_of_Hell

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Sólo un sueño? (Cuarta parte)

Como contrapartida a la sensación con la que me desperté la vez anterior, antes de abrir los ojos de nuevo ya sabía que estaba a oscuras. Seguía estando acostada sobre algo blando, pero ya no me costaba respirar, ni estaba envuelta en una camisa. A lo mejor habían decidido que ya no la necesitaba. Con mucho miedo abrí los ojos poco a poco pensando en que estaría en la misma habitación vacía. Pero no. Me entro el pánico. ¿Dónde me encontraba ahora? La habitación también era blanca pero… tenía dos puertas. En una de ellas se veía un pasillo, estaba abierta, y en la otra se dejaba ver parte de lo que supuse que sería un baño. Yo estaba tumbada en una cama con varios cables alrededor, conectados a diferentes maquinitas. Al lado de la cama, junto a una ventana que tenía la persiana bajada, había un sillón en el que estaba mi madre. Bueno, era muy normal. No, espera. ¿Estaba mi madre?
Hospital…
Intente moverme y la cama crujió delatándome. Mi madre se despertó al instante y me miro con ojos preocupados.
-         ¿Estás despierta cariño?
-         Eso creo. ¿Estoy en el hospital?
-         Si. Llevas dos días inconsciente.
-         ¡¿Qué?!
-         Según Anne fuiste con ella a la fiesta de cumpleaños. Viste a Eliot con otra y te fuiste sin decir nada a nadie con una botella en la mano. Preocupada porque no volvías, fue a buscarte y te encontró en un parque cercano, en un banco, en coma etílico. Llamo a urgencias y me llamo a mí en seguida. Te han tenido que hacer un lavado de estómago y hasta ahora no has despertado. Y…
-         ¿Y?
-         ¿Por qué lo hiciste?
-         Sinceramente…. No lo sé.
En ese momento entro Anne por la puerta. Mi madre y ella se miraron y se dijeron algo con la mirada que yo no puede entender. Solo pude observar como mi madre se iba y nos dejaba solas.
-         ¿Cómo te encuentras?
-         Supongo que bien. ¿Qué pasa?
-         Tu madre te ha puesto al corriente de todo menos….
-         ¿Menos?
-         Cuando te fui a buscar, Eliot vino conmigo. No pude impedírselo. Estaba obsesionado con que tenía que hablar contigo. El caso es que cuando te vimos en ese estado… se quedo blanco y no pudo reaccionar. Se sentó a tu lado y no se movió de  allí hasta que vino la ambulancia a buscarte. Cuando nos quedamos solos, dijo que iba a por su coche. Me negué en rotundo, porque con el alcohol que había bebido no era seguro que cogiese un coche. Además, estaba muy afectado y preocupado por ti aunque cueste creerlo. Entonces me pregunto que qué le dirías tu que hiciese después de lo que había pasado. No sabía que contestarle. Evite mirarle a la cara. Por un lado sabía que al igual que yo tampoco le dejarías por el simple hecho de que le seguías queriendo y te importaba. Entonces, algo hizo que mirase a la lejanía y vi como unos chicos se peleaban y uno de ellos sostenía una navaja. Opte por contestarle la segunda de las opciones. Le dije que tal y como estabas, le dirías que cogiese su coche y se matase.
A llegar a ese punto de la historia Anne comenzó a llorar. La acaricie el brazo para animarla a seguir.
-         Te juro que no creí que se lo tomaría en serio. Lo siento muchísimo Ellie. Eliot cogió el coche y tuvo un accidente. La policía sospecha que fue él el que lo provoco. Mañana le entierran.
-         …………………. Sólo tengo una pregunta. ¿Cómo era la navaja que viste?
-         ¿Cómo?
-         La navaja. ¿Cómo era? Recuerda por favor.
-         Pues… era más grande de lo habitual. Tenía el mango blanco y parecía muy afilada.
La sonreír sin ganas intentado disimular el miedo que me estaba entrando por momentos. Cuando me quede sola, llegue a la conclusión de que el episodio del psiquiátrico no había sido del todo un simple sueño. Una voz me hablo de verdad. Estuvo la vida de Eliot en mis manos de verdad. Yo había condenado a Eliot cuando tome la decisión de matarle. Yo había hecho que Anne viese el cuchillo que en el sueño estaba en mis manos, y  había hecho que contestase la respuesta equivocada. Por mi culpa… Eliot estaba muerto. Al final era verdad que lo había matado.

Fin
Princess_of_Hell

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿Sólo un sueño? (Tercera parte)


………..
…………………………
………………………………………
Demasiado silencio. Demasiado cómoda. No recordaba qué había pasado, pero sí recordaba un ambiente hostil, y por lo que me hacía llegar mis sentidos, el lugar donde me encontraba no correspondía con ese marco.
Tenía un dolor de cabeza tortuoso, y toda la luz blanca que parecía rodearme me molestaba. Con un esfuerzo tremendo conseguí abrir los ojos y ver donde me encontraba. Blanco. Solo blanco.
Aterrada ante la imagen, me incorpore de inmediato, algo de lo que me arrepentí segundos después. Estaba en una habitación cerrada, sin ventanas, de paredes acolchadas… una palabra me vino a mi mente.
Psiquiátrico…
Imposible. Era imposible. ¡Sólo me había emborrachado!
Psiquiátrico, psiquiátrico, psiquiátrico, psiquiátrico…
Una puerta. Había una puerta. Me ayude de la pared para levantarme y conseguir llegar hasta ella. Nada más alcanzarla comencé a golpearla con todas mis fuerzas mientras gritaba sin poder evitarlo, de pura desesperación.  Algo llamó mi atención y al darme la vuelta vi como de forma incomprensible salía humo de las paredes. ¿Humo? A los segundos no sólo veía humo, sino también fuego. Poco tiempo después toda la habitación estaba en llamas. Me costaba respirar y no paraba de toser.
Mátalo…
Acabe en el centro de la habitación aterrada.
MÁtalo…
Comencé a chillar.
MÁTalo…
Seguía chillando.
MÁTAlo…
Me tape los oídos para no escuchar.
MÁTALo…
Seguía escuchado la voz.
MÁTALO…
-         ¿A quién? – grite a la desesperada.
A ÉL…
Una imagen de Eliot con Tamara apareció entre las llamas.
Mátalo…
Se estaban besando.
Mátalo…
Una rabia y un odio desconocido crecio dentro de mí y me animaba a seguir el consejo de la voz.
Mátalo…
Me había traicionado.
Mátalo…
Puede que se lo mereciera. O conmigo o con nadie.
Mátalo…
Se lo merecía.
-         Mátalo.
Dijimos los dos a la vez. Sin saber cómo, tenía un cuchillo entre mis manos.
-         Lo mataré- Afirme.
Yo te ayudare…
Dijo la voz triunfal. La puerta se abrió y Eliot entro por ella al infierno. Yo levante el cuchillo y el al verme puso cara de terror. Comencé a avanzar hacia él cuando grito:
-         ¡Ayuda!
Esa voz… no era de Eliot. Cerré los ojos y cuando los volví a abrir, en su lugar, había un hombre de blanco que no había visto en mi vida, y el fuego había desaparecido. Todo volvía a estar en orden excepto el cuchillo que seguía en mi mano. Minutos después estaba rodeada de personas que hablaban rápido, con palabras incomprensibles, haciendo desaparecer el arma de mi vista y encerrándome en una camisa de fuerza. No podía moverme, me costaba respirar. Vi cómo me acercaban la jeringuilla más grande que había visto en mi vida. Sentí como el líquido se repartía por mis venas, como mi cuerpo lo aceptaba, y observe como me dejaban sola, olvidada, en un rincón de la habitación.
Me quede pensando. Todo había transcurrido demasiado deprisa como para que mi cerebro recordase los detalles. ¿Desde cuándo tenía instintos asesinos?
Poco a poco, mis neuronas iban dejando de funcionar.
A lo mejor era verdad que estaba loca y era un peligro social. Si era verdad no tenía ningún interés en seguir con vida. ¿Para qué? En cuestión de horas toda mi vida estaba patas arriba.
Mis neuronas seguían apagándose, y aprovechando el sueño y el cansancio que tenía, me quedé dormida.

Princess_of_Hell

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Sólo un sueño? (Segunda parte)


Sin ser consciente del tiempo, en un periodo que se me hizo eterno, acabe en medio de la fiesta felicitando a la cumpleañera. A mi alrededor se desplegaban un sinfín de colores repartidos en globos, lazos, guirnaldas… para mi gusto estaba todo sobrecargado de adornos. No solo la casa, sino también todas las personas que había en ella. Nunca había visto a tanta gente junta con tan poca ropa en una estación que no fuese verano. Eché una mirada más detallada para comprobar a cuantas personas conocía cuando…
-         Ellie, ¿qué te pasa? Te has puesto rígida de repente.
Sólo fui capaz de levantar mi brazo, que de pronto pesaba muchísimo, y señalar a una pareja que se encontraba al extremo de la habitación besándose.
El chico era considerablemente más alto que la chica que estaba abrazada a él como si su vida dependiese de ello. Gracias a Dios llevaba una falda, más parecida a un cinturón, y un biquini. ¿Quién podía vestir así en pleno diciembre? Tamara. No podía ser otra. Poco a poco fui sintiendo mi cuerpo más ligero, tirando de mí hacia esa dirección, y una determinación increíble que me ayudo a decirles un par de cosas a esos dos personajes. En cuatro pasos ya estaba delante de ellos preguntando:
-         Siento interrumpir, pero me preguntaba si os lo estáis pasando bien.
Mi voz sonó peligrosamente calmada. Eliot aparto bruscamente a Tamara y ella se recompuso como pudo.
-         ¿Qué haces aquí?
-         No sé cariño. Es que me aburría en casa sola y me pareció adecuado pasarme por aquí.
-         Podrías haberme avisado.
-         Hace tres minutos a lo mejor tendrías derecho a decirme eso, pero ahora, está totalmente fuera de lugar. Creía que vendrías con tus amigos.
-         Yo…
Le mire a los ojos y no vi ni un atisbo  de arrepentimiento en ellos. Intento acercarse.
-         No me toques.
-         No te enfades, que tampoco es para tanto.
-         Supongo que eso lo dirás porque no eres lo suficientemente inteligente como para pensar en qué sentirías en una situación parecida.
Me di la vuelta para marcharme y me sorprendí al ver que todo el mundo nos miraba. Intentando ignorar a todos esos ojos curiosos, me dirigí hacia la puerta cogiendo una botella de Absenta por el camino.
Una hora después estaba sola en un parque, en medio de nada, mirando a la botella como si fuese la culpable de todo. El número 70 destacaba junto al nombre y me invitaba a probarlo. Sin pensar demasiado lo que hacía, usando el tapón como vaso, lo llene de ese líquido transparente y me lo bebí. Casi automáticamente estaba sintiendo que me ahogaba mientras me ardía la garganta. Después de unos segundos, todo pasó tan rápido que creía que no había pasado. Me sorprendió encontrarme feliz. Me sentía fatal, pero el hecho de estar unos segundos luchando por respirar, hacía que la sensación que te quedaba cuando todo acababa hiciese que me sintiese bien. Asique poco a poco, la botella se fue vaciado en mis manos. Hubo un momento en el que todo a mi alrededor comenzó a dar a vueltas y parecía que estaba en medio de un parque de atracciones. Me reía de vez en cuando sin ser demasiado consciente de ello. Parecía que a cada trago había superado una prueba, una aventura, una hazaña como las que hacía Don Quijote.
De pronto, toda la jovialidad la sustituí por cansancio. Todo lo que hacía segundos parecía maravilloso, se volvió borroso, inexacto, incierto. No fui realmente consciente de lo que me rodeaba, de cómo la botella resbalaba por mi mano porque no tenía la fuerza suficiente para sujetarla, como llegaba al suelo, el ruido que hizo al romperse. Todo sonaba demasiado lejano, ajeno… sin ser capaz de mantenerme derecha un poco más, el banco en el que me encontraba sentada comenzó a estar más y más cerca hasta que todo se volvió negro.

Princess_of_Hell

lunes, 20 de diciembre de 2010

¿Sólo un sueño? (Primera parte)


Me habían invitado a una fiesta. Era el cumpleaños de una amiga de la universidad y había conseguido tener la casa para ella sola todo el fin de semana. No sabía si ir. Sabía de sobra que iba a haber alcohol, que todo el mundo acabaría borracho y yo en medio del zoo con complejo de niñera. La idea no me atraía en absoluto, asique llame a mi novio y le dije que no asistiría y le propuse un plan alternativo. Cuando me contestó que él si iría a la fiesta porque ya había quedado, me extraño un poco, pero no le di demasiada importancia. Estaba pensando en darme una ducha y como de costumbre, de forma automática, sonó el teléfono. Estaba segura de que era Anne. Siempre tenía el don de la oportunidad.
-         ¿Has decidido ya si vas a ir a la fiesta?-preguntó nada más descolgar.
-         Si Anne, yo también me alegro de escuchar tu voz.
-         No te enfades. Es que tengo prisa porque tengo algo que contarte. ¿Vas a ir o no?
-         Pues no, me quedo en casa.
-         Lo sabía…-dijo con su tono marisavidillo que la caracterizaba.
-         ¿Qué pasa?
-         Nada bueno. - De pronto estaba seria. – Ven a mi casa en media hora. Tenemos que hablar y además tienes que ayudarme a comprar un vestido para la fiesta.
Sin darme tiempo a responder me colgó. Después de 10 años como amigas, sabía que era importante. Suspire, me cambie de ropa y salí cogiendo las llaves hacia su casa.
-         ¡Menos mal que has llegado! ¿Por qué has tardado tanto?
-         No seas melodramática. He llegado 10 minutos antes de la hora que me has dicho.
Me miró con cara de pocos amigos, cogió mi brazo, tiró de él y hasta que no llegamos a su cuarto y cerró la puerta no me soltó.
-         Ellie… ¿confías en mí?
-         Menuda pregunta tan estúpida. ¡Claro!
-         Es que… lo que tengo que decirte no sólo es difícil de creer sino también de contar.
-         ¿puedes soltarlo ya? En serio, me estas preocupando.
Anne estaba nerviosa, pero al final se atrevió a contarme que la chica que peor me caía, la bruja de la clase, iba a ir a la fiesta con mi novio, y que él estaba esperando a saber si yo iba para actuar.
-         ¿Estás segura de lo que me has contado?
-         No del todo, pero creo que hay un 80% de probabilidades de que sea verdad. Por eso te lo digo. Tienes que ir a la fiesta.
-         Ya…
-         ¡Alegra es cara! Te vas a venir conmigo de compras, te vas a poner un vestido de escándalo, vas a ir a la fiesta y vas a pillar a ese imbécil para que puedas dejarle en ridículo delante de todo el mundo. Contigo no se juega.
-         Tienes razón
Sonreí y le di un abrazo. No sé qué haría sin ella.
Una hora más tarde me encontraba en la tienda favorita de mi amiga, encerrada en un probador, con al menos siete vestidos esperándome. Después de probarme media tienda, elegí uno, pero ni siquiera me moleste en mirarme al espejo. Quede con Anne a las ocho y me fui a casa para arreglarme. Deje tres bolsas sobre la cama. Una con el vestido, otra con los zapatos y la última con los complementos que me habían llamado la atención.
Me di un largo baño para intentar relajarme, pero fue imposible. Había conseguido pasar una tarde bastante agradable sólo porque no había estado sola. Pero en ese momento, mientras el agua caía sobre mi cara, todas las palabras de aquella tarde retumbaban en mi cabeza. Una parte de mi se negaba a creer lo que me había dicho, pero por otro lado, en el fondo, sabía que era verdad. Se me escaparon algunas lágrimas que quedaron disimuladas al mezclarse con las gotas de agua, cuando tome la decisión de que si no era verdad, no merecía la pena precipitarse, y en el caso de serlo, tampoco valdría la pena derramar ninguna lágrima por alguien así.
Salí del baño con una toalla, me senté en la cama y comencé una lucha contra mi pelo. Era tan largo que me costaba horrores peinarlo. Me lo seque con el secador para conseguir un efecto planchado sin necesidad de hacer nada especial. Me maquillé de forma sencilla, porque no era amiga de las pinturas, sacando partido a la zona de los ojos.
Saque el vestido de la bolsa y lo deslice sobre mi cuerpo. Era suave al tacto, pero difícil de atar. Después de unos quince minutos, conseguí ajustarlo bien y descubrir cómo se caminaba con los zapatos más altos que había visto en mi vida sin correr el riesgo de caerme al suelo. Al final me había sobrado un poco de tiempo, y para evitar ponerme a pesar, acabé mirándome al espejo. Reconozco que al principio la chica que me devolvía el reflejo parecía otra. Lucía un vestido de un precioso color morado, de palabra de honor, que terminaba como un corsé en la espalda. Era bastante corto para mi gusto, con mucho volumen, dibujando dos cascadas a diferentes alturas. Al final de mis piernas largas y estilizadas se encontraban unos zapatos negros de ante de siete centímetro. Mis ojos verdes, piel pálida y el pelo negro que me caía hasta el final de la espalda, me daba un aire vampírico que me encantaba. Fascinada conmigo misma, no puede evitar sobresaltarme cuando llamaron a la puerta.
Princess_of_Hell

domingo, 19 de diciembre de 2010

...




En una habitación con velas
donde la luz del atardecer no llega,
se vislumbran dos criaturas
de increíble hermosura.
Una de pelo negro,
otra de pelo largo,
teniendo en común dos
colmillos afilados.
Parecen temibles,
están todos asustados,
pero ellos son felices
porque están enamorados.

Princesa_of_Hell

sábado, 18 de diciembre de 2010

Camino para Olvidar




Estoy sentada en mi biblioteca. Cuando me pongo nerviosa y no sé qué hacer, estar rodeada de libros me relaja y me ayuda a pensar.
El pasado siempre nos persigue y tenemos que ser conscientes de nuestros errores, porque no se borraran en toda nuestra vida. Sólo tenemos una forma de engañarnos y sentirnos menos culpables de nuestros fallos, y para eso tenemos que conseguir olvidarlos.
Al pensar eso he comenzado a reír, y soy consciente de que cualquier espectador creería que estoy loca. Pero ¿cómo no me voy a reír cuando he caído en la cuenta de que resulta que olvidamos más los buenos momentos que los malos? De un mismo suceso alegre, dos personas distintas recuerdan detalles diferentes, lo cual significa que han sido momentos importantes para ellos. Aún así, con el tiempo los acaban olvidando.
Bueno, eso al menos es lo que me dice la razón de mi corta experiencia, pero a lo mejor es verdad que estoy loca y soy yo la que tiene un problema.
En estos años, mi mayor logro ha sido poder ignorarlos, y cuando menos me lo espero toman fuerza y me derrumban. Por su culpa últimamente tengo pesadillas. Me siento perdida. Tengo la sensación de que estoy sola, en medio de la nada mientras me sobrepasa una tormenta.
Por más que miro a los libros que me rodean, por más que leo, no consigo encontrar ningún tipo de solución.
Creo que la única posibilidad es encontrar el camino para olvidar y así no torturarme yo sola con cosas imposibles. Sólo hay un problema que no dejan de gritarme las estanterías de la habitación. No conozco cómo llegar a él. Asique desolada, mientras me abrazo las piernas con los brazos, me pongo a llorar intentando dejar escapar parte de la incertidumbre que rodea mi futuro, el cual, promete estar lleno de fallos.

Princess_of_Hell

viernes, 17 de diciembre de 2010

Reino de Cuento de Hadas



Creo que ha sido una buena idea ir a dar un paseo. De todas formas da igual lo que piense porque se acaba de cerrar la puerta y no he cogido las llaves. Hasta que no vuelva mi madre no podré volver a entrar, lo cual significa que tendré que empezar a Fingir de nuevo.
Fingir…
Mala idea. El teatro no está hecho para mí pero parece que últimamente me estoy convirtiendo en una buena actriz. Lo mejor será que me dé el aire asique más vale que comience a bajar las escaleras. No, mejor el ascensor, es más rápido.
Mientras veo como el botón se enciende y una flechita inquieta aparece en la pantalla, me sorprendo sintiéndome identificada con el ascensor. Es como la vida. Sube, baja, se para… tres movimientos, pero todos iguales y mortalmente monótonos. También, cuando estoy poniendo un pie en su interior caigo en la cuenta de que esta igual de solo que nosotros. Siempre está lleno, todo el mundo lo necesita, pero a la hora de la verdad nadie va a contar con Él. Si se rompe lo cambian, lo dejan de lado…
ÉL…
Cuando me encuentro de pie sobre los escalones de la calle, suspiro de felicidad. El frío me aclara las ideas y lo agradezco, ya que parecía que el ascensor me estaba robando todo el oxígeno en un impulso egoísta.
No soy consciente de haber cogido las llaves de mi coche, pero han aparecido en el interior de mi mano. Lo tengo decidido. Daré un paseo lejos, comenzando un camino sin Destino aparente.
Destino…
Estoy conduciendo y el velocímetro supera los 100 km/h . Estoy asustada y no puedo evitar tener la sensación de que hay algo persiguiéndome, aunque gracias a los espejos sé que no hay nadie más que yo en esa carretera secundaria de camino al bosque, en el que jugaba de Pequeña cuando la palabra problema no estaba en mi vocabulario.
Pequeña…
No tengo muy claro por qué he cerrado el coche cuando aquí no hay nadie, pero reconozco que sólo cuando he escuchado el mando hacer ese sonidito tan repelente típico de él, es cuando me he quedado tranquila. Así me aseguro de que cuando llegue a casa los gnomos no me Sorprenderán escondidos en la parte de atrás.
Sorprender…
Mientras me subo al capó blanco y me tumbo sobre el parabrisas, no dejo de regañarme por pensar en gnomos. Todo el mundo dice que no existen, que son cuentos de niños, y yo me escondo entre la gente para que no descubran la verdad. No solo he visto gnomos, sino también hadas y ninfas. En realidad si existen pero están escondidos y no los podemos ver si no creemos en ellos. Las personas de hoy en día son demasiado realistas y desechan con demasiada prontitud esas Fantasías que creen que no existen.
Fantasías…
Todo a mi alrededor esta negro y solo mi coche destaca en el paisaje. Estoy cerca de un precipicio que a mí se me atoja de una altura vertiginosa, y todo el valle se extiende a mi alcance. Puedo distinguir los árboles y el cauce del tranquilo del río donde se Refleja la luz de la Luna.
Reflejo…
Sigo pensando perdida en el tiempo, sin llegar al final del camino. Cuando el sol comienza a emerger en el horizonte, regalándome una imagen otoñal, pienso y decido que estoy cansada de FINGIR, de hacer que nada me importa, cuando en realidad, sólo estoy esperando a que ÉL venga a buscarme. Pero soy dueña de mi DESTINO y aunque me siento PEQUEÑA nadando por este mundo, me SORPRENDO dándome cuenta de que yo soy la princesa de mi reino de cuento de hadas. Porque las FANTASÍAS existen, porque las creamos nosotros, y porque decidimos vivirlas y hacerlas realidad. Porque en realidad mi mundo sólo es un REFLEJO del de los demás y no necesito ningún príncipe que consiga sacarme una sonrisa de felicidad.
Fingir/Él/Destino/Pequeña/Sorprender/Fantasías/Reflejo

Princess_of_Hell

jueves, 16 de diciembre de 2010

Peces Azules




-         En serio, ¿no tienes fotos más originales? Parece que no tienes casi imaginación.
Le dije sin pensar muy bien lo que le decía. No sabía que me había pasado para hacer un comentario parecido. ¿Por qué me iban a tener que importar sus fotos?
-         ¿Y tú si tienes imaginación? Pues a mí me gustan. Que pasa, ¿Querías hablar conmigo después de lo del otro día y no sabías cómo?
Me recriminó con ironía y superioridad. La verdad es que me sentaba muy mal que usase ese tono conmigo, y abriendo la caja de pandora sin darse cuenta consiguió que explotase sin yo poder evitarlo.
-         Para nada. Si quisiera empezar una conversación no usaría una crítica con las fotos que tienes con tu novia. Podría decirte que leyeses la historia que escribí el otro día cuando te marchaste dejándome sola en mi habitación. Podría preguntarte que es lo que piensas, que es lo que sientes. Podría preguntarte cómo consigues mirar a tu novia sin que se te caiga la cara de vergüenza. Podría decirte que tengo pesadillas. Podría decirte que no me reconozco a mí misma para que vengas a darme con un pez azul de peluche. Podría decirte muchas cosas, pero no una crítica tan infantil. Y en cuanto a la imaginación sí. Tengo más imaginación que tú. De hecho tengo unas ideas para unas fotos increíbles.
Sin saber cómo reaccionar sólo fue capaz de decir:
-         ¿Y qué ideas son esas?
-         No tengo intención de decírtelas. Si algún día te haces con alguien alguna foto parecida… QUIERO que sea conmigo…
Le confesé mientras una lágrima recorría mi mejilla.


Princess_of_Hell

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Descripción Improvisada

Era una noche cálida de verano. Íbamos paseando por la calle cuando de pronto se paro haciéndome tropezar. Se giro y comenzó las alabanzas.
-          Es increíble. Qué preciosidad. Mira qué forma, qué curvas tan delicadas. Fíjate que culo tienes… redondito, pequeño… Y que ojazos. Cualquiera querría tener unos ojos tan alargados que diesen una luz tan agradable de ese color indefinido. Pero el interior tampoco se queda atrás. Parece acogedor, cómodo, seguro… Además ese color blanco de tu piel hace que todo parezca nuevo.
No podía creerme lo que estaba diciendo. ¿Eran imaginaciones mías o de verdad decía todo lo que escuchaba? Sin ser consciente de lo que estaba pensando, él siguió con su monólogo.
-          Me dan ganas de introducirme dentro, poder irnos muy lejos juntos, probarlo  y si me lo concedieras prometo cuidarte siempre.
Ya había escuchado suficiente. ¡Me estaba poniendo celosa! Asique más enfadada que contenta le corte su fantasía y le dije:
-          Cariño, ¿serías tan amable de dejar de admirar el Audi R8 e ir a cenar?


Lied

martes, 14 de diciembre de 2010

Perder el Norte

Ayer soñé, con yo ser la Princesa, una Princesa de cuentos de hadas, una Princesa por siempre soñada.. Tal vez ese sueño no se haga realidad, pero el corazón se me puede alegrar, cuando de tu boca pueda escuchar, mi Princesa por siempre seras



Amante…

No consigo quitarme esa maldita palabra de la cabeza. Me pregunto quién fue el personaje que la inventó. Miro por la ventana para distraer mi mente, pero está lloviendo y la calle está vacía. Los coches de colores están aparcados, durmiendo en fila. Las gotas de lluvia se deslizan perezosas por el cristal de la ventana formando Uniones, caminos opuestos, uno conjunto…

Uniones…

Tengo que distraerme con otra cosa, pero en la tele sólo hay programas expertos en quitarte las neuronas con el propósito de volvernos unas máquinas Estúpidas que puedan manejar mejor.

Estúpida…

En la nevera ya no queda helado de chocolate que pueda comer para que el Frío me haga despertarme.

Frío…

Tengo frío. Me siento sola. Más sola que nunca y no tengo a nadie a mi lado. Sólo hago daño a las personas que me importan y posiblemente no me quede más remedio que aceptar que solo me apetece estar con la persona de la que me tengo que alejar. Total, al fin y al cabo es la única que comparte mi Secreto.

Secreto…

En una relación no puede, o mejor dicho, no debe haber secretos. Todo el mundo lo sabe. El problema es que un porcentaje de la población, además de destruir el mundo, se dedica a teñir de negro sus relaciones. Esas personas son odiosas y no merecen el respeto y la confianza de nadie.

Amante/Uniones/Estúpida/Secreto.

He vuelto a divagar demasiado. Estoy mentalmente hecha Polvo.

Polvo…

El que tendrá mi cama cuando no tenga a nadie con quien compartirla. ¡Joder! Esto es demasiado. Al final me voy a volver loca. Tengo que salir. Pero antes no estaría mal que me vistiera. Veamos… mi estado de ánimo es pésimo, por lo que mi vestuario queda reducido al negro. ¿No tengo pantalones? Genial. Pues a grandes males… una falda, unas medias de rejilla y… la camiseta ajustada que me compré en el concierto de My Chemical Romance.
Sin querer al pasar por el pasillo he visto mi reflejo y antes de darme cuenta he cometido el Fallo de mirarme en el.

Fallo…

La persona que me devuelve el reflejo simplemente no soy yo. Es una copia barata que se ríe de mí porque por el momento ha ganado la batalla. El ser que me mira tiene ojeras por la falta de sueño producido por las constantes pesadillas. Su piel a perdido color de forma que se puede adivinar alguna vena azul recorriendo su cuello. A pesar de que en su cuerpo no hay más que helado, sigue igual de delgado que siempre. Y el vestuario deja mucho que desear. Lo que en circunstancias normales hubiese sido un conjunto perfecto para una cena en el barrio gótico, ahora la hacía parecer una prostituta.

Prostituta…

¿Todo se reduce a eso? No hay nadie que me conteste porque gracias a Dios las paredes todavía no han comenzado a hablar. Algo me dice que lo harán pronto, asique centro mi atención en el paraguas y salgo de casa. Me encuentro sin ser del todo consciente mojándome bajo la lluvia. Miro al paraguas y lo tiro a la basura. No merezco permanecer seca. Debería calarme, congelarme y morir de pulmonía. Es una pena que hoy en día la gente no muera a menudo de eso.

Amante/Uniones/Estúpida/Secreto/Polvo/Fallo/Prostituta

Me estoy riendo sin ganas mientras camino, ya mojada, entre las calles grises y solitarias de camino al puente. No dejo de preguntarme por qué cometemos fallos imperdonables. Por qué traicionamos a alguien que supuestamente nos importa. Me cuesta horrores subir el puente y ahora que estoy asomada al río cuyo cauce ha aumentado, me pongo a llorar de Desesperación y me caigo al suelo sin fuerzas para mantenerme en pie.

Desesperación…

Desesperación por no reconocerme a mí misma. Desesperación por no saber un vez más que decisión toar. Y desesperación por dar una noticia que no quiero dar.
Tengo que hacer lo correcto para empezar ó para perdonarme a mí misma. No tengo porque decir a verdad. Una verdad que sólo causaría más daño. Si, le dejare la próxima vez que hable con él. ¿Por qué? Tendría que buscar una razón para poder explicárselo. Dios, no me extraña que hayas dejado que nazca en el infierno. Princess of Hell. Cuando te acostumbras no es tan malo. Al fin y al cabo no podría estar todo el día rezando. Es algo que no va conmigo.
No puedo evitar sobresaltarme. Alguien me ha cogido del hombro y me está girando. Cuando miro a mi acompañante… es él. ¿Es comprensión lo que veo en su cara?

Secreto…

Si. Se siente igual que yo. No sabe si pensar si lo que hemos hecho está bien o mal. Solo sabe que una parte de él no se arrepiente de lo sucedido. A mí me pasa lo mismo. Me abraza y me susurra:

-Mi pequeña princesita…

Por una vez en los últimos días no me siento sola. Al menos no tanto. My Little Princess… Suena bien.
Refugiada de la lluvia bajo el paraguas, abrazada a él, recuerdo algo que leí en internet y que me hace sonreír.

Yo era el sur, caótica, una sin sentido.
Tu el este, un intento fallido de Indiana Jones.
Te conocí a finales de Julio, en el oeste.
Nos besamos y perdimos el norte


Lied

Diálogo entre Almas


-Tienes mala cara.

-Hace tiempo que la tengo.

-Pero… es que parece que estas muerta.

-A lo mejor es porque lo estoy, ¿no crees?

-No digas eso. En el fondo nunca morimos, sólo nuestro cuerpo lo hace.

-A veces, el alma también muere.

-Sólo por el hecho de que estás hablando conmigo, sabes que no.

-En ese caso, a veces, no estaría mal que el alma desapareciese y dejase de existir.

-¿Y puedes contarme a qué viene esa aptitud tan pesimista?

-El otro día no pude evitar recordar. Lo vi.

-¿A quién?

-(sonrisa escéptica) Buena intuición… A ÉL.

-¿Me vas a contar la historia o me tengo que matar a preguntas?(risa repentina)

-Que chiste más malo y de mal gusto. Todos estamos muertos.

-Que poco sentido del humor.

-Ya… Hace tanto que soy incapaz de acordarme del año… Era feliz. Deseaba con toda mi alma que existiese la vida después de la muerte para así tener la tranquilidad de que pasaría toda la eternidad con EL. Qué ingenua fui entonces. A pesar de que vivía en las nubes, sobre todo los primeros meses, era lo bastante inteligente para darme cuenta de los pequeños-grandes fallos en mi historia perfecta. Mis padres no me apoyaban. Hacían promesas que no tenían intención de cumplir. Ponían condiciones. Parecía que era lo único que sabían hacer. Condiciones al amor… menuda estupidez. Con todo, yo lo intentaba, pero no era fácil. Un día, la poca esperanza que me quedaba se vio resquebrajada cuando EL me dijo que era posible que nuestra gran diferencia de gustos hiciese que con el tiempo, llegase a irse con otra. ¡OTRA! Todavía me deprimo al pensar en esa conversación. Lo que más me dolió, fue que tenía que reconocer que en el fondo tenía razón. Una relación a kilómetros, de escasa comunicación, sin apoyo, sin nada, estando completamente sola, estaba destinada al fracaso desde el principio. Lo único que podía salvarla era la esperanza, esa que perdí después de sus palabras. No iba a tener una vida eterna con EL. Es verdad que podría llegar a ser feliz, pero con otra persona ocupando su lugar…

-Qué triste palabras…

-Si, lo son. Pero lo más triste es que a pesar de intentar seguir adelante, con el tiempo se hicieron verdad. Se fue con otra a la que podía cuidar y tocar todos los días. Creo recordar que era guapa, inteligente y tenían los gustos parecidos. Igual de extremistas y alocados. Una parte de mi se alegro de que sucediera. Se merecía lo mejor. Alguien que le pudiese dar todo lo que yo no.

-Pero eso pasó hace mucho tiempo y llevas vagando por aquí casi tanto como yo. Y eras feliz. Eras todo energía. Bueno, hasta hace dos meses, que estas cambiando hasta de color. Ya no eres blanca, eres… gris… (susurrando la última palabra)

-Lo sé… no sé qué significa, pero no puedo hacer nada para combatirlo. Hace dos meses… escuche la conversación de dos almas que recordaban viejos tiempos. Estaba enamoradas, felices, juntas, y se reían mientras traían a su memoria la imagen de un perro blanco que les había regalado una amiga en el pasado. La voz del chico me resultaba familiar, pero no fui capaz de identificarla. A los pocos días, no solo los escuche reírse y hablar, sino que también los vi. Ambos llevaban sus guitarras consigo. Cuando el chico se giro y puede verle la cara… era EL. Ha cumplido su sueño: estar en la eternidad con la mujer a la que ama. Todo eso me hizo recordar lo que creí haber olvidado.

-¡Pero no puedes estar así!

-Me estoy consumiendo…

-¡Tienes que pararlo!

-No quiero…

-¡¿Por qué?! (desesperada)

-Porque… ¿Quién sabe?... a lo mejor demuestro que las almas no son inmortales. A lo mejor desaparezco… y dejo de sentir…

Lied
Chat gratis